Trazando Aleida
Por José Luis Ortega Torres

Uno de los temas más escabrosos de la historia contemporánea de México es el referente a los movimientos de reivindicación social brutalmente acallados por el Gobierno Federal y las autoridades castrenses. Casos específicos son los de 1968, el halconazo de 1971 y la posterior “Guerra sucia” o, lo que es lo mismo, la desaparición de activistas sociales por parte de las fuerzas del Estado.
Esa es una herida que dista mucho de haber cicatrizado, por el contrario: el mutismo de las administraciones subsecuentes a las de los expresidentes Díaz Ordaz y Echeverría no han hecho más que evidenciar su autoría, complicidad y completa satisfacción ante los sangrientos hechos. Las consecuencias son bien sabidas: familias mutiladas de cuajo de alguno de sus miembros y cuatro décadas quebrantadas por el dolor causado por la incertidumbre del paradero de sus hijos, esposos, padres. Hermanos.
Aleida Gallangos es una de tantas hijas de unos padres fantasmas. Sus progenitores fueron desaparecidos en 1975, cuando ella tenía dos años de edad y su hermano cuatro, en aquel entonces de nombre Lucio Antonio. Ambos fueron separados y enviados a distintos hogares. A comienzo de la década del 2000, por un artículo referente a los desaparecidos, descubrió lo que nadie quisiera: su vida ha sido una mentira.

Aleida Gallangos
No se juzga si ha vivido bien o mal, no es el caso del documental Trazando Aleida, dirigido por la joven realizadora alemana Christiane Burkhard, quien con tres lustros viviendo en México (egresada del CCC), bien ha podido enterarse de que las implicaciones del caso no son sobre la calidad de vida de la joven Gallangos, sino el descubrimiento de que ésta ha sido por completo una mentira, que su personalidad fue arrastrada sin su consentimiento hacia otros devenires y que debió de perder su identidad por no ser relacionada con sus verdaderos padres, jóvenes revolucionarios que en 1975 soñaron con justicia e igualdad social para todos. Crimen por el cual fueron desaparecidos
Perteneciente a la “Liga comunista 23 de septiembre” Antonio, su padre, fue asesinado y hoy en día le corresponde a ella limpiar su nombre, recuperar su identidad y sobre todo, recuperar a su hermano. Este ultimo hecho es el motor que mueve la estructura del documental, llevándonos hasta Washington DC acompañando a Aleida en su búsqueda, junto con la directora y un grupo de latinos que se fue encontrando en el camino y que ahora la ayudan con desinteresado entusiasmo; lo que no se puede decir ni de las autoridades de la PGR, ni de Relaciones Exteriores. Vamos, que ni siquiera la Embajada de México en aquel estado mostró el mínimo interés.

Los padres desaparecidos
De eso se trata Trazando Aleida, de recuperar. Ese es el sentimiento que permea por la casi hora y media del metraje, pero no sólo eso de “recuperar un hermano” como quien encuentra su mascota perdida o su auto robado, sino de recuperarlo a él para recuperarse a sí misma, para saber quién es, encontrar la esencia que le fue robada a una bebé de dos años.
Es esa vieja máxima filosófica de encontrar en el otro al yo, reconocerme en tanto que el existe. Existir con él, saber que lo vivido en tres décadas no fue una mentira banal, sino una posibilidad que se concretó pero, que más allá de eso, existe la otra posibilidad: la de reconstruirse, de reinventarse y saberse cierta.

Crímen de Estado
Lo que hemos visto no es un episodio más del teledrama Lo que callamos las mujeres, ni mucho menos de aquel nefando Se vale soñar. El reencuentro final sí existe, es el primero documentado en México de una pareja de hermanos que se reencuentran y que legalmente recuperan su identidad. Pero ojo, eso no significa que su vida será feliz de aquí en adelante, por el contrario, las dudas, las preguntas, la incertidumbre ante “y ahora qué es lo que sigue” palpita en las muestras de desconocimiento mutuo entre una pareja de desconocidos que hoy, se dicen hermanos.
Derrotaron, finalmente, al Estado que les cambió la vida. Sin embargo, son apenas un par de puntos en la sutura de una herida que aún secreta pus. La realidad es triste: aunque finalmente cierre, la huella ahí estará, indeleble, para seguir acusando a la memoria de los verdaderos criminales y para servir de advertencia a probables genocidas.
TRAZANDO ALEIDA. LA HISTORIA DE UNA BÚSQUEDA
Dirección, Producción y Fotografía: Christiane Burkhard; Música: Guillermo González Phillips; Edición: Lucrecia Gutiérrez Maupomé; Investigación de Material de Archivo: Maricarmen Tostado y Adela Cedillo
México, 2007. 88 min.
Participaciones: Festival Internacional de Guadalajara -Premio Mayahuel a Mejor Documental Mexicano-, México 2008; Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de Mexico DOCSDF, México 2008; Ambulante. Gira de Documentales, México 2008; Festival Internacional “Contra el silencio, todas las voces” -Mención Especial en la categoría “Derechos Humanos”-, México 2008; Festival Internacional de Cine de Morelia -Mejor Documental Mexicano-, México 2008; Premio “Jose Rovirosa”, otorgado por la UNAM, por Mejor Documental Mexicano, México 2008; Festival de la Memoria en Tepoztlán, -Premio Signis de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación y Premio Julio Pliego Mejor Documental-, México 2008
Cinefagia en Facebook
hey!
el post no hace más que aumentar mi anticipación por trazando aleida. los documentalistas de verdad están haciendo de lo mejor de la escena mexicana… “intimidades de shakespeare y víctor hugo” y “los herederos” están entre mis cinco filmes mexicanos de la década.
la primera vez que los visité fue hace años, perdí el hábito y ahora estoy de regreso vía cinevértigo. hace un par de años empezamos, impulsados por carlos reyes de cineazteca, un grupo de críticos en línea de méxico. tenemos un sistema de ratings para producciones nacionales, mexacritic. por el momento estoy a cargo. sería una gran aportación que participaran.
espero su respuesta!
aldo álvareztostado.
www,filmvictoria.blogspot.com