Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Lake Tahoe

Por: Eduardo Sánchez Villagrán

Lake Tahoe, cuando el tiempo nos sirve para reflexionar.


lake01Después de una presentación exitosa por Europa, principalmente en Francia; su paso por la Muestra Internacional de Cine en México 2008, su fugaz exhibición en cartelera comercial nacional y ganar los premios más importantes como: Mejor Director y Mejor Película, en la entrega número 51 del Ariel, Lake Tahoe, destaca entre las mejores cintas mexicanas realizadas en los últimos tiempos.

No se trata de adular a nadie en especial, crear poses o caer en los calificativos chapuceros que constantemente se utilizan en la prensa mexicana de espectáculos. Su autor, Fernando Eimbcke, crea una historia donde describe y desentraña la soledad intimista, el sufrimiento que todos llevamos dentro sin poder desahogarlo; temáticas que por tradición, el cine mexicano ha utilizado como elementos manipuladores de chantaje, truculencia y melodramas al estilo Libertad “Lamartir”.

Una historia sencilla donde el protagonista Juan, un adolescente de dieciséis años, que deambula en una pequeña ciudad portuaria de Yucatán, intenta arreglar el auto que acaba de chocar. Durante el trajín, el joven, al tratar de conseguir la pieza automotriz, se inserta en un universo delirante, con personajes solitarios que ven pasar el tiempo lentamente y que sin saberlo le ayudarán a enfrentar el doloroso proceso de vivir.

La acertada estructura narrativa consigue un buen desarrollo de la trama, es ahí donde radica el esfuerzo y logro cinematográfico rodado en planos fijos y abiertos con cámara estática, que le imprimen al filme credibilidad en el manejo de las emociones, combinándose con varios gags estratégicamente precedidos de silencios sutiles, que arrancan honestas carcajadas al público. Sin duda, el montaje juega un papel determinante, ya que éste se apoya en constantes elipsis en corte directo a negros, que al mismo tiempo  se convierten en secuencias fuera de campo donde la tensión sube considerablemente.

Héctor Herrera, Ariel a Mejor Coactuación Masculina

Héctor Herrera, Ariel a Mejor Coactuación Masculina

Al ingresar nuestro protagonista en ese universo inhóspito de calles desoladas, casas desgastadas por el tiempo y por los vientos marítimos, un mundo aparentemente en la inanición, se involucra con un hombre viejo, dueño de un garage, quien lo confunde con un ladrón, pero una vez aclarada su situación le ofrecerá la ayuda mecánica requerida, sin embargo sólo se aprovechará de la “inocencia” de Juan para que lo desplace de un lugar a otro en el auto; una chica punketa que atiende el local  de auto-partes, más preocupada por asistir a un concierto de rock, que por cuidar a su hijo; un chavo mecánico enajenado con las artes marciales, discípulo de Bruce Lee y la triada de los monjes Shaolín.

Todas estas circunstancias hacen que Juan, desde el punto de vista metafórico, se detenga en el tiempo, pues existen varios instantes de silencio donde pareciera que no pasa nada, pero es ahí cuando sucede mucho, es el tiempo de la reflexión, la introspección, las dudas, el preguntarse: ¿por qué suceden las cosas?.

Dos elementos juegan el papel de incógnitos, mientras Juan arriba a su hogar, su madre está encerrada en el baño sollozando, sin responder a sus interrogantes y su hermano menor, juega solo en el patio. Lake Tahoe se evoca únicamente en la calcomanía adherida en el vidrio trasero del automóvil, viaje que la familia emprendería, pero que ya no pudo ser.

Eimbcke, galardonado en Berlín con el Premio Alfred Bauer 2008

Eimbcke, galardonado en Berlín con el Premio Alfred Bauer 2008

Para el también director de Temporada de patos, Lake Tahoe, es el pretexto para contar una historia sobre las pérdidas que tenemos, también es un conmovedor relato sobre las dificultades que se presentan en el proceso de crecimiento físico, moral y mental.

LAKE TAHOE

(¿Te acuerdas de Lake Tahoe?)

Dirección: Fernando Eimbcke; Guión: Fernando Eimbcke y Paula Markovitch; Producción: Christian Valdelièvre y Jaime Bernardo Ramos; Fotografía: Alexis Zabé; Música: Camilo Lara; Edición: Mariana Rodríguez; Con: Diego Cataño (Juan), Daniela Valentine (Lucía), Héctor Herrera (Don Heber), Juan Carlos Lara (David), Yemil Sefami (Joaquín)

México, 2008.   85 min.

Participaciones: Festival Internacional de Cine de Berlín -Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional y Premio Alfred Bauer-, Alemania 2008; Festival Internacional de Cine en Guadalajara -Premio Mayahuel al Mejor Director de Largometraje Mexicano de Ficción y Selección para los Golden Globe Awards de 2009-, México 2008; Festival Internacional de Cine de Transilvania -Mención Especial-, Rumania 2008; Festival Internacional de Cine de Cannes (Semana de la Crítica), Francia 2008; Festival Internacional de Cine de Helsinki, Finlandia 2008; Festival Internacional de Cine de Donosita-San Sebastián, España 2008; Festival Internacional de Cine de Morelia, México 2008; Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias -Premio India Catalina de Oro a Mejor Fotografía-, Colombia 2009; Premio Ariel de Oro a Mejor Película y Premios Ariel de Plata a Mejor Dirección y Mejor Coactuación Masculina (H. Herrera), Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas 2009.

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1 Comentario

  1. Despué de que en mi ciudad no fuera exhibida tuve la oportunidad de ver esta película en DVD. Debo confesar que lo hice con un nivel de espectativa muy alto luego de ver Temporada de Patos.

    Sin embargo cumplio con lo que había leido y esperaba de ella. Me parece que Eimbcke es uno de los mejores directores mexicanos, que sin hacer uso del sexo, las drogas y las palabras altisonantes (elementos tan desgastados en nuestro cine) logra una cinta redonda.

    Son una delicia los planos secuencias, la cámara fija así como el municipio (Progreso) que eligieron como locación.

    Inolvidable, además de Diego Cataño en el papel de Juan, Juan Carlos Lara en el de David.