Luchador (The Wrestler)

Por José Luis Ortega Torres

The Wrestler

Como buen fan de la lucha libre me emociona saber que de vez en cuando se emprenden nuevos proyectos cinematográficos con relación al deporte espectáculo. Desgraciadamente, una vez vistos los resultados en pantalla, la decepción es proporcional al disgusto de ver cómo, sin gusto ni razón, el pancracio se toma a chacota para presentar una serie de sketches que se pretenden cómicos y que, unidos por un pretexto idiota, dan como resultado filmes insultantes no sólo para los amantes de la lucha libre, sino también para los aficionados al cine: Nacho libre, Academy of Doom, ese pedazo de estiércol que es Andre Heart of the Giant, o la tristemente mexicana Los pajarracos, son claros ejemplos de petulancia snob (las “luchitas” están de moda), desconocimiento de la materia y oportunismo mediático.

I. Randy “The Ram” Robinson: el proceso del héroe.

Cuando un director tan afamado y de cierto raigambre autoral como Darren Aronofsky declara que quiere filmar una historia completamente distinta a lo que ya ha hecho, lo que uno menos piensa es: ¡que haga una película de luchas! Y sin embargo, la hizo y ¡oh, sorpresa! No le salió bien… sino excelente. Ok, de acuerdo, quizá mi doble filiación afectiva (cine y luchas) me hace lanzar un juicio de valor tan contundente y, sin embargo, no me retracto.

Luchador es una película que tiene su mayor mérito en desmitificar el deporte-show de la lucha libre y, sobre todo, en nunca tratar de hacer un héroe de su personaje, por el contrario, Randy “The Ram” Robinson, es un hombre más imperfecto de lo que él mismo piensa y que ya ha visto pasar sus mejores años laborales y hoy en día se enfrenta al cansancio de la edad. The Ram es un luchador profesional, sí; pero bien podría haber sido un taxista cuyas reumas no lo dejan manejar doce horas seguidas; o un panadero que ya no puede estar frente a un horno por los problemas bronquiales propios de la pre-senectud y que, obligado por las circunstancias y la necesidad, debe soportar la misma rutina decadente por una sola causa: no sabe hacer otra cosa.

wrestler02
The Ram es el luchador, pero Randy es el hombre, y si bien comparten el mismo cuerpo lastimado, sus obsesiones son otras. Randy busca a alguien, no sabe bien a quien, pero busca a quien querer. Puede ser una bailarina de table dance, puede ser la hija que abandonó hace años y, aunque ambas estén ahí, delante de él, no puede asirlas como quien se aferra a un clavo ardiendo para lograr la salvación. Está enfermo, su corazón no resiste más y debe cambiar su modus vivendi pero, para alguien que ha domado la violencia y sobrevivido a la muerte, confinarse a un mostrador de carnes frías es tanto como estar dentro de un ataúd.

Robert Siegel -guionista- desarrolla un símil del mito de Aquiles en la figura The Ram: es uno de los más grandes gladiadores que ha existido, sus batallas son legendarias y, aunque su talón está más bien a la altura del pecho; aun así, a sabiendas del resultado final, habrá de enfrentar al enemigo en un combate último que si bien no lo redimirá ante los demás, sí lo conducirá a la añorada paz.

Ahí está la clave de El luchador: es la historia de un hombre enfrentándose a una predestinación trágica sin haber obtenido ni el amor de la bailarina, ni el perdón de su hija. The Ram nació para la violencia y en la violencia ha de extinguir su flama.

Wrestler03

II. The Wrestler: el descarnado realismo de lo exóticamente falso.

El cine de Aronofsky de una u otra forma ha estado vinculado al terreno fantástico. Desde su noir judeo-matemático Pi, el orden del caos, hasta la más evidente La fuente de la vida y, en medio de ellas, ese ejercicio de horror naturalista y desquiciado que es Réquiem por un sueño. Es justo con esta última con la que Luchador se encuentra más hermanada, tanto en la forma como en el fondo.

Si en Réquiem… logra llevar un tema real y descarnado como las adicciones hasta un paroxismo estético de retorcidas fantasías artificiales; en el Luchador, Aronofsky corre en sentido inverso: a ese mundo de quimeras brutales hilvanado de sangre que es la lucha libre, lo aterriza en una pista de realismo desesperanzador.

La lucha libre es tomada por el director con pinzas y bisturí para dejar en claro que se trata de una profesión donde la puesta en escena que se ve arriba del ring es perfectamente planeada en un vestidor donde se cuidan y admiran unos a otros. No son pandilleros que se muelen a golpes donde se encuentren, son atletas de alto rendimiento cuyo cuerpo se desgasta al correr de los años.

Pero ojo, tampoco se trata de hacer loas ni melodramas sobre la vida de los gladiadores, por el contrario, se extrae a un “sujeto muestra representativo” y se crea una historia de lo que puede ser una vida cotidiana: alcanzada la cúspide del éxito, ahora se está en decadencia. Es el retrato de esa decadencia la que conmueve todavía más que el propio personaje. Ruinoso hábitat presentado en los inicios del filme con cámara en mano que sigue a Randy por el lugar donde aparcan las casas móviles donde vive, por medio de un largo plano secuencia que nos ubica no sólo geográficamente en el espacio inmediato del personaje principal, sino que también lo centra en un estrato social (…poco menos que lumpen) y sobro todo en un estado de ánimo.

wrestler06
Así es el correr de la película, arrastrando las escenas como acompañamiento del agotado caminar del Carnero Robinson. Obviando el hecho de que está filmada en una paleta de color fría, la naturalidad llega a nosotros por medio de encuadres sobrios y planos entrelazados sin mayores adornos ni florituras que rompan con ese hecho.

Incluso, en medio de escenas cortas donde apenas dibuja la relación de The Ram con su oficio y compañeros (p.e. comprando diversos utensilios para usar como objetos contundentes en sus luchas), se logra crear un montaje de escenas paralelas entre un presente (The Ram en el vestidor molido y ensangrentado) y un pasado inmediato (los detalles de su lucha contra Necro Butcher -este sí, luchador real), en cortes directos y saltos rápidos que detallan, en acercamientos impactantes, los hechos que lo dejaron en tan lamentable estado.

Aronofsky, siempre a contracorriente del género, le quita la envoltura multicolor, por así decirlo, a un caramelo de corazón agridulce. La lucha libre no es aquí un mundo de glamour y encuentros sobrenaturales; no es tampoco el camino hacia el éxito monetario y donjuanesco es, simplemente, un oficio del que su ejecutante se llega a enamorar. En efecto, es un estilo de vida.

Para mayor gozo de los aficionados al Wrestling (la lucha gringa, que no es igual a la mexicana, ni al poruresu japonés) y ganar aun más en credibilidad, el cineasta se cobijó a la sombra de la más seria y respetada empresa norteamericana: Ring of Honor (la sigla ROH que se lee en los esquinero de la lucha final), entrando al corazón de verdaderos eventos de lucha libre y no en parafernalias vistosas, ni dudarlo, pero con un final escrito por guionistas, como en los shows de la WWE.

wrestler05

III. Escena extra para ganar el Óscar

Mickey Rourke, otrora galán cachondo y boxeador de medio tiempo; renació con su personificación de Randy “The Ram” Robinson. Todos los medios apostaban por él como ganador de la estatuilla dorada, más aún porque diversas asociaciones de críticos, festivales y demás entidades ya le habían dado sus respectivos premios a Mejor Actor. Entonces, ¿por qué no ganó el dildÓscar? Respuesta: faltó la siguiente escena:

ADVERTENCIA PARA QUIEN NO LA VISTO: Contiene spolier

The Ram vuela desde la tercera cuerda en su característico “tope borrego”. Una cita con el destino que se pierde en un estrujante fundido a negro. Pantalla en blanco. Un fuera de foco que lentamente aclara la visión nos sitúa desde el punto de vista del gladiador (cámara subjetiva), quien poco a poco recobra la consciencia y la visión. Los sonidos ambientales y un fondo aséptico nos ubican en un cuarto de hospital.

Seguimos con su punto de vista, a la derecha aparece la figura de Cassidy, la pecadora que sabemos se bajará del tubo para entregarse al amor otoñal del héroe renacido: REDIMIDA. A la izquierda de The Ram está Stephanie, su lésbica hija que lo ha perdonado sabiéndolo en trance mortal. Su odio ha desaparecido por obra y gracia de la justicia divina y el valor del hombre trascendido a mito: REDIMIDA. Randy Robinson ya no será The Ram, sino un hombre que ha triunfado en la vida conquistando el amor y el perdón de sus semejantes por encima de sus logros en el ring (aunque no se sepa de que vivirá mañana): REDIMIDO.

wrestler04
Ahí estaba el Óscar ¿cómo no lo vio el guionista? ¿Acaso ignora que a los vejetes de la Academia lo único que les importa ver son los fastidiosos cuadros de redención moral a la que ellos mismos aspiran?

The Ram es real, los galardones de la Academia no.

LUCHADOR
(The Wrestler)

Dirección: Darren Aronofsky; Guión: Robert D. Siegel; Producción: Darren Aronofsky, Scott Franklin, Mark Heyman; Fotografía: Maryse Alberti; Música: Clint Mansell; Edición: Andrew Weisblum; Con: Mickey Rourke (Randy “The Ram” Robinson), Marisa Tomei (Cassidy), Evan Rachel Wood (Stephanie Robinson), Mark Margolis (Lenny), Todd Barry (Wayne), Ernest Miller El Ayatola, Dylan Summers Necro Butcher, Tommy Rotten Farra .

Estados Unidos / Francia, 2008 . 105 min.

Participaciones:
2008 Festival Internacional de Cine de Venecia. Italia (Premio León de Oro a Mejor Película)
2008 Festival Internacional de Cine de Toronto. Canadá
2008 Festival Internacional de Cine de Gante. Bélgica
2008 Festival de Cine de Nueva York. Estados Unidos
2008 Festival Internacional de Cine de Los Hamptons. Long Island, Estados Unidos
2008 Festival de Cine de Londres. Gran Bretaña
2008 Festival Internacional de Cine de Los Ángeles AFI Fest. Estados Unidos
2008 Festival Internacional de Cine de Tesalónica. Grecia
2008 Festival de Cine Starz. Denver, Estados Unidos
2008 Festival de Cine Noches Negras de Tallin. Estonia
2008 Premio a Mejor Actor (M. Rourke). Sociedad de Críticos Cinematográficos de Boston. Estados Unidos
2008 Premio a Mejor Actor (M. Rourke). Asociación de Críticos Cinematográficos de Chicago. Estados Unidos
2008 Premio a Mejor Actor (M. Rourke) y Mejor Actriz de Soporte (M. Tomei). Círculo de Críticos Cinematográficos de Florida. Estados Unidos
2008
2009 Nominación al premio Óscar a Mejor Actor (M. Rourke) y Mejor Actriz de Reparto (M. Tomei). Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Los Estados Unidos
2009 Premio BAFTA a Mejor Actor (M. Rourke). Academia Británica de Artes de Cine y Televisión. Gran Bretaña
2009 Premio Globo de Oro a Mejor Actor (M. Rourke) y Mejor Canción Original (The Wrestler, letra y música de Bruce Springsteen). Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Estados Unidos
2009 Premios Espíritu Independiente a Mejor Película, Mejor Fotografía y Mejor Actor (M. Rourke). Los Ángeles, Estados Unidos
2009 Premio al Actor del Año (M. Rourke). Círculo de Críticos Cinematográficos de Londres. Gran Bretaña

Etiquetas: , ,

2 Comentarios

  1. Hola José Luis

    Soy tu ex compañero de Cineteca……muy completo tu analisis de esta magnifica pelicula…….pero a Dafne quien no es muy aficionada a las luchas le encantó la película……y creo que ahora ve la Lucha Libre como un deporte Espectaculo…..quizás más espectaculo (depende la empresa) pero no duda del realismo de los golpes y del glamur de las mascaras y capas…….y del ambiente de una arena……..

  2. Saludos Eduardo!

    Qué grata sorpresa encontrarte por este ciber espacio. No dejes de visitarnos y espero vernos un día de estos. Saludos a Dafne.

    CHAU!

Escribe una respuesta