.REC / [REC]
Por José Luis Ortega Torres
Hace no muchas semanas hablamos en Cinefagia de Frágiles, cinta de fantasmas de inminente aire gótico que, si bien es derivativa, técnicamente hablando no es una cinta mal resuelta. Su mala suerte radicó en que fue estrenada en México a la sazón de la más artie El Orfanato, lo que la llevó a ser vista como una obra “fusil” de ésta, cuando en realidad, su filmación concluyó en diciembre del 2004, más de dos años antes de estrenarse la cinta producida por Guillermo del Toro.
En ese mismo texto hablamos de las virtudes de su director, Jaume Balagueró, las cuales no repetiremos en el presente para abocarnos de lleno a [REC], su más reciente obra, trabajada esta vez en codirección con Paco Plaza, consiguiendo ambos una de las películas de terror más propositivas de los últimos años… o por lo menos eso parece.
Da la casualidad de que siempre he tenido mis reservas en el campo de la intertextualidad, sobre todo en lo que se refiere a cuestiones fílmicas (de imagen, pues) porque la línea que la divide del vil plagio es, a veces, demasiado tenue. Sin embargo, también es lógico y por demás comprensible, comprender que ya no existe un hilo negro por descubrir con 113 años de historia fílmica a cuestas. Todo esto a cuento de que [REC] es una película cuya innovación radica, precisamente, en echar mano no sólo de recursos tópicos propios del género de terror y, en específico, del cine de zombies; sino que también, y he aquí su mérito, revisa los clásicos y los replantea de una manera mucho más compleja de lo que podría ser, simplemente, copiar una imagen de un filme icónico.

El replanteamiento exige, de esta forma, la creación de un nuevo marco referencial en vista de que [REC] se asume como una película dirigida a un público que es, de entrada, fan del cine de terror, lo que indicaría que más de uno bien podría leer el cuadro intertextual sin mayores esfuerzos —el típico cuestionamiento “¿En que película vi esto antes?—, pero también establece el principio de que estamos ante una nueva generación de público joven que podría no estar del todo familiarizada con postales clásicas del terror cinematográfico.
De ahí que la mimesis que hace [REC] de La Noche de los Muertos Vivientes, la madre de todos los zombies, vaya más en el sentido de dotar de fuerza dramática y cierto aire de tributo a una historia de muertos vívidos moderna que pretende alejarse del lugar común sangriento, respondiendo a la ecuación sangre + vísceras = terror, con la más elegante propuesta por George A. Romero hace 40 años: dramatismo + terror = perturbación; donde el terror básico (resultado de la suma anterior) no es el fin perseguido, sino el medio con el cual logra generar en el espectador un sentimiento más profundo y ambiguo. Ejemplo: una niña está infectada por el virus, ergo ataca a su madre y al resto de los sobrevivientes. La madre buscará defenderla a pesar de todo, evidentemente, y nosotros, el público ¿La odiamos? ¿La compadecemos? ¿Nos asustamos, gritamos o qué? Quizá todo al mismo tiempo.
Pero la estructura del filme se permite incorporar elementos discordantes en el discurso de un filme de terror clásico, como lo es esta nueva incorporación de la trepidante y “vomitatoria”, cámara al hombro, herencia directa de otro filme innovador por donde se le busque: El Proyecto de la Bruja de Blair —volver al tema de que ésta refritea a la italiana Holocausto Caníbal es tan necio como pueril—, de la cual el tándem creativo de Balagueró y Plaza retoma elementos no sólo estéticos, sino también conceptuales, lo que la pondría por encima de ejercicios similares como Cloverfield, por ejemplo.

Aquí, esa cámara en desasosegante movimiento es la mirada subjetiva de Pablo, camarógrafo que acompaña a la joven reportera Ángela durante la grabación de un telereportaje sobre la vida nocturna en un cuartel de bomberos y que inesperadamente se ven inmersos en la pesadilla de un edificio donde un virus zombifica a los inquilinos y a quienes quedan atrapados dentro, justo cuando el gobierno decide sellar el inmueble sin importar quien esté adentro.
El papel que desarrolla Pablo no es únicamente el del “camarógrafo patiño”, sino que al presentarse como un personaje totalmente en off —salvo algún momento donde sólo se ven sus pies— se convierte en la mirada subjetiva del espectador que, a los pocos minutos de comenzado el jaleo, siente náuseas ante lo que está experimentado frente a la pantalla, no sólo por el terror propiamente dicho de la película, sino también por la fuerte carga sensorial que, sin duda, hace mella en los estómagos más débiles.
Lo anterior únicamente en lo que se refiere a la estética, pero es innegable que además del uso del plano subjetivo como forma del discurso, [REC] echa mano de la ya clásica escena final de El Proyecto de la bruja de Blair y le añade una última y contundente escena que deja helados a quienes atestiguan un cierre abrupto que, sin necesidad de colofón alguno, da por terminada una cinta que está en camino de convertirse, por lo menos, en un referente para el cine de terror moderno, ya que la medalla de clásico se la he escapado de las manos al ser llevada al decadente Hollywood en un remake demasiado temprano —Quarantine, John Erick Dowdle, EEUU, 2008— evitándole, en consecuencia, su maduración en el imaginario colectivo de quienes oportunamente la hemos visto y se corra el rumor entre los que no lo hicieron de que se trata de “la última gran obra del género”, con lo bueno, lo malo y lo peor que ello significa.
[·REC]
Dirección: Jaume Balagueró y Paco Plaza; Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza, Luis Berdejo; Producción: Julio Fernández; Fotografía: Pablo Rosso; Edición: David Gallart; Elenco: Manuela Velasco (Ángela Vidal), Ferrán Terraza (Manu), Jorge Yamam Serrano (Sergio), Carlos Lasarte (César), Pablo Rosso (Marcos), David Vert (Álex), Vicente Gil (policía), Martha Carbonell (sra. Izquierdo), Carlos Vicente (Guillem), María Teresa Ortega (abuela), Manuel Bronchud (abuelo), Claudia Silva (Jennifer).
España, 2007 – 85 mins.
Participaciones: Festival Internacional de Cine de Venecia, Italia 2007; Festival Internacional de Cine de Cataluña – Sitges (Gran Premio de Plata al Filme Fantástico Europeo, Premio de la Audiencia, Premio a Mejor Dirección, Mejor Actriz —M. Velasco— y Premio José Luis Guarner de la Crítica), España 2007; Semana Internacional de Cine Fantástico de Málaga, España 2007; Festival de Cine de Glasgow, Gran Bretaña 2008; Festival Internacional de Cine Fantasporto (Premio a Mejor Película Interenacional y Premio del Jurado de la Audiencia), Portugal 2008; Festival de Cine Fantástico de Munich “Filmfest Nights”, Alemania 2008; Festival de Cine Fantástico de Ámsterdam (Premio Pantalla de Plata a Mejor Película) Holanda 2008; Festival de Cine Night Visions, Finlandia 2008; Festival de Cine Español en Australia, 2008; Festival de Cine de Espoo, Finlandia 2008; Festival Internacional de Cine de Fantasía Fant-Asia (Premio de Segundo Lugar a la Mejor Película Europea y Premio Ground Breaker), Canadá 2008; Festival de Cine de Gérardmer (Premio de la Audiencia, Premio Especial del Jurado y Gran Premio del Jurado Joven), Francia 2008; Entrega de Premios Goya (Actriz Revelación —M. Velasco— y Mejor Montaje), Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, 2008.
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