Noche de graduación sangrienta (Prom Night)
No pierdan el tiempo con este bodrio de terror descafeinado que comparte el título y nada más con un slasher de 1980 donde salía Jamie Lee Curtis. El slasher siempre fue un género menor, su principal -muchos dirían único- mérito fue cierta actitud transgresora, al combinar sexo y violencia anticipándose a Hostal: el rincón de las torturas. De ahí el sinsentido de los recientes slashers que en lugar de encuerar jovencitas para luego despacharlas con sangrientos efectos especiales prefieren adecentar el género con tal de llegar al lucrativo mercado adolescente. Noche de Graduación Sangrienta es, junto con Valentine y Swimfan, uno de los ejemplos más lamentables de esta tendencia.
Brittany Snow en Noche de Graduación Sangrienta
La serie Viernes 13, el slasher por excelencia, siempre fue menos que mediocre a nivel de dirección, actuación, guión y, a medida que la controversia sobre la violencia en el cine aumentaba, cada vez menos explícita. Lo que salva a Viernes 13 del olvido es su villano principal, Jason Voorhees, que con el paso de los años adquirió una reputación que sus apariciones en celuloide no justificaban pero que le valió el respeto de muchos fanáticos del terror. Noche de Graduación Sangrienta, pese a su alarmante falta de mal gusto, podría mencionarse como una recreación aceptable del slasher si tal sólo tuviera un psicópata temible. En su lugar sale el niño bonito actor Johnathon Schaech, que es como la versión real de Zoolander y que a diferencia de los slashers clásicos, quienes echaban mano de machetes y sierras eléctricas, se pasa toda la cinta armado con un cuchillito para untar mantequilla. Su personaje, Richard Fenton, no espanta ni a mi sobrina de un año.
Como el malo resultó inofensivo el director Nelson McCormick, de larga trayectoria en televisión, y el guionista J.S. Cardone, quien al parecer no ha aprendido nada en sus casi treinta años al servicio de la serie B (su primera película: The Slayer -1982-, un slasher más o menos ambicioso), se ven forzados a exagerar la ineptitud de los gendarmes que le siguen la pista, al grado que parecen policías mexicanos. Por ejemplo, el detective Winn (Idris Elba, Exterminio 2) se pasa varios minutos explicando que el villano es un antiguo maestro de preparatoria que se obsesionó con su alumna Donna (Brittany Snow) y estaban tan locatario que creyó que la mejor forma de acercarse a ella era masacrando a su familia. Tras ser aprehendido el sujeto juró que iba a terminar el trabajo y esto es justamente lo que ha hecho cuando la película arranca, habiendo escapado de la cárcel con una facilidad pasmosa, aunque el detective Winn tranquiliza a los tíos de Donna diciéndoles que “no hay razón para pensar que vendrá a buscarla”. No, ninguna, aparte de que el tipo ya mató a varias personas y prometió regresar por Donna.
Dana Davis en Noche de Graduación Sangrienta
Más estúpida aún es la forma como el maniático evita ser capturado por la policía al llegar al hotel donde se celebra la fiesta de graduación de Donna. Resulta que las autoridades, una vez que descubrieron que Fenton ya no estaba en su celda, hicieron circular una foto de él, tomada tres años antes y donde el tipo aparece con barba crecida y el pelo largo, siendo que en prisión el tipo se rasuró y ahora está casi rapado. ¿Qué sería de los psicópatas cinematográficos sin la colaboración de la policía? El maestro del disfraz que es Richard Fenton completa la obra poniéndose una gorra negra, lo cual impide que incluso sus ex-alumnos, quienes deberían recordarlo bien por lo que le pasó a Donna, sean incapaces de reconocerlo cuando lo tienen enfrente. Así se van acumulando las tonterías, interrumpidas de vez en cuando por patéticas escenas de supuesto desarrollo de personajes, donde aprendemos datos importantísimos de Donna y sus amigos, como el hecho de que su amiga Lisa (Dana Davis) está muy preocupada por ser ganarle el título de reina a la pesada Crissy (who cares?). Al menos esa es la teoría, porque faltando pocos minutos para la ceremonia de premiación Lisa decide que ése es el momento ideal para dejarse matar ponerse romántica con su novio en una habitación del tercer piso, lejos de la fiesta.
Igual de contradictorio es el comportamiento de Donna, que en las primeras escenas aparece como un manojo de nervios, una chica que tiene razones de sobra para temerle hasta a su sombra, y que durante el resto de la cinta procura aventurarse sola en los rincones más oscuros del hotel, con la vana esperanza de contribuir al nulo suspenso del relato. Es tanta la desesperación del director por asustar al respetable que uno de los momentos culminantes de Noche de Graduación Sangrienta es cuando Donna se tropieza con una lámpara, algo que según la banda sonora es terrorífico y que el público festeja con grandes carcajadas. Obviamente de gore no hay nada, fuera de unas discretas manchas de sangre cuando Fenton apuñala a unos cuantos personajes secundarios, y tampoco hay desnudos, aunque el escote de la morenita Dana Davis casi podría catalogarse como tal… y de paso nos hace preguntarnos por qué Fenton se obsesionó con Donna y no con sus compañeras, que son mucho más atractivas.
NOCHE DE GRADUACIÓN SANGRIENTA
(Prom Night)
Dirección: Nelson McCormick; Guión: J.S. Cardone; Producción: Neal H. Moritz; Fotografía: Checco Varese; Música: Paul Haslinger; Edición: Jason Ballantine; Elenco:
Brittany Snow (Donna Keppel), Scott Porter (Bobby), Johnathon Schaech (Richard Fenton), Jessica Stroup (Claire), Dana Davis (Lisa Hines), Idris Elba (Detective Winn), Collins Pennie (Ronnie Heflin)
EE.UU., 2008, 88 min.
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