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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Planeta Terror (Planet Terror)

Desde que aparece Cherry Darling (Rose McGowan) bailando a go-gó sobre el escenario de un pequeñoo antro texano uno sospecha que Robert Rodriguez le ganó la partida a Quentin Tarantino. Si el objetivo de Grindhouse era rendir homenaje al cine de explotación de los 70 entonces hay que admitir que unos cuantos minutos de Planeta Terror valen por todo A Prueba de Muerte. En lugar de hacernos esperar casi una hora para mostrar a sus actrices ligeras de ropa, como hizo Tarantino, Robert Rodriguez desviste a McGowan desde la primera escena y de ahí nos lleva al camerino del club solamente para exhibir a más mujeres encueradas. Gratificación inmediata, de eso se trata el cine de serie B.

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Como buen conocedor del cine de muertos vivientes, Rodriguez abarca desde la obra original del norteamericano George A. Romero hasta las imitaciones baratas, pero no por eso menos divertidas, de italianos como Lucio Fulci, Umberto Lenzi y Bruno Mattei. El espectador todavía no se repone de los contoneos de Rose McGowan y la historia ya se aventó de lleno en el sanguinolento terreno de las vísceras desparramadas, con una escena donde Abby (Naveen Andrews), un científico con acento británico (porque en este tipo de películas el científico siempre tiene acento británico) está regañando a sus empleados porque dejaron escapar a tres peligrosos especimenes que estaban encerrados en una jaula de acero. Por la forma como quedaron doblados los barrotes es obvio que los subordinados nada podían hacer, pero eso no le impide al estricto doctor castigarlos cortándoles los tanates para guardarlos en un enorme frasco que lleva consigo a todos lados.

Aunque parezca increíble, el resto de la película no hace sino aumentar en intensidad. En los treinta minutos iniciales, que son lo más tranquilo de Planeta Terror hay mutilaciones, accidentes de carretera, balaceras, litros de sangre, suspenso, romance y todo sin quitarle tiempo a los personajes, que son debidamente presentados para que el público sepa distinguir entre buenos y malos. También están los que parecen malos y no lo son tanto, como El Wray (Freddy Rodriguez), quien solía tener una relación con su palomita Cherry, y claro, siguiendo la costumbre del cine de explotación, villanos que son igual de simpáticos que los héroes, como ese doctor William Block que interpreta Josh Brolin (el de Sin lugar para los débiles).

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En la escena donde un paciente llega con el doctor Block quejándose de que algo lo mordió en el brazo hay una pequeña muestra de la pericia de Rodriguez para incluir guiños para los conocedores sin dejar fuera de la fiesta a los novatos. Mientras Block examina al paciente en segundo plano vemos a un segundo médico que examina como si tal cosa unas fotos asquerosas de enfermedades venéreas, dando detalles que nadie le pidió, por ejemplo: que las imágenes corresponden a un soldado que regresó del frente con lesiones en los genitales y que eso le pasó por fornicar sin condorito. Para los inexpertos esto es un detalle pasajero y de muy mal gusto. Para los que ya sabemos de qué lado masca la iguana esto es una referencia a las primeras cintas de supuesta “educación sexual”, tipo Dust to Dust (1938) o Mom and Dad (1945), que culminaban con escenas de partos y una bonita galería con casos avanzados de sífilis y gonorrea. Aprovecho para aclarar que lo del frasco lleno de testículos también es un homenaje a Foxy Brown, clásico del blaxploitation estelarizado por Pam Grier (Jackie Brown). Este es otro aspecto donde Roriguez supera ampliamente a Tarantino.

En Planeta Terror los guiños se deslizan sin llamar la atención sobre sí mismos, a diferencia de las canciones raras y los diálogos de A Prueba de Muerte, para muchos un mero pretexto para que Tarantino enseñara lo mucho que sabe de música y cine raro. Así, en Planeta Terror conviven los dos tipos de zombies que conocemos de cintas como Dawn of the Dead, Paura nella Città dei Morti Viventi o Notti del Terrore. La mayoría caminan lentamente, arrastrando los pies, extendiendo los brazos y mascullando, por lo que los protagonistas pueden evadirlos con relativa facilidad. Pero también hay muertos más vivos, que saltan sobre sus víctimas cuando éstas menos se lo esperan, sorprendiéndolos a pesar de que en la toma anterior no había nadie en los alrededores (p.e. cuando Dakota busca a su padre). No hay nada en Planeta Terror que pueda compararse con la cabeza en el refrigerador de Zombie 3 ni falta que hace, la incoherencia de la película denota el enorme respeto que Rodriguez tiene por el subgénero, para regocijo de los gorehounds y molestia de los exquisitos.

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¡Y todavía me falta mencionar otras dos facetas donde Rodriguez le saca la vuelta a Tarantino! En A Prueba de Muerte el director jugaba con la imagen maltratada sólo en la primera mitad, cuando aparecía el segundo grupo de chicas se desentendía de los rayones y los brincos para emplear una fotografía más profesional. Rodriguez hace todo lo contrario en Planeta Terror. Además de ser más generoso con los defectos que le dan a la cinta un verdadero aspecto grindhouse, Rodriguez los usa con mejor puntería. Cuando el doctor Block confronta a Dakota hay un ligero barrido en el encuadre, acompañado de un molesto ruido en la banda sonora, que le dan un tono siniestro a la escena. Además, los momentos chocantes son subrayados con manchas y cortes, la escena donde los policías son atacados por los zombies viene con una buena cantidad de jump cuts involuntarios que la hacen más confusa y, sobre todo, el rollo que se quema y luego se pierde constituye una maniobra genial para señalar el punto en el que la historia da un giro, donde el antihéroe por fin puede mostrar sus habilidades y es reconocido por su anterior antagonista.

Por último hay que mencionar al elenco, que es un verdadero manjar para cualquier aficionado al cine chatarra. Ahí están Michael Biehn (Aliens, Terminator, entre muchas otras), el eterno galán de serie B Jeff Fahey (The Lawnmower Man, Darkman 3, Scorpius Gigantus y un larguísimo etcétera), el genio de los efectos especiales Tom Savini (burlándose de su reputación con la ilusión más sencilla de la película) y Bruce Willis interpretando al comandante que mató a Bin Laden (burlándose de las pretensiones de crítica social de muchas películas de terror). Se nota que estos veteranos se divirtieron a pesar de que no era tan fácil encontrar el tono adecuado para honrar a un tipo de cine famoso por sus malas actuaciones. Se corría el peligro de que el reparto, en especial sus integrantes más jóvenes, pensaran que estaban haciendo una parodia de zombies. Por otra parte, al rellenar el elenco de personas sin experiencia previa, como el dueño del club donde trabaja Cherry o el ya mencionado médico morboso, Rodriguez hábilmente completó las no-actuaciones requeridas al mismo tiempo que festejaba la costumbre que tenía el cine de explotación de reciclar a sus actores a falta de presupuesto para contratar más gente, es por eso que vemos a un improbable grupo de sobrevivientes que incluye a varios personajes secundarios que deberían estar muertos, como las niñeras asesinas. Vaya, hasta Quentin Tarantino está bien en su papel de violador infernal, por una vez sacándole provecho a su nulo carisma.

PLANETA TERROR
(Planet Terror)
Dirección, Guión, Fotografía, Música: Robert Rodriguez; Producción: Robert Rodriguez, Quentin Tarantino, Elizabeth Avellan, Erica Steinberg; Edición: Robert Rodriguez, Ethan Maniquis; Elenco: Rose McGowan (Cherry Darling), Freddy Rodriguez (El Wray), Marley Shelton (Dakota), Josh Brolin (Dr. William Block), Jeff Fahey (FT), Michael Biehn (Sheriff Hague), Rebel Rodriguez (Tony), Naveen Andrews (Abby), Bruce Willis (Muldoon), Tom Savini (Tolo), Quentin Tarantino (el violador)
EE.UU., 2007, 105 min.

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