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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Intriga en Manhattan (Adrift in Manhattan)

“Mary Sue” es el nombre que se le da a las heroínas que son la versión idealizada de su autora. El nombre viene de un cuento satírico titulado “A Trekkie’s Tale”, donde la escritora Paula Smith se burló de esta tendencia creando a la teniente Mary Sue, una chica de apenas quince años que además de ser admirada por su belleza, inteligencia, capacidad y encanto era deseada por todos quienes la rodeaban y de paso salvaba a la humanidad. La versión masculina se conoce como Marty Stu. Esto viene a cuento porque el personaje principal de Intriga en Manhattan es un Marty Stu flagrante.

arte0055b Heather Graham en Intriga en Manhattan

Simon Colon (Victor Rasuk) es un chico de Nueva York que trabaja en una tienda de artículos fotográficos. Su patrón lo adora porque es responsable, serio y educado. Además es pobre pero honrado, pasa las noches en vela cuidando a su madre, siempre está listo para ayudar a los indefensos. Tiene inquietudes artísticas que lo llevan a pedirle prestado a su jefe lentes especiales para recorrer la ciudad tomando sus propias fotos de niños y artistas callejeros. Su profunda sensibilidad se traduce en una timidez que le impide aproximarse al sexo opuesto, a pesar de que las mujeres (¡hasta su mamá!) lo encuentran irresistible, por lo que podemos decir que su peor o tal vez único defecto es la inexperiencia (en otras palabras, todavía pertenece al Club Quintito). Si Alfredo de Villa, director y autor del argumento, no le inventa más virtudes a Simon es sólo por falta de tiempo: la película apenas dura noventa minutos.

Me van a decir que en el cine hay una larga historia de directores que tienen como protagonistas versiones corregidas y aumentadas de sí mismos y que Alfredo de Villa sólo está siguiendo los pasos de Federico Fellini, Jean-Luc Godard, Woody Allen, etc. La diferencia es que los arriba mencionados saben hasta dónde llegar para no caer en el ridículo. Alfredo de Villa pertenece a la otra tradición, la de los que no supieron detenerse a tiempo, y que en México inicia con la adopción acrítica de la teoría del autor. Basta con revisar La Otra Virginidad (1974) de Juan Manuel Torres para comprobarlo, en particular aquella escena de risa loca donde un cohibido estudiante conquista a una señorita leyéndole un pasaje de Frantz Fanon mientras ella pone cara de orgasmo. Se podría argumentar que buena parte del cine mexicano reciente es poco más que las fantasías masturbatorias de sus creadores.

arte0055c Victor Rasuk en Intriga en Manhattan

No habría tanto problema si Alfredo de Villa presentara Intriga en Manhattan como una recreación altamente subjetiva del monólogo interno de su protagonista. Pero como la película está filmada con sobriedad, con un estilo naturalista cercano al cine europeo, el abismo entre la vida real y la versión de director se acentúa. Hay varios diálogos donde los personajes titubean antes de decir algo, no hay derroches de producción y sólo algunos cambios en la textura de la imagen para transmitir recuerdos. Esto choca con la secuencia climática, que viene tras una meticulosa descripción del acoso de Simon hacia Rose (Heather Graham), una guapa oftalmóloga separada de su marido a causa de un trágico accidente. Lo lógico sería que la mujer enfrentara a Simon e incluso amenazara con denunciarlo a la policía pero como lo que estamos viendo son las utopías privadas de Alfredo de Villa lo que pasa spoiler es que Rose entiende que es un crimen contra natura que un hombre tan viril, talentoso, inteligente, sincero y humilde como Alfredo de Villa Simon Colon sea casto, por lo que sin decir palabra lo deja entrar a su departamento para darle su estrenón fin del spoiler.

Por lo demás es muy poco lo que se puede decir de Intriga en Manhattan. Continuando la moda reciente por entrelazar historias el guión nos presenta una trama paralela sobre un empleado de una agencia publicitaria y pintor menos que aficionado (sus cuadros son espantosos aunque los otros personajes digan que son magníficos) que está perdiendo la vista. El pretexto para incluir aquí al pintamonas es que se trata de un paciente de Rose, aunque no es el único lazo que comparte con Simon. Sus caminos se cruzan con tanta frecuencia, sin que ninguno de los dos llegue a notarlo, que cuesta trabajo adivinar qué era lo que quería expresar Alfredo de Villa. ¿Estará repitiendo el resobado sermón sobre la enajenación del hombre contemporáneo o será que confundió la densidad poblacional de Nueva York con la de San Juan de las Pitayas?

INTRIGA EN MANHATTAN
(Adrift in Manhattan)
Dirección: Alfredo de Villa; Guión: Alfredo de Villa, Nat Moss, basado en los sueños húmedos de Alfredo de Villa; Producción: Joshua Blum, Stephen J. Brown, Ian Jessel; Fotografía: John Foster; Música: Michael A. Levine; Edición: John Coniglio; Elenco: Victor Rasuk (Simon Colon), Heather Graham (Rose Phipps), William Baldwin (Mark Phipps), Dominic Chianese (Tommaso Pensara), Erika Michels (Claire Phipps), Richard Petrocelli (Mr. Sneider)
EE.UU., 2007, 85 min.

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