Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Las crónicas de Narnia: Príncipe Caspian (The Chronicles of Narnia: Prince Caspian)

Con esta segunda entrega de las Crónicas de Narnia el director Andrew Adamson respeta el tono de la novela original, que ya es bastante para tratarse de una adaptación cinematográfica, y además mejora varios aspectos de la historia que C.S. Lewis creó entre 1949 y 1954. Los fanáticos de la serie literaria están poniendo el grito en el cielo por estos cambios pero la verdad es que el relato original del Príncipe Caspian tenía varias cosas que no funcionaban en el papel y menos aún en la pantalla grande. Este es uno de los pocos ejemplos donde una película tiene una narración mejor elaborada que la de su correspondiente novela.

Ben Barnes en Las Crónicas de Narnia: Príncipe Caspian

Ben Barnes en Las Crónicas de Narnia: Príncipe Caspian

Esto se debe sobre todo a una simple cuestión numérica. Las novelas que C.S. Lewis escribió pensando en el público infantil son unos libritos de alrededor de 100 páginas (dependiendo de la edición, claro está), cada uno se puede leer sin prisas en una sola tarde. No obstante, las limitaciones narrativas del cine han obligado a los productores de estas adaptaciones a extenderse durante más de dos horas, lo que puede ser pesado para los espectadores más jóvenes. Por suerte para ellos C.S. Lewis tendía a contar cuentos bastante simples, donde los protagonistas humanos llegaban a la tierra mágica de Narnia y en apenas un par de días derrocaban a brujas y usurpadores que habían reinado durante años. De hecho, la primera película de la serie se limitó a calcar el argumento de la novela, solamente añadiéndole un par de secuencias de acción para hacerla más emocionante (la persecución de los lobos, por ejemplo).

Convertir la segunda novela en un espectáculo audiovisual presentaba mayores problemas porque el libro tiene una estructura bastante torpe. Los capítulos iniciales están dedicados a los hermanos Pevensie, quienes regresan a Narnia en un parpadeo y se pasan varias páginas buscando comida. Se nota que las novelas se publicaron en la Inglaterra de posguerra, en medio de tremendas carestías, porque los protagonistas están tan preocupados por llenarse la panza que se tardan una eternidad en percatarse que las ruinas que los rodean corresponden a su antiguo castillo, lo que finalmente les indica que mientras en Inglaterra pasaba un año en Narnia han transcurrido más de mil. De ahí Lewis pasaba al príncipe Caspian, las maldades de su tío Miraz y las enseñanzas del doctor Cornelius, en lo que era una larga disquisición sobre lo que había pasado en Narnia en esos mil años desde la partida de los hermanos Pevensie. Dicha digresión resultaba insuficiente, pues más adelante Lewis tenía que incluir otros dos capítulos sólo para que un personaje secundario diera más antecedentes.

Sergio Castellitto en Las Crónicas de Narnia: Príncipe Caspian

Sergio Castellitto en Las Crónicas de Narnia: Príncipe Caspian

Por suerte Andrew Adamson y sus coguionistas, Christopher Markus y Stephen McFeely, optaron por contar la historia de una forma mucho más ágil, abusando un poco de los escapes milagrosos pero informando al espectador del conflicto principal sin perder tiempo. La película empieza con Caspian huyendo precipitadamente de los soldados que su tío Miraz ha enviado para matarlo y quitarse de enmedio a un competidor por el trono, con lo que apenas iniciada la función uno ya está disfrutando una bien filmada persecución nocturna, sin tener que esperar media hora mientras los hermanitos Pevensie recogen manzanas en el bosque (esto último es lo que pasa en el libro). Esta es básicamente la fórmula que usa la película para darle al relato una ligereza que la novela no tiene. En consecuencia la dinámica familiar de los Pevensie está menos desarrollada que en la primera cinta, simplemente no hay tiempo para dedicarlo a los pleitos entre Edmund y Peter cuando es más importante explicar la intriga en la corte de Miraz.

La mayor ventaja que tiene la película sobre el libro es en las escenas de combate. C.S. Lewis le dedicaba poco espacio a los combates que los antiguos habitantes de Narnia, ahora liderados por Caspian, libraban contra las fuerzas de Miraz. Esto lo compensan los guionistas con una larga secuencia donde Caspian, Peter y Susan, con ayuda de minotauros, ratones, enanos y centauros, atacan la fortaleza de los humanos. Además de hacer el cuento más emocionante esto corrige una de las peores fallas de la novela, donde las supuestas heroínas, Susan y Lucy, de repente no tenían nada que hacer y se limitaban a echarle porras a sus hermanos. En la cinta, en cambio, Susan participa en las peleas, corre varios riesgos y en general da muestras de un valentía que en los libros no aparecía por ningún lado. Otra secuencia que se beneficia de los cambios que le hicieron Adamson y sus colaboradores es la de la bruja y el hombre lobo. En la novela esto conduce a una pelea que termina en pocos segundos mientras que en la película da pie a una vistosa secuencia donde reaparece la Bruja Blanca.

the_chronicles_of_narnia_prince_caspian_4

Otro tanto se puede decir de la confrontación final entre el ejército de Miraz y los herederos de Narnia. Es una batalla épica que no le pide nada a otras cintas de fantasía, aunque el tono del relato sea menos sombrío que El Señor de los Anillos. Llama la atención que las tropas de Miraz usen armamento similar a las de nuestros ancestros españoles, particularmente sus cascos y las armas de asedio (como el fundíbulo -también llamado trebuchet- que Hernán Cortés trató de construir para el asedio a Tenochtitlan). La parte más débil del desenlace viene directamente de la novela y es la intervención de último minuto de Aslan, un claro ejemplo de deus ex machina. Para muchos lo más flojo de la primera película era justamente Aslan, una parábola religiosa apenas disfrazada.

En aquella ocasión el león mesiánico no me molestó tanto porque encajaba bien en la historia, dándole momentos emotivos que funcionaban gracias a la pequeña actriz Georgie Henley. La reacción que uno tenga frente a la moraleja cristiana de estas películas dependerá de cada espectador, de sus prejuicios y convicciones. Si creen que están en peligro de ser convertidos al cristianismo por una película de fantasía y efectos especiales es mejor que no la vean: la preocupación no los va a dejar divertirse con el espectáculo. Los que tengan la certeza de su ateísmo pueden entrarle con toda confianza. A fin de cuentas esto de las enseñanzas religiosas en el cine es como las mentadas de madre, el que quiere les hace caso y el que no pues no.

the_chronicles_of_narnia_prince_caspian_5

De cualquier manera Príncipe Caspian está mucho más orientada hacia la acción que al catecismo. Esto no le impide incluir rasgos de humor inexistentes en los libros, en especial los comentarios que el enano Trumpkin (Peter Dinklage en otras excelente actuación) hace entre dientes cada vez que Lucy se pone a hablar de su amigo el león mágico. Hay incluso un poco de romance para cubrir todos los aspectos del entretenimiento familiar y de paso darle matices adicionales a Susan, que así pasa de ser un personaje muy secundario en la novela a uno muy importante en la película. Por último, hay que felicitar a los guionistas porque no se tentaron el corazón para tirar a la basura casi todos los diálogos de la novela, que son muy malos, para reemplazarlos con conversaciones que tal vez no reflejan la forma como se expresaban los niños ingleses de hace sesenta años pero que sí son muy adecuados para un moderna película de fantasía.

LAS CRÓNICAS DE NARNIA: PRÍNCIPE CASPIAN
(The Chronicles of Narnia: Prince Caspian)
Dirección: Andrew Adamson; Guión: Andrew Adamson, Christopher Markus, Stephen McFeely, basado en la novela de C.S. Lewis; Producción: Mark Johnson, Philip Steuer;
Fotografía: Karl Walter Lindenlaub; Música: Harry Gregson-Williams; Edición: Sim Evan-Jones; Elenco: Ben Barnes (Príncipe Caspian), Georgie Henley (Lucy Pevensie), Skandar Keynes (Edmund Pevensie), William Moseley (Peter Pevensie), Anna Popplewell (Susan Pevensie), SergioCastellitto (Miraz), Peter Dinklage (Trumpkin), Warwick Davis (Nikabrik), Vincent Grass (Doctor Cornelius), Damián Alcázar (Lord Sopespian)
EE.UU., 2008, 144 min.

Tagged as: , ,

Comments are closed.