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Entre mujeres (In the Land of Women)

Al principio pensé que mi indiferencia ante este dramedy (drama con toques de comedia o al revés) se debía a una falta de estrógeno. La historia de un escritor de 25 años que al ser cortado por su novia decide mudarse con su abuela senil y encuentra en la familia disfuncional de enfrente una lección de vida que lo deja en mejores condiciones para alcanzar sus sueños, sus aspiraciones, etc. es algo que encajaría perfectamente en una serie televisiva para mujeres, con su combinación de enfermedad terminal, infidelidad tolerada en silencio y rebeldía adolescente. Por suerte al revisar las reseñas escritas por mujeres pude comprobar que a ellas la película también les pareció mediocre.

Entre Mujeres es el primer largometraje escrito y dirigido por Jonathan Kasdan, de esporádica trayectoria como actor (algunos dirían figurante) y cuya única experiencia previa tras las cámaras había sido concebir el guión para un episodio de la serie de culto Freaks and Geeks. Pero Jon Kasdan tiene una ventaja sobre las hordas de aspirantes a cineastas que habitan en Los Angeles: su papá es el reconocidísimo guionista y director Lawrence Kasdan, su hermano Jake también dirige y su tío Mark es productor y escritor. Con esos antecedentes el talento es lo de menos. Ya la escena inicial advierte que Entre Mujeres será un ejemplo típico de wishful thinking. Desde que la guapísima actriz y modelo Sofía Buñuel (Elena Anaya haciéndole al idioma inglés lo que los japoneses a Nanking) le informa a su novio Carter Webb (Adam Brody, de The O.C.) que no es él es ella, que deberían darse un tiempo, que necesita espacio para reflexionar, es evidente que Kasdan va a utilizar al protagonista de la película como su alter ego.

Kasdan nunca le permite a Sofía una oportunidad de explicar por qué ya no quiere estar con Carter, simplemente se concentra en los lagrimones que suelta el tipo en pleno restaurante. De ahí pasamos por corte directo a la escena donde nuestro héroe se entera de que su abuela ya está haciendo horas extra y en cualquier momento entrega el equipo, por lo que el muy conchudo de inmediato piensa en mudarse con ella para poner tierra de por medio entre él y Sofía, aprovechando de paso que al hacer una pausa de su chamba habitual como guionista de películas soft porno ahora sí tendrá tiempo de concluir la novela autobiográfica en la que viene trabajando desde hace diez años, o más bien de empezarla, porque en todo ese tiempo Carter no ha escrito ni el título. Apenas vamos en los primeros minutos y Jonathan Kasdan ya ha convertido a su protagonista / otro yo en un caso clínico de narcisismo, un sujeto incapaz de entender que el universo no gira a su alrededor.

La cosa empeora cuando llega a Michigan, encuentra a su abuela en un estado alarmante de demencia senil, del que sólo saldrá para darle sabios consejos a su nieto deprimido, y de inmediato enamora a las tres mujeres de la casa de enfrente, a saber: la madre hojalateada (Meg Ryan), la adolescente conflictiva (Kristen Stewart, Los Mensajeros) y la niña precoz (Makenzie Vega). Claro que Carter todavía extraña a Sofía, pero en una escena anterior su madre ya lo había prevenido sobre el efecto irresistible que tiene sobre todas las mujeres y por eso a las vecinas no les queda más remedio que caer rendidas a sus pies. Al menos hay que agradecerle a Kasdan que la relación entre Carter y la hija pequeña sea estrictamente platónica. El hecho de que Kasdan necesite mencionar de manera explícita lo atractivo que es Carter para el sexo opuesto da una idea de sus carencias como escritor. Un guionista competente lo mostraría en lugar de anunciarlo (el clásico show, don´t tell). Kasdan se mete en camisa de once varas desde que decide que Carter debe ser un tipo muy talentoso, por la sencilla razón de que ningún personaje puede ser mejor escritor que su autor. Cuando Carter tiene que dar muestra de su talento, en una carta que le manda a una de las vecinas, el resultado está muy lejos de la genialidad que Kasdan supone.

Lo que más me molesta del guión de Entre Mujeres es que desperdicia la oportunidad de darle una merecida lección a Carter, de enseñarle que sus problemas son poca cosa en comparación con los de la gente que le rodea. Kasdan prefiere convertirlo en el héroe del cuento, con la bondad de la Madre Teresa de Calcuta y la sabiduría de un monje budista, aconsejando al resto del elenco cuando él es quien necesita cambiar. Creo que Adam Brody toma una decisión inteligente al darle a Carter un bajo perfil, lo más adecuado para disimular su egoísmo. Al menos Brody podía basarse en personas reales, ya que nunca falta el tipo sensible que supone que las mujeres no lo pelan porque prefieren a los gandallas y que si tan sólo se tomaran la molestia de conocerlo entonces descubrirían lo maravilloso que es, cuando la verdad es que lo ignoran porque ninguna mujer va a perder su tiempo con un hombre inseguro y llorón. Eso en cuanto a Carter, paradójicamente los personajes femeninos de Entre Mujeres no tienen nada que ver con la realidad y por eso las actrices que los interpretan se difuminan. En una película que se supone fue hecha pensando en el público femenino es un síntoma de que algo no marcha bien.

ENTRE MUJERES
(In the Land of Women)
Dirección: Jon Kasdan; Guión: Jon Kasdan; Producción: Steve Golin, David Kanter; Fotografía: Paul Cameron; Música: Stephen Trask; Edición: Carol Littleton; Elenco: Adam Brody (Carter Webb), Meg Ryan (Sarah Hardwicke), Kristen Stewart (Lucy Hardwicke), Olympia Dukakis (Phyllis), Makenzie Vega (Paige Hardwicke), Elena Anaya (Sofía Buñuel), Clark Gregg (Nelson Hardwicke), Dustin Milligan (Eric Watts)
EE.UU., 2007, 97 min.

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