A veces conviene ser desordenado. En su reseña de esta película, Scott Ashlin afirma que el principal problema de una precuela es mantener el suspenso cuando uno ya sabe quién sobrevive en el episodio original. Explica que por eso Masacre en Texas: El Inicio no funciona, es imposible preocuparse demasiado por el clan de Leatherface cuando sabemos que años más tarde persisten en sus actividades sin que la policía los haya descubierto. Tiene razón. Por suerte yo vi la precuela antes de ver el remake original y pese a sus numerosos defectos me pareció entretenida.

Antecedentes para los no iniciados: en 1974 el director Tobe Hooper y el guionista Kim Heinkel se inspiraron en el caso del asesino serial Ed Gein para filmar The Texas Chainsaw Massacre, una película de horror de bajo presupuesto que se convertiría en un clásico y que tendría tres secuelas (en 1986, 1989 y 1994). En 2003 el productor Michael Bay le encargó a Marcus Nispel y Scott Kosar una nueva versión de la original, que se estrenó con el mismo título. Muchos aficionados al cine de terror se escandalizaron porque los remakes para ellos son una blasfemia. Eso me parece una exageración, pero tampoco me interesé demasiado por esta nueva versión aunque tuvo buenos comentarios.

Leyendo ahora comentarios como los de Scott me doy cuenta que mi desidia rindió frutos. No porque Masacre en Texas: El Inicio sea una especie de obra maestra incomprendida que los espectadores del remake no supieron apreciar. No es para tanto. Es una película de terror bien dirigida por Jonathan Liebesman, con escenas gore de un salvajismo más cercano a la serie Saw que al original de Tobe Hooper. Ofrece pocas explicaciones de cómo la familia Hewitt optó por el asesinato y el canibalismo como estilo de vida y su principal problema es común a todas las secuelas.

Dice Joe Bob Briggs que la gente que ve una secuela en realidad quiere repetir la experiencia de la original. En la serie de The Texas Chainsaw Massacre esto significa que en lugar de explorar otras situaciones los guionistas se han dedicado a elaborar variaciones del relato original: un grupo de jóvenes se extravía en un paraje aislado de Texas y cae en las garras de una familia de maniáticos que los corta en trocitos para merendárselos. En la original de 1974 se dependía más de la atmósfera decadente de un pueblo abandonado que de los giros en la trama. La violencia a cargo de Leatherface era caótica e imprevisible, lejos del mecanismo oxidado de los slashers que le sucedieron. “¿Quién sobrevivirá y qué quedara de ellos?” preguntaba la publicidad, resumiendo con muy buen tino el tema de la cinta.

Por lo que he leído, el remake de 2003 se acercó más a la fórmula de adolescentes en peligro que hizo del slasher el subgénero más aburrido del cine de horror. En 1974 Marilyn Burns era una víctima indefensa ante el clan de Leatherface, en 2003 Jessica Biel era una Final Girl más convencional, con los arrestos para enfrentar a sus verdugos. Regresando (¡por fin!) a Masacre en Texas: El Inicio me parece que su principal defecto es que al repetir la premisa de la original los realizadores se metieron en un callejón sin salida. Es evidente que el grupo de adolescentes perseguidos por Leatherface y su bonita familia no tienen la menor oportunidad de escapar. Si lo hicieran los eventos del remake de 2003 quedarían automáticamente cancelados y así la película se acerca más a la versión de Tobe Hooper pero sin la sensación de que cualquier cosa podía suceder. Es una extraña combinación de nihilismo y triunfo asegurado. Uno de los bandos está condenado a ser la cena del otro, pase lo que pase.

Para pasar el rato mientras llega la hora de la comida, los adolescentes de Masacre en Texas: El Inicio medio intentan escapar. Sin llegar a los niveles de idiotez de Todavía Sé lo que Hicieron el Verano Pasado, estos jovencitos dejan pasar las escasas oportunidades que tienen de huir. Para desgracia de sus ambiciones de Final Girl, Jordana Brewster es quien comete las peores tonterías. Al principio está en ventaja porque el clan Hewitt ignora que ella también viajaba con los otros adolescentes ya capturados. Es comprensible que no intente buscar ayuda dado lo remoto del lugar, lo que no se entiende es que intente rescatar a sus compañeros sin esperar siquiera a que se haga más tarde y así penetrar en la casa de los Hewitt cuando éstos ya estén dormidos. Peor todavía, al introducirse en la enorme residencia lo hace sin contar al menos con un arma improvisada, cuando ha visto que los Hewitt disponen al menos de un par de escopetas, y sobre todo sin saber cuántas personas viven ahí. En esas condiciones hasta un equipo SWAT lo pensaría dos veces antes de entrar. Sin embargo, esta niña todavía se hace la sorprendida cuando su incursión no resulta del todo exitosa.

Más adelante, un motociclista que busca vengar la muerte de su novia encañona al jefe de la familia Hewitt, sólo para ignorar las súplicas de otra víctima (“Just shoot him!”) y terminar como parte del menú. La peor escena en este sentido es aquella donde uno de los muchachos sorprende a Leatherface golpeándolo con un hacha, lo derriba y en lugar de rematarlo le da la espalda para ayudarle a Jordana Brewster. También acaba como guisado. Aun ignorando esto, Masacre en Texas: El Inicio no pasa de ser un entretenimiento barato. En lo estrictamente formal no se le puede reprochar nada: la fotografía, la música y los efectos especiales demuestran que la película contó con un presupuesto adecuado. R. Lee Ermey se divierte interpretando al personaje más pervertido de su carrera, en especial cuando manosea a Diora Baird, y la historia se mueve a un buen ritmo. El problema es que al repetir la situación básica de todas las películas de la saga se desperdició la oportunidad de explorar otros aspectos de la familia de Leatherface. En los primeros veinte minutos se incluye información que hasta ahora no se había mencionado sobre los Hewitt, pero una vez que los adolescentes aparecen en la pantalla uno entiende que Masacre en Texas: El Inicio no ofrecerá mayores novedades.

MASACRE EN TEXAS: EL INICIO
(The Texas Chainsaw Massacre: The Beginning)
Dirección: Jonathan Liebesman; Guión: Sheldon Turner, David J. Schow; Producción: Michael Bay, Mike Fleiss, Andrew Form, Brad Fuller, Kim Henkel, Tobe Hooper; Fotografía: Lukas Ettlin; Música: Steve Jablonsky; Edición: Jonathan Chibnall; Elenco: Jordana Brewster (Chrissie), Taylor Handley (Dean Hill), Diora Baird (Bailey), Matthew Bomer (Eric Hill), R. Lee Ermey (Sheriff Hoyt), Andrew Bryniarski (Leatherface), Lee Tergesen (Holden), Terrence Evans (Monty)
EE.UU., 2006, 90 min.