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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Cine de Horror: ¿Comercial o de Culto? – Panel del FICCO 2007

Por: Francisco Javier Quintanar Polanco

Dentro de las actividades paralelas realizadas durante la reciente emisión del Festival Internacional de Cine contemporáneo de la Ciudad de México (mejor conocido por sus siglas: FICCO), se llevo a cabo un panel con el título arriba mencionado, en el cual; diversos especialistas y gente relacionada con el medio cinematográfico expusieron sus opiniones respecto al tema. La siguiente es una breve crónica de lo más relevante que se dijo en dicha ponencia.

El evento se celebró el 25 de febrero pasado. El panel estuvo conformado por Edna Campos Tenorio (Directora General y programadora del Festival de Cine Macabro, el cual va por su sexta edición), Ezzio Avendaño (Director, realizador del divertidísimo cortometraje Otro Ladrillo en la Pared, y quien pronto debutará con su primer largometraje), Michel Lipkes, (director de programación del FICCO y uno de los principales responsables de la sección 11:59, enfocada a visiones más extremas de la cinematografía mundial), y nuestro (siempre honorable, sabio y metalero) editor de Cinefagia, José Luis Ortega Torres. Otro de los integrantes del panel era el escritor, dramaturgo e investigador Vicente Quirarte, pero por razones desconocidas estuvo ausente.

Buena parte de la charla estuvo enfocada a analizar el fenómeno en el cual se ha convertido la cinta Kilómetro 31: Michel Lipkes inició su participación hablando acerca de dicho suceso, y de cómo esta película ha retomado mucho de la estética formal del cine asiático, a lo cual puede deberse gran parte de su éxito. José Luis Ortega por su parte, añadió que Kilómetro 31 es un filme muy logrado, con una adecuada mixtura del cine de horror de moda, rescatado de la influencia oriental tanto la influencia plástica como el rol de los personajes femeninos dentro de sus historias; además de reconocer como otra de sus virtudes que los realizadores tomaran el tema con mucho respecto. Ezzio Avendaño profundizó aún más, afirmando que otro de los factores del gran éxito de este filme es su actualidad, al estar situado en un contexto moderno y altamente identificable. A su vez, Edna Campos sostuvo que Kilómetro 31 es el resultado de esfuerzos subterráneos llevados a cabo desde años atrás.

El tema de Kilómetro 31 dio pie para que los panelistas también hablaran sobre la situación del cine de horror de manufactura nacional. José Luis Ortega afirmó que el cine mexicano de horror es un género que de varios años para acá ha sido vilipendiado y que, para que sea efectivo, debe de ser tratado con mucho cuidado. Posteriormente, Ezzio Avendaño procedió a hacer una breve revisión de la historia del mismo, rastreando sus inicios con la realización de la versión del Drácula hispano realizada en 1931 (filmada durante las noches en los mismos sets donde se realizó la versión en inglés, y llevando a Lupita Tovar en los estelares), pasando por la hispanización de la figura vampírica (en la forma del Conde Lavud en la cinta El Vampiro, 1957 de Fernando Méndez) y la creación de atmósferas sombrías en entornos más cercanos a los nuestros. En este punto, recalcó la importancia que una figura mítica como La Llorona tiene dentro de la fórmula del horror nacional, a grado tal que hay por lo menos 6 películas nacionales distintas que tienen como personaje central a este espectro ancestral. Ezzio también afirmó que uno de los últimos tratamientos ingeniosos que sobre el horror (y la figura del vampiro) se han dado en el cine nacional, lo ha sido Cronos (1992) de Guillermo Del Toro, al darle un giro interesante a la trama y el concepto. Y aseveró que el género “se murió” tras lo acaecido a la cinta Sobrenatural (1996, de Daniel Gruener), la cual consideró muy fallida. Pero agregó que no obstante este tropiezo, el género no esta desaparecido, sino que se halla aletargado, y que cosas como Kilómetro 31 podrían ser la piedra de toque que ayude a devolverlo a la vida.

Completando lo anterior, Edna Campos mencionó algunas de sus experiencias con cortometrajes de horror de factura nacional con los cuales ha tenido contacto gracias al festival que ella organiza, y se refirió a nuevos proyectos que ya se están cocinando, como la adaptación cinematográfica de Cañitas, el exitoso libro escrito por Carlos Trejo. José Luis Ortega por su parte, arremetió contra dicha adaptación, aseverando que en Cañitas (a juzgar por el trailer que pudo ver de la misma) todo es demencial, de pura risa, dándole al público una imagen errónea de lo que va a ver, predisponiéndolo a la chacota y el puro relajo, objetivos alejados del propósito original de un filme del género. Ezzio complementó este punto de vista, sosteniendo que al cine de horror “hay que tenerle respeto”, y que desafortunadamente, también dentro del género se produce mucha basura por, precisamente, no tomarlo con seriedad. Recalcó que es necesario atraer la atención de realizadores, guionistas, y sobre todo productores a un cine de horror con una identidad nacional, y que estén dispuestos a evitar las formulas probadas y arriesgarse con cosas nuevas, diferentes.

Edna Campos también afirmó que la fórmula del horror ha sufrido interesantes mutaciones, y que ahora muestra preferencia por los monstruos reales, por los entornos familiares, y por las amenazas próximas, las que tenemos junto, los temores que nos acechan diariamente, como el miedo a la otredad, uno de los motores que mueven las fobias actuales, y el terrorismo como uno de los temores latentes más perceptibles. Ezzio estuvo de acuerdo con esta postura y mencionó como la familia -y las posibles amenazas que la rodean- ocupan una función importante en las nuevas películas que sobre el género se han realizado recientemente.

Por otra parte, José Luis Ortega destacó la importancia que tienen los foros existentes para la exhibición del género (como el Festival Macabro, o la sección 11:59 dentro del FICCO), y afirmó que existe material muy bueno, solo que hay que buscarlo.

Michel Lipkes destacó la importancia que la tecnología tiene dentro del desarrollo del cine, en particular con las películas de horror. Y citó como ejemplo el nuevo trabajo de David Lynch, Inland Empire, en la cual la tecnología digital tiene un relevante papel en el desarrollo de la trama. De dicha película, Lipkes declaró que “Lynch había mostrado un atisbo de cómo sería el lenguaje cinematográfico en el año 3000, demostrando que tan lejos se puede llegar”. Ezzio Avendaño coincidió con esto, y teorizó que el cine se mueve por ciclos determinados, los cuales se repiten cada cierto tiempo: “primero vienen las películas de desastres, luego las bíblicas, le siguen las de gladiadores, y luego (como es el caso de Lynch) llegarán nuevamente las de autores”… Y declaró que esto se debe a las crisis por las cuales el mundo atraviesa, y el temor que existe en el mundo.

El que también se refirió a una crisis, fue Michel Lipkes, quien en una nueva intervención recalcó que el cine norteamericano esta pasando por una de sus peores crisis creativas, debido a dos factores: un terrible estancamiento cultural y la falta de creatividad y originalidad entre sus guionistas y temáticas. José Luis Ortega reforzó este comentario, al afirmar que esa es una de las razones por las cuales el remake se ha vuelto un recurso socorrido de esa industria. Y que esa falta de creatividad tiene que enfrentarse con la necesidad de producir cintas del género anualmente, por lo que más que realizar, “maquilan” películas sobre encargo, derivando en subproductos deleznables.

Y sobre la tendencia de hacer nuevas versiones sobre filmes exitosos del género, parece que nuestro país no se ha salvado de dicha espiral, ya que en el panel se mencionó acerca de la inminente realización (para este año) de un remake sobre uno de los clásicos del cine de horror nacional: Hasta el Viento Tiene Miedo (obra original del realizador Carlos Enrique Taboada, del año 1968), que correrá a cargo del debutante Gustavo Moheno, y llevará en los estelares a (la últimamente muy socorrida) Martha Higareda, Verónica Langer y Mónica Dionne. El panel entero teorizó sobre los escenarios posibles y las expectativas que rodean a este proyecto: ¿lograran aprovechar los descubrimientos aportados y aprovechados por Taboada dentro del género? ¿Se tratará como en el Psicosis de Gus Van Sant de una copia cuadro por cuadro? ¿Se reelaborará el tema, dándole una actualización acorde a la situación social mexicana actual? O ¿se desvirtuará por completo la obra? Todos en el panel dejaron la respuesta en suspenso, cual si de un fantasma se tratase: flotando en el aire, silenciosa, y como tal, se desvaneció al llegar la charla a su fin.

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