Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Cementerio del Terror

Por Montgomery Guilleaume Frankenheimer van der Beck

cementerio-del-terror-02Hace un par de semanas andaba paseando por Queens y me encontré con un pequeño videoclub independiente de los que cada día son más raros encontrar, ya que las grandes cadenas como Blockbuster han invadido las ciudades tanto de Estados Unidos como de México, pretendiendo estandarizar el gusto del público por los aburridos hits comerciales de las temporadas de verano e invierno, ahora en su nueva vida en formato digital. En fin, que Movie Maniacz (sí, con “z”), el changarro al que me refiero es el típico videoclub al que evoca Kevin Smith en su cult movie Clerks y, seguramente, fue en uno parecido a este donde trabajó Quentin Tarantino, dándose la oportunidad de curtir su paladar con filmes de artes marciales, terror basura y ciencia ficción de cartón y foquitos.

Para mi sorpresa, entre sus estantes se encuentran algunas copias de las ediciones gringas (dobladas al inglés, la mayoría) de películas de terror mexicanas, sin olvidar, por supuesto, las de Santo. El dependiente de la tienda (que no era mexicano sino salvadoreño) me comentó que la revista Fangoria había anunciado para el mes de agosto el lanzamiento de dos double pack de cine de terror azteca, uno de ellos dedicado al enfant terrible del chilaquil-gore ochentero realizado en México: Rubén Galindo Jr., con las peliculas Cementerio del Terror y Ladrones de Tumbas. Resulta interesante que aun para las muestras del cine trash hecho en México (de nueva producción o recuperación en formato digital) exista mayor interés en Estados Unidos, e incluso Europa, que en su propio país de origen.

Aunque no es de extrañarse, si nos atenemos a que lamentablemente, al igual que otras muchas tendencias de hacer (y vender) cine, el gore llegó tarde a la cinematografía mexicana y, desgraciadamente, pasó tal y como llegó, sin hacer mayor ruido ni alarde de proezas. Pocos fueron los esfuerzos de los directores de cine mexicano por cultivar un género tan en boga en cinematografías como la estadounidense o la italiana, puntas de lanza en lo que cine sangriento se refiere y que regarían con sangre las semillas esparcidas en cinematografías como la alemana y española, principalmente.

cementerio-del-terror-04

Es precisamente de Italia de donde surge Lucio Fulci, realizador de culto a quien se puede ubicar como influencia directa de Galindo Jr., director criado y educado en los Estados Unidos, miembro de una dinastía de tradición en el cine mexicano y que halló en el cine de terror el medio ideal para hacerse de un nombre, apoyado en el uso y abuso de la sangrienta moda ignorada hasta entonces por los respetables miembros de nuestra comunidad cinematográfica (…y que en la actualidad se gana el pipirín como productor de los reality shows Bailando por un sueño y su continuación, Cantando por un sueño).

Nieto del productor Pedro Galindo Galarza e hijo del también director y líder sindical Rubén Galindo, nace en la ciudad de México en mayo de 1962. Realiza parte de sus estudios en Canadá hasta 1981, año en que ingresa a la Universidad de Los ángeles California (UCLA) donde cursa la carrera de Artes y Ciencias de Cine y Televisión, además de diversos cursos de efectos especiales.

El mismo año de su ingreso a la UCLA es su debut en la industria mexicana como productor de La Mugrosita, película dirigida por su padre. De regreso en México y concluidos sus estudios, escribe y comienza los preparativos para su ópera prima, una historia de terror que debido al limitado presupuesto no cubre los costos de arrendamiento del equipo técnico e instalaciones de los Estudios Churubusco, por lo que debe emigrar a la ciudad de Brownsville, Texas.

cementerio-del-terror-05

En julio de 1984 inicia el rodaje de Cementerio del Terror, llevando en el reparto a Hugo Stiglitz -presencia cotidiana del cine de explotación mexicano- como el doctor Camilo Cardán, acompañado por un grupo de jóvenes actores como Edna Bolkan, Andrés García Jr., Al Coster (futuro director de cine basura conocido como René Cardona III) y una debutante Erika Buenfil, además de los entonces niños Eduardo Capetillo, María Rebeca -la famosa niña de la mochila azul- y Usi Velasco. Con todos ellos da inicio la descacharrante historia.

La película parte con un esquema -y puesta en escena- propio de los gialli italianos. Una mujer es atacada en el interior de un elevador por una figura masculina de la que sólo observamos una mano agresora que baña en sangre en rostro de la chica. Un grupo de policías que persigue al agresor lo espera en la planta baja y cuando las puertas se abren, acribillan al asesino. Con la irrupción del doctor Cardán en la comandancia de policía nos enteramos que el criminal responde al nombre de Devlon, un asesino serial adorador de Satanás que amenazó con volver de la tumba. Cardán lo ha perseguido durante años y ahora que sabe que ha muerto insiste en incinerar el cuerpo.

Mientras, tres estudiantes de medicina llevan a sus respectivas novias a una mansión abandonada en un panteón para divertirse en la noche de Halloween, allí encuentran El Libro Negro, que indica cómo reanimar un cuerpo. Con el fin de asustar a las chicas roban un cuerpo de la morgue y en el panteón realizan el ritual, justo al iniciar una tormenta, por lo que huyen a guarecerse a la mansión, sin darse cuenta que el cadáver ha revivido. El inspector, de mala gana, lleva a Cardán a la morgue para destruir el cuerpo de Devlon. Al llegar se dan cuenta que éste ha sido robado. En tanto, un grupo de niños se adentra al panteón para jugar una prueba de valor entre las tumbas.

Del inicio medianamente eficaz pasamos a un desconcertante slasher film calcado de subproductos estadounidenses: los jóvenes serán asesinados dentro de la mansión deshabitada en pleno encuentro amoroso de contenido erótico light, todos de forma gráficamente sangrienta. En un segundo giro argumental, pasamos a una película de zombies, cuando una legión de muertos se levanten de sus tumbas para perseguir a los niños, sin alcanzarlos y mucho menos matarlos.

cementerio-del-terror-03

Presumir de que el film puede contener un mensaje moralino porque los jóvenes, “presos de sus deseos carnales” son ejecutados y los niños “todos ternura e inocencia” sobreviven, sería tan tonto como inútil. La fuerte carga de represión sexual que emana de los productos hollywoodenses de terror de finales de los setenta, y que se extiende durante los ochenta, se pierde aquí por culpa de acartonadas figuras juveniles y la nula dirección artística, además de que los heroicos infantes resultan insoportables en medio de interminables persecuciones y estridentes gritos.

Seis semanas de rodaje y un presupuesto que fluctuó entre los 45 y 65 millones de aquellos viejos pesos, fueron suficientes para traer al mundo “la primera cinta medio splatter mexicana (vísceras volando hacia la cámara, sangre y muchos crímenes)” (Dicine, nº 17, octubre de 1986, pp. 11) cuya mayor -o única- virtud radica en que consigue provocar momentos hilarantes donde se supone debería de haber miedo. El tono autoparódico hace que esta, como decenas de ejemplos de terror fílmico mexicano, terminen provocando risa ante las evidentes muestras de humor involuntario que desfilan por la pantalla.

No obstante, cabe hacer notar que un filme gore que resultaría rutinario en filmografías expertas en el género, se convirtió en un suceso de taquilla en las pantallas nacionales, siendo estrenada en 25 salas, mientras que las críticas no se cansaban de hacerla pedazos, haciendo hincapié, por ejemplo, en los momentos incoherentes de la trama, como aquel en el que Hugo Stiglitz rescata a los pedantes mocosos utilizando como arma un crucifijo de mayúsculas dimensiones que saca de ¡¡¡su bolsillo!!! …con el cual hará huir despavoridos a los zombies que deambulan alegremente por este Cementerio del Terror sin percatarse hasta ese momento de que están rodeados de similares cruces.

Cartel de su estreno en México. Tomado del diario Esto del 12 de diciembre de 1985, p. 20

Cartel de su estreno en México. Tomado del diario Esto del 12 de diciembre de 1985, p. 20

El que jamás huyó a la crucifixión de la crítica fue Rubén Galindo Jr., quien demente, valeroso, o cínico se atrevió a declarar “Este es sólo el arranque de lo mucho que voy a lograr hacer por mi país, de quien quiero rescatar el prestigio cinematográfico que perdió por el mal uso de la pantalla que se le ha dado” (“El Cementerio del Terror. Una nueva pauta para el cine mexicano: Rubén Galindo Jr.” en Ovaciones, 7 de septiembre de 1985].

Pero lo que si resultó ser para anécdota de filme fantaterrorífico mexicano fue que además de los premios Águila Azteca de la Asociación de Exhibidores y Distribuidores de Películas Mexicanas en Estados Unidos y el Heraldo a Mejor Director Debutante otorgado por el hoy extinto diario del mismo nombre, es que la vituperada Cementerio del Terror resultara galardonada de forma totalmente incongruente con la Diosa de Plata a Mejor Ópera Prima, otorgada por PECIME, ni más ni menos que la Asociación de Periodistas Cinematográficos de México que tanto se esforzaron por destruirla.

CEMENTERIO DEL TERROR

Dirección: Rubén Galindo Jr.; Guión: Carlos Valdemar; Producción: Raúl Galindo; Fotografía: Rosalío Solano, Luis Medina; Música: Chucho Zarzosa; Edición: Carlos Savage; Con: Usi Velasco, Hugo Stiglitz, Edna Bolkan, María Rebeca, Erika Buenfil, Eduardo Capetillo, Andrés García Jr., René Cardona III, Carlos Cardán

México, 1984  –   95 min.

Fecha de estreno en México: 12 de diciembre de 1985

Etiquetas: , , , , ,

4 Comentarios

  1. es una exitosa pelicula,es de puro miedo pero me gusta.

  2. es una de mis peliculas favoritas, ruben galindo es un gran productor.

  3. cuando la van adar, es mi favorita.
    buena pelicula tiene mucho exito y es una de las mejores

    • Saludos

      No se en realidad cuando la “vayan a dar”, me imagino que se refieren a “programar” por TV, sin embargo, existe editado un DVD doble donde viene junto con Ladrones de tumbas y está disponible por Amazon, ya que es una edición gringa. Claro que siempre se puede recurrir al Capitán Barbanegra… aahh

      …para los fans de Rubén Galindo, mejor sería recordarlo también por chilaquiles gore divertidísimos e imprescindibles para cualquier cinéfago amante del Mad-mex, tales como Dimensiones ocultas y Resucitaré para matarlos y no por sus realities de estrellas televisivas decadentes.

      CHAU!
      JLO