Aproximación al Cine Posmoderno de Ciencia Ficción (primera parte)
Posted by Revista Cinefagia on 6/28/06 • Categorized as Cinembargo Se Mueve
Por: Martín Fadol Bouton
El fenómeno cinematográfico se ubica en la posmodernidad a partir de los movimientos político – culturales que a finales de los sesenta y mediados de los setenta marcaron la época de la transición del cine moderno al cine posmoderno; transición que consecuentemente en Hollywood, se caracteriza por la inevitable reestructuración institucional de las condiciones económicas e ideológicas de producción y consumo, y por la necesidad de integrar nuevos mecanismos tecnológicos de expresión, a raíz del surgimiento de los videoclubs, de la disminución del número de producciones para salas de proyección y del número de espectadores. Por lo tanto, una investigación que me permita realizar una aproximación al cine de ciencia ficción, a través de su historia, cambios y evoluciones técnicas y que se extienda sobre la totalidad de las producciones hollywoodenses de este tipo, merecería un trabajo exhaustivo imposible de llevar a cabo.
En este sentido, es importante plantear las interrogantes que motivan y delimitan el campo de investigación. En un comienzo, las ideas básicas a desarrollar giran entorno a las preguntas: ¿qué se concibe como posmodernidad?, ¿cuáles son los cambios institucionales que a mediados de los setenta llevaron a Hollywood a la supremacía mundial?, y dado que he seleccionado como objeto de estudio identificar algunos detalles de la estética y estructura narrativa del cine posmoderno, en específico, en una película de ciencia ficción sobre la cual pretendo aplicar algunos conocimientos y elementos teóricos de análisis cinematográfico, para mediar una referencia con algunas características visuales y narrativas del cine que hoy en día se consume en mayor medida, me pregunto: ¿cuáles son los rasgos estilísticos del cine contemporáneo?, ¿qué se entiende por ciencia ficción? y ¿cuál es la estructura narrativa del filme de ciencia ficción hollywoodense Blade Runner (Ridley Scott, 1982)?.
Las bases teóricas sobre las cuales apoyaré esta investigación las he seleccionado en función de abarcar el fenómeno cinematográfico en la posmodernidad, desde la fase de transición (como lenguaje e institución) del cine moderno al posmoderno, a partir de la reestructuración de los modos de producción, distribución y consumo. Posteriormente, será necesario exponer la simbiosis de rasgos estilísticos diversos que comienzan a abrir los límites de la estructura y composición estética modernos con la ayuda de diversas técnicas de composición digital para comprender por qué se habla de la institucionalización del pastiche como estructura dramática, considerando las convenciones genéricas fundamentales de la ciencia ficción contemporánea y una industria globalizada en constante expansión.
A modo de poder ejemplificar algunas particularidades sobre la estructura narrativa de la ciencia ficción contemporánea, he decidido recurrir a los conceptos que constituyen la definición de pastiche y utilizarlas para el desglose de los rasgos observables en el filme de ciencia ficción Blade Runner (1982), posteriormente de una síntesis y lectura de créditos pertinente, para ver las condiciones de producción y posproducción.
En este sentido será pertinente valorar únicamente los conceptos del pastiche que me limitaré a referenciar, en aquellos fragmentos que concretamente hacen evidente el pastiche como estructura dramática.
Involucrado en esta empresa, el capital de aproximación lo empleo para dar conocimiento de los rasgos formales estilísticos de la estructura narrativa del cine contemporáneo de ciencia ficción, hecho que me obliga a utilizar una indumentaria epistémica para identificar en la construcción de lo figurativo y del relato rasgos de la ciencia ficción y la imitación de estilos narrativos, es decir, el pastiche genérico de estilos clásico (como el de aventuras, el thriller, la tragedia, la comedia, el melodrama, la ciencia ficción, el policiaco, el noir), lo cual se reconoce como pastiche de híbridos genéricos.
En efecto, no pretendo detectar rasgos del cine posmoderno como la discontinua representación espacio temporal, es decir la hiperfragmentación, así tampoco, la estructura figurativa esquizofrénica, ni dar evidencias sobre una tendencia hacia la estética del fotorrealismo, que si bien pueden encontrarse, si acaso, abordaré la última por la razón inminente de su contundente presencia, por ejemplo, cuando sea debido exponer la creación de efectos de sentido, a partir del uso de efectos especiales, siendo este propósito el motivo de la segunda parte de este análisis referencial; interpretar la creación de efectos de sentido en las escenas de un fragmento del film, nutridas a base de imágenes creadas por ordenador (efectos especiales).
Condiciones de la Posmodernidad
El universo que se replega y expande ante los ojos del hombre posmoderno es uno donde el individuo participa cada vez menos en la toma de decisiones, limitándose a seleccionar y reduciendo su vida en asumir pasivamente el papel de despreocupado consumidor que el sistema le otorga. Hoy en día “la sociedad tiende a operar como un sistema construido por los hombres a modo de cualquier otro artefacto, sujeto a sus propias reglas de manejo. La política es cada vez mas una técnica” (Villoro, Luis. p. 97) a merced de la caprichosa racionalidad del científico.
El pensamiento posmoderno se define por una actitud escéptica frente a las estructuras culturales, racionales y científicas capaces de orientar el curso de la actividad humana hacia alguna meta concreta. Si la época moderna inmortalizó la autonomía del hombre y lo desgarró de los atavismos históricos, ahora es necesario que el hombre se integre voluntariamente en una totalidad a la que él reconoce corresponder. Ahora el respeto de las diferencias y la confirmación del hombre autónomo son los valores que ensalza el posmodernismo. El individualismo egoísta y desconsiderado debe ser superado por una razón que abra paso a la transición de la vida del hombre autodeterminado, bajo los principios de armonía, entrega, testimonio, humildad, respeto, compasión, fraternidad, amor y justicia.
No es posible afirmar que el posmodernismo sea un contexto que se distingue por ser un fenómeno cultural de forma definida, ya que la ola de manifestaciones artísticas e intelectuales que lo constituyen hacen evidente un proceso coyuntural que fundamenta las bases de su reacción contra los modelos establecidos modernistas, dentro y contra la propia tradición que intenta desplazar y, por lo tanto, se convierten en una serie de movimientos culturales observables y reconocibles, que se unifican porque comparten la tendencia a destruir las diferentes formas del modernismo superior.
Una de las primeras posturas posmodernistas se reconoce a inicios de los sesenta. Asimismo la definición del término por el crítico y teórico Charles Jencks, en contra de la arquitectura de Estilo Internacional. Posteriormente con el surgimiento del fotorrealismo o arte pop de Andy Warhol en el campo de la representación figurativa; con la música posmoderna de John Cage, con el punk de The Clash y el new wave de los Talking Heads; en cine, con las producciones de Godard y todo el conjunto de producciones de tipo comercial.
Las manifestaciones posmodernas son observables como reacciones locales contra modelos específicos del modernismo superior, es decir, contra aquellos preceptos institucionalizados en la academia, en museos, galerías de arte y por las expectativas canónicas de la cinematografía moderna, dado lo cual, es posible sostener que la “unidad de este nuevo impulso -si es que la tiene- no se da en sí misma, sino en el mismo modernismo que trata de desplazar”. (Jameson, F. p. 166)
Otro rasgo que cabe mencionar, es que contra las viejas categorías de género y discurso (político, académico, científico, filosófico, etc.), el posmodernismo da forma a un tipo de discurso teórico intertextual, incapaz de ser clasificado en una categoría específica. Entre sus exponentes se encuentran Foucault, Jacques Derrida y Nietzsche, entre otros.
Al mismo tiempo, los límites entre cultura superior y cultura de masas comienzan a ser ilegibles. En función de un nuevo orden social y económico, en el seno de la llamada sociedad de consumo, donde la tecnología aplicada y los medios de comunicación masiva conforman las bases ideológicas y económicas del principal dispositivo de construcción simbólica del imaginario -la institución multimedia-, la publicidad y la espectacularidad visual incorporan la diversidad estilística y de contenidos, en fusiones que combinan el arte culto y el folklore, por medio de mecanismos de producción que mezclan los modos tradicionales con las nuevas técnicas digitales de representación, dando origen al arte Kitsch.
En términos más generales, los rasgos formales más comunes de la obra posmoderna son el pastiche, la parodia y la esquizofrenia; estrategias narrativas y figurativas que se erigen frente a los pilares del modernismo en forma de espejo y antítesis, de cuerpo multicolor y desvertebrado. Estas nuevas formas cobran vida mediante la apropiación y manipulación de los modelos superiores, recurriendo sistemáticamente a la imitación y mezcla de lenguajes y estilos anteriores. Aparecen como una impresión mímica del original, pero sin motivo intrínsecamente ridiculizador, como “una especie de ironía inexpresiva” (Jameson, F. P.170).
Modernidad es un concepto que se refiere a un contexto en cuyo momento gobernaron premisas ideológicas, artísticas, existenciales y morales, que fueron reunidas en la noción de un yo único y sujeto trascendental, individuo de sus propios actos e individualidades, capaz de forjar su propio estilo de representación y visión del mundo.
Al hablar de posmodernidad, no sólo es debido reconocer la muerte de este sujeto, sino también, que ahora la búsqueda de la innovación se concibe a partir de la apropiación y rearticulación de lenguajes muertos, es decir, de formas únicas e irrepetibles que dibujan la tradición estética modernista, puesto que la innovación estilística es imposible en un tiempo en el que lo único y más destacado ya está hecho.
La esquizofrenia en tanto que experiencia de asociación de significantes aislados se atribuye al posmodernismo como la forma de representación del tiempo y coherencia lógica de la narración, de una narración poética, metafórica… El relato contemporáneo narra una historia que se nutre por la interrelación de significantes y por la creación de efectos de sentido a partir de la yuxtaposición de imágenes y de la fragmentación. En consecuencia, se conciben la esquizofrenia y la hiperfragmentación como los rasgos formales de una estructura narrativa discontinua, donde el significante aislado pierde su significado, se hace cada vez más material y se convierte en imagen de la institución cinematográfica en la contemporaneidad.
Cinefagia en Facebook
Si te gusta la literatura sobre ciencia ficción no te pierdas la última novela de Juan M. de la Serna titulado LA PIEDRA HABBAASSI que podrás adquirir a través de Amazon cuyo resumen es “Un descubrimiento casual sobre una cultura ancestral en Perú, los “Paracas”, es el origen de un interesante relato de viajes que conducirá al protagonista por tres continentes, a lugares llenos de encanto donde tendrá que hacer frente a las dificultades que irán surgiendo, a la vez sigue un camino de descubrimiento personal con numerosas experiencias que le conducirán a un crecimiento interior más allá de su imaginación. Una novela que mezcla a partes iguales información sobre los últimos descubrimientos científicos en neuroanatomía y psicología, con la tradición milenaria de pueblos desaparecidos.”