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Hombre peligroso (Lord of War): intriga internacional, versión para analfabetos

Lord of War atrapa al espectador desde los créditos iniciales, que nos muestran la existencia de una bala desde que sale de la fábrica hasta que se aloja en el cráneo de un adolescente africano. Más que la típica historia de acción, con derroche de adrenalina y balaceras espectaculares, esta cinta del director y guionista neozelandés Andrew Niccol, responsable de películas como The Truman Show y Gattaca, es un retrato del mejor ejemplar del capitalismo salvaje actual: el traficante de armas.

Nicolas Cage en Hombre Peligroso

Nicolas Cage en Hombre Peligroso

Durante dos horas el hombre peligroso del título en español, un gringo de origen ucraniano llamado Yuri Orlov (Nicolas Cage), nos explica cómo es que él llegó a la cima del negocio pese a su origen humilde. Cínico y brutalmente honesto, Orlov empieza por decirnos que en el mundo una de cada doce personas posee un arma de fuego y que su meta en la vida es lograr que las otras once tengan la suya. Observamos sus inicios en la zona conocida como Little Odessa, en Nueva York, sitio donde se congregaban los inmigrantes provenientes de Ucrania que traían consigo sus costumbres, su comida y, por supuesto, a la mafia rusa.

Al percatarse de que proveer de armas a los mafiosos era más rentable que el restaurante de su familia, Yuri entró de lleno al negocio traficando Uzis ocultas en maletas para cámaras de video “que en ese entonces eran del tamaño de una bazuca”. Muy pronto, acompañado de su hermano menor Vitaly, llegó hasta Beirut para apropiarse de las montañas -literalmente- de rifles de asalto abandonados por el ejército estadounidense, muy codiciados por las facciones que se peleaban el control de la ciudad a principios de los 80. A diferencia de otros traficantes de armas, Yuri no tenía inconveniente en venderle a ambos bandos, no trataba de influir el desarrollo de una guerra apoyando a un bando, mientras que los otros hombres de negocios obedecían siempre a una ideología, acostumbrados como estaban al precario equilibrio de poder de la Guerra Fría.

Mucho más didáctica que Syriana, la cinta de Niccol se preocupa ante todo por explicar los métodos empleados por los traficantes de armas para burlar las leyes internacionales y a los agentes de Interpol encargados de hacerlas cumplir. Está de más decir que los empresarios establecidos no deben preocuparse de que les caiga Interpol porque actúan dentro de la ley, a pesar de que su mercancía sea más letal que todas las toneladas de cocaína decomisadas anualmente. Yuri pertenece a un estrato inferior, el de los mercaderes de la muerte que operan en el mercado gris, es decir, que aprovechan el menor resquicio legislativo para burlar embargos y prohibiciones, proporcionando todo tipo de armamento a los tiranos y guerrilleros más sanguinarios.

lord-of-war-2Puede que Yuri no actúe dentro de la ley, pero hasta el agente Jack Valentine (Ethan Hawke), que intenta por todos los medios atraparlo, debe reconocer que este humilde inmigrante ucraniano es muy bueno en lo que hace. Yuri no sólo posee una notable habilidad para aprender cualquier idioma, lo mismo puede sobornar a un guardia en coreano que negociar en pashto con un mujaidín del Taliban, sino que tiene la agilidad mental imprescindible para inventar pretextos al atravesar fronteras o al imponer condiciones cuando algún colombiano intenta pagarle con polvo blanco. Por si fuera poco, Yuri se saca la lotería con el colapso de la Unión Soviética. Es sobrino de un general del ejército ucraniano y esto le da acceso al arsenal más grande en la historia de la humanidad, justo cuando las guerras locales entran en su mejor etapa.

La mayor parte de Lord of War consiste en una visita guiada a través de la vida de los traficantes de armas. Poco importa que el argumento sea una serie de sketches que nos llevan desde los barrios africanos hasta los depósitos de armas de los países que alguna vez formaron parte del Pacto de Varsovia. Andrew Niccol sabe que todo esto es fascinante y se lo muestra al espectador con la ceremonia empleada por un mago para serruchar en dos a su asistente. Así, nos enteramos de que los guerrilleros africanos, apenas adolescentes, gustan de consumir café-café, una mezcla de cocaína y pólvora, antes de entrar en combate. También vemos la forma en que los barcos mercantes pueden cambiar de nombre y nacionalidad en cuestión de minutos si son sorprendidos por la guardia costera.

Por desgracia, este afán de poner un tema complejo al alcance de cualquier espectador también se traduce en escenas poco convincentes. Niccol no logra evitar tópicos que abaratan la película. El más notable es el que señala que los hombres que tienen dinero y poder malhabidos no conocen el verdadero amor ni la amistad sincera, idea bastante dudosa. Por otra parte, este argumento no sirve para demostrar las ventajas de ser un ciudadano ejemplar, puesto que todos conocemos a tipos que nunca hacen trampa ni en el solitario -es decir, pránganas, jodidos sin un centavo en la bolsa- que tampoco conocen el amor, ni la amistad, ni la solidaridad de una familia. La virtud no es un imán infalible para la felicidad y si lo fuera, ¿significaría esto que sólo vale la pena ser honesto para obtener una recompensa?

Bridget Moynahan en Hombre Peligroso

Bridget Moynahan en Hombre Peligroso

Esto es lo que pasa por la mente del espectador a medida que Niccol presenta escenas en las que Ava Fontaine (Bridget Moynahan), el gran amor de Yuri Orlov, descubre que se ha casado con un traficante de armas y le recrimina esto a su esposo con pugidos y lloriqueos que ni Libertad Lamarque en sus mejores tiempos. Esto rompe con el tono del resto de la película y además es poco verosímil. Sería mucho mejor que Niccol presentara a Ava como una mujer más interesada en mantener su posición social, y los lujos que la acompañan, que en echarle en cara a su marido las consecuencias de su negocio. Esta parte melodramática se vuelve aún más molesta por culpa de Bridget Moynahan, una actriz que estuvo bastante bien haciéndole segunda a Will Smith en Yo, Robot, pero que aquí muestra sus limitaciones.

Otro tanto sucede con Vitaly, el hermano de Yuri, que es utilizado por Niccol para mostrar la forma en que este negocio puede afectar a alguien que no es tan cínico y amoral como el protagonista, hasta llegar a una escena donde el director sucumbe ante el efectismo y la moralina. Una vez más, Niccol trata de convencernos de que la vida de un traficante de armas puede llevar a un nivel de lujo y comfort que muchos no podemos ni imaginar, pero que esto trae consigo un precio terrible. Yo no le creo ni por un instante y estoy seguro de que Lord of War sería mucho mejor si el director y guionista no cediera ante la necesidad de incluir una moraleja, quién sabe si obligado por los productores o por su propia voluntad. El resultado es una cinta que pudo convertirse en un clásico del humor negro pero que se queda en un buen intento, recomendable sobre todo por la interpretación de Nicolas Cage, que cuando quiere y cuando está bien dirigido es un muy buen actor.

Sitio Oficial: www.lordofwarthemovie.com

HOMBRE PELIGROSO
(Lord of War)
Dirección y Guión: Andrew Niccol; Producción: Andrew Niccol, Nicolas Cage, Norm Golightly, Andy Grosch, Chris Roberts, Philippe Rousselet; Fotografía: Amir Mokri; Música: Antonio Pinto; Edición: Zach Staenberg; Elenco: Nicolas Cage (Yuri Orlov), Bridget Moynahan (Ava Fontaine), Jared Leto (Vitaly Orlov), Ian Holm (Simeon Weisz), Ethan Hawke (Jack Valentine), Eamonn Walker (Baptiste Sr.), Sammi Rotibi (Baptiste Jr.)
EE.UU., 2005, 122 min.

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