Del Cine Mexicano y la Nota Roja
Escrito por Revista Cinefagia el 3/25/06 • En la Categoría Cinembargo Se Mueve
Por: Ricardo Ham
Tememos a la muerte como a la vida por mera ignorancia,
porque ambas nos son desconocidas en su verdadero significado
Luis Spota
A diferencia de nuestro vecino país del norte que acostumbra retratar su historia criminal en las pantallas cinematográficas, nuestros productores y guionistas de cine voltean muy pocas ocasiones a los archivos policíacos para buscar historias que contar a los cinéfilos.
Pese a que el primer ejemplo data de hace casi 90 años en una producción silente llamada La Banda del Automóvil Gris debemos aceptar que la nota roja no ha despertado el interés de los cineastas a diferencia de como lo ha hecho con los productores televisivos y con las casas editoriales que han obtenido grandes ganancias a través de la explotación de estas historias verídicas pero salpicadas de sangre y morbo.
Algunos de los títulos cinematográficos sobresalientes originados desde la nota roja son:
- La Banda del Automóvil Gris
- Las Poquianchis
- Los Motivos de Luz
- Casos de Alarma
- El Profeta Mimí
- Raptola, Matola y Violola
- Reclusorio
- Canoa
- El Castillo de la Pureza
. – Perdita Durango
Mientras que los documentalistas han aportado los títulos:
- El Palacio Negro
- Elvira Luz Cruz: Pena Máxima
- Señorita Extraviada
- Desierto de Esperanza
- Goyo
- Onces
Breve Recuento
La Banda del Automóvil Gris (Dir. Enrique Rosas), cinta que inaugura en 1919 la crónica policíaca en el cine mexicano, narra la historia de dicha banda compuesta por: Higinio Granda, Enrique Rubio, Luis Hernández, El Pifas y El Gurrumino, entre otros, que en el México aún revolucionario se dedicó a robar las casas más lujosos de la ciudad utilizando para ella varias órdenes de cateo expedidas por altos mandos militares de la época. Con más de hora y media de duración, la cinta sonorizada en los años 30 es filmada en el mismo lugar donde ocurrieron los hechos e incluye un par de escenas en la desaparecida cárcel de Belén; como broche de oro muestra escenas reales del fusilamiento de esta terrible banda que tuvo una especie de secuela entre los años 30 y 40. A este filme debe sumársele el protagonizado por Pedro Armendáriz y Dolores del Río bajo el título de Las Abandonadas, en el cual Armendáriz resulta ser uno de los secuaces, o quizá el mismísimo líder de los del Automóvil Gris, es decir, algo así como un Higinio Granda pero de ojos verdes.
La historia de la banda es retomada y adaptada a manera de novela en el libro La Banda del Automóvil Gris, escrito por Tere de las Casas y editado por Selector, e investigada a manera de hecho histórico por Agustín Sánchez en el libro también llamado La Banda del Automóvil Gris.
El Profeta Mimí de José Estrada (1972) es una historia interesante sobre una extraña especie de asesino serial físicamente muy parecido al recordado asesino de los años 50 Higinio Sobera de la Flor; experto mecanógrafo y amante de la ópera, que ahorca a prostitutas con un cordón negro con el fin y excusa de librarlas de su jodida vida (cualquier semejanza con el también homicida Goyo Cárdenas es pura coincidencia). Estrada conjunta un buen reparto entre los que resaltan Ignacio López Tarso y Ana Martín, además de realizar excelentes locaciones en el centro histórico de la Ciudad de México recordándonos viejos personajes como las clásicas putas de barrio y los desaparecidos escritores de cartas de la Plaza de Santo Domingo.
La memoria hemerográfica sobre la nota roja y el periodismo policiaco en México también han contribuido al cine nacional: el semanario Alarma, que con su característico tono amarillo (en más de un sentido) reporta los sucesos más escandalosos de la crónica negra nacional, aporta un par de cintas llamadas Casos de Alarma y el videohome de humor negro, Raptola, Matola y Violola (1990), cintas que llevan a la pantalla grandes historias tomadas directamente de las amarillas páginas del semanario, esto sin olvidar la simpática canción de Botellita de Jerez titulada “Alármala de Tos”, confirmando con ella una especie de culto popular a dicha publicación.
Siguiendo este ejemplo aparece la serie de tres películas llamadas Reclusorio de Ismael Rodríguez, donde se recrea una serie de casos rescatados de los archivos de la Procuraduría General de la República. Quizá lo único rescatable de la serie sea ver a trabajar a Rodríguez con viejas glorias del cine nacional como Marga López, Ignacio López Tarso, Joaquín Cordero y Tito Guizar.
Continuando por este recorrido podemos mencionar el maravilloso filme de Ripstein El Castillo de la Pureza (1972) con guión original de José Emilio Pacheco y basada en la obra literaria La Carcajada del Gato de Luis Spota, que cuenta la historia de los Luna en el México de los 50, familia que permaneció encerrada durante varios años verdaderamente alejados del mundo exterior debido a la paranoia del jefe de familia, ésta es sin duda una de las grandes obras de Ripstein donde refleja con grados de maestría el podrido, oscuro y desolador encierro al que fueron sometidos durante años: Beatriz, Utopía, Voluntad y Porvenir, nombres de los habitantes de este tristemente célebre castillo.
El Castillo de la Pureza, película primeramente ofrecida a Luis Buñuel, está basada en la historia verídica de Rafael Pérez Hernández, quien tuvo encerrados por más de 15 años a su esposa y seis hijos en la llamada “casa de los macetones”, lugar donde instaló una pequeña fábrica de veneno para ratas. Rafael Hernández tuvo el deseo de fabricar para sus hijos y su esposa Sonia María Rosa Noé un mundo utópico donde, según él, nunca entrarían los malos hábitos del exterior: Indómita, Libre, Soberano, Bienvivir y Triunfador, eran los nombres de los hijos de Rafael Hernández quien fue descubierto y trasladado al Palacio de Lecumberri en 1959. Otra de las aportaciones de Arturo Ripstein a la vida policíaca del cine mexicano es un documental oficialista sobre los últimos meses del temido Palacio Negro de Lecumberri (1976). Prisión que en alguna ocasión fuera descrita por el norteamericano Dwight Worker en su libro Fuga de Lecumberri como: “La punta llena de pus del grano del culo del mundo”.
En 1985 Felipe Cazals realizó un viaje por la psicología de la pobreza (al estilo del chileno Litín en El Chacal de Nahueltoro) al presentar la película Los Motivos de Luz, cinta basada en el caso de Elvira Luz Cruz, mujer inculpada de matar a sus cuatro hijos en 1982 a quien los medios de comunicación bautizaron como “La Medea del Ajusco”, Cazals (director mexicano con más constancia en la tarea de adaptar la nota roja a la pantalla grande) y la productora Chimalistac fueron demandados por los abogados de Elvira Luz obteniendo por este juicio 62 mil nuevos pesos de entonces, dinero que sirvió a Elvira para iniciar una nueva vida fuera del encierro. El juicio de Elvira Cruz se vio envuelto en serios cuestionamientos sociales debido a sus anomalías, los testimonios eran contradictorios, asi como las múltiples notas periodísticas de gente como Carlos Monsivais y el semanario Proceso en que manifestaban varias interrogantes sobre el desenvolvimiento del caso. Elvira Luz Cruz dejó la cárcel en 1993 lugar donde llegó sin estudios y del cual salió con el primer grado de bachillerato.
Otro caso de nota roja y mujeres homicidas (aunque estas con intenciones empresariales) filmado por el mismo Cazals es el de Las Poquianchis (1976), célebre tercia de hermanas (María de Jesús, Delfina y Eva González ) que regenteaban, maltrataban y mataban prostitutas en varios burdeles de San Francisco del Rincón, Guanajuato, en 1964. Nuevamente regresa Cazals a tomar los aspectos más sórdidos de la miseria, el maltrato y violencia hacia la mujer, el despojo estatal de tierras y el ojo insensible del periodista policiaco. La historia de las Poquianchis es retomada por la literatura en la pluma de Jorge Ibargüengoitia en el libro titulado Las Muertas y en la plástica de Francisco Corzas. Otra de las obras de este género que aporta Cazals es Canoa (1975), que recuerda la muerte de 4 estudiantes asesinados por el pequeño pueblo poblano de San Miguel Canoa en septiembre de 1968, aunque en esta cinta el director se inclina más a la denuncia social, el fanatismo religioso, la corrupción y encubrimiento policiaco y la impunidad de los miembros de la iglesia, además de mostrar de manera realista un México rural donde la modernidad no tiene cabida, incluso el filme se da tiempo para insinuar el poder de manipulación de los medios de comunicación en pequeñas y grandes ciudades. Más recientemente y a manera de docudrama Cazals se lanzó a la aventura de investigar y recrear el caso de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa.
El cineasta español Alex de la Iglesia llevó a las salas de cine un filme basado en el libro de Barry Gifford Perdita Durango (1999), libre adaptación de la historia de los narcosatánicos Sara Aldrete y Adolfo de Jesús Constanzo bajo los nombres ficticios de Perdita Durango y Romeo Dolorosa, filme que resulta un claro engrandecimiento de la relación tormentosa entre la sacerdotisa estadounidense y el santero cubano inculpados de 14 homicidios en Matamoros, Tamaulipas.
Una cinta más, la enlatada y censurada Masacre en el Río Tula de Ismael Rodríguez Jr. Relata aquel escándalo ochenteno en que se vieron envueltos Arturo Durazo y su secretario Sahagún Baca; en que los cadáveres de 13 narcotraficantes colombianos son asesinados y arrojados al canal de aguas negras en Tula.
Aunque en mucha menor medida los documentalistas mexicanos también han volteado su mirada hacia la nota roja; en 1984-85 el CCC produjo el documental Elvira Luz Cruz, Pena Máxima, de Dana Rotberg y Ana Diez Díaz, sobre el caso de la “Medea del Ajusco”; muchísimos años más tarde Lourdes Portillo filma Señorita Extraviada (01) sobre las mujeres desaparecidas y asesinadas en Ciudad Juárez (trabajo mucho más efectivo que los penosos filmes de Héctor Molinar, Espejo Retrovisor y 16 en la Lista) Sobre el caso Juárez hay al menos 3 obras de teatro: Los Trazos del Cierzo, Rumor de Viento, Mujeres de Juárez) tres documentales: Señorita Extraviada, Ni Una Más (03), Juárez Desierto de \ Esperanza (03) y dos libros: Las Muertas de Juárez de Víctor Ronquillo y Huesos en el Desierto de Sergio González.
Realizado de manera independiente y exhibido en pocas ocasiones mencionemos el documental Goyo (03) sobre el criminal de Tacuba de 1942. Goyo es una extraña mezcla de video documental que inicia explorando a los asesinos seriales y remata con la singular historia del licenciado-escritor-pintor y homicida Gregorio Cárdenas Hernández. Otro documental producido por el CCC de corte policiaco es Onces de Alejandro Gerber, trabajo que nos muestra la difícil labor del fotógrafo de nota roja y la exagerada explotación que durante algún tiempo sufrió la nota roja por parte de la televisión abierta en la Ciudad de México.
Quienes si han incursionado fuertemente en cuestiones de nota roja como generadora de historias han sido los productores, directores y actores de la industria del videohome en México, ellos pueden presumir de títulos como El Mochaorejas, sobre Daniel Arizmendi; así como El Clan inspirado en el Charles Manson mexicano, Sergio Andrade; y la superproducción La Muerte del Paco Ese (sic), entre muchísimos otros que resultaría imposible citar por falta de espacio (je).
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Me gustaria conseguir la pelicula de MOTIVOS DE LUZ, si me pueden ayudar a conseguirla se los agradezco….