Resurrección Satánica. Un nuevo comienzo (Beyond Re-Animator)
Por José Luis Ortega Torres
El cine gore en la península Ibérica a nivel industrial (olvidemos a los caraduras que handycam en mano sólo atinan a filmar mojones) viene encabezado por la barcelonesa Fantastic Factory, de Brian Yuzna, que cobijada por la compañía Filmax y nombres importantes dentro de la cinematografía española como el productor Julio Fernández, ha logrado dar consecución a su proyecto de instaurar una factoría fantástica -como literalmente reza su nombre- estableciendo un negocio formado por un grupo de amigos cuya principal característica es el amor al género, lo que les ha llevado a conjuntar un equipo homogéneo y fijo que ha pasado por el total de sus producciones.
El trabajo de Fantastic Factory se ha mantenido estable en el mercado de la serie B desde su debut con la floja Faust: La venganza está en la sangre (Yuzna, 2000) y títulos inéditos en México como Romasanta (Paco Plaza, 2004) -interesante premisa que retoma el personaje real de Manuel Blanco Romasanta, quien a fines del siglo XIX asesinó a una docena de personas y salvó la sentencia de muerte alegando que era, en realidad, un licántropo y que los crímenes los había cometido en su estado de animal salvaje-, o el derivativo slasher de próximo estreno en nuestras salas, La monja. Pero de esta Fantastic Factory también es justo decir que han salido interesantes resultados por vía de coproducciones, como es el caso de Darkness, de Jaume Balagueró (2002), ejemplo de que esta productora ha madurado en la ejecución del género, logrando dar a cada una de sus cintas un sello particular, algo así como una “marca de fábrica”.
Aun cuando Darkness es una obra de horror de qualité en busca de agradar con su factura limpia y técnicamente solvente sostenida por un guión bien trabajado libre de fatuos excesos sanguinolentos, la factoría no olvida los orígenes de su fundador, el filipino-estadounidense hoy afincado en Barcelona, Brian Yuzna, y así, también nos han entregado agradables filmes en el más puro estilo de la serie B “europeizada” -que recuerda más al cine de género italiano que al yanqui- como Dagón (Stuart Gordon, 2001), o Arachnid (Jack Sholder, 2001), constantes genéricas que se pueden apreciar en el regreso a la realización de Brian Yuzna, vía la secuela directa del clásico del gore ochentero -ese sí producido en Estados Unidos- Re-Animator, en su momento producido por él mismo y dirigido por Stuart Gordon, su viejo amigo, socio y hoy compañero de aventuras ibéricas en la Fantastic Factory.

Cuando el proyecto sobre Beyond Re-Animator comenzó a gestarse, Yuzna solamente atinó a decir que… “El personaje de West acababa preso en la anterior entrega y siempre imaginé cómo sería su vida en la prisión. Es interesante ver lo que le pasa a West cuando está fuera de la sociedad. Como preso, sus investigaciones deberían ir de forma mucho más lenta” (Revista Dirigido, sin fecha)
El pequeño Howie y un amigo acampan en el jardín de su casa. La noche y los ruidos de una tormenta les asustan tanto como a Emily, su hermana adolescente, quien los espera dentro de la casa, donde no están solos. Súbitamente una grotesca figura masculina los ataca y, por salvar a su hermano, Emily es asesinada por un extraño ser sin quijada que no es abatido ni por los disparos de la policía, que ya ha llegado al barrio, alertados por una extraña invasión seres similares a éste. La explicación de su origen está en la enferma mente del doctor Herbert West y sus experimentos sobre reanimación de cadáveres. Afortunadamente, después de una masacre en la Universidad de Miskatonic logró ser capturado justo enfrente de la casa de Howie, quien al observarlo se percata de que una jeringa con un extraño líquido verde cae de entre sus cosas.

Penitenciaría de Arkham, 13 años después. West ha pasado los últimos años de su vida con la continuación de sus investigaciones sobre la reanimación de cadáveres, aunque su confinamiento le ha llevado a trabajar sólo con ratas y material de desecho. Su sorpresa es mayúscula cuando el doctor Howard Phillips, recién nombrado médico del reclusorio, solicita al alcaide Brando lo nombre su asistente en el consultorio. La llegada del doctor Howard al penal coincide con la visita de la reportera Laura Olney y la muerte de Moses, un reo fanático religioso. En la enfermería, mientras lucha vanamente por salvar la vida de Moses, Howard y West se encuentran por segunda vez, pues el joven doctor no es otro que el pequeño Howie, que después de salvar la muestra del líquido reanimador se dedicó a investigar todo sobre el científico y sus experimentos. Decidido a ayudar a West en la continuación de sus investigaciones, el inexperto médico cede a la tentación de experimentar con Moses, volviéndolo a la vida como un hambriento zombie.
Las investigaciones de West le han llevado a encontrar la energía Nano Plasma Eléctrica (NPE), con la que podrá devolver la conciencia a los cadáveres llegando más allá de la simple vida animada en forma de agresivos monstruos. La espiral de hechos arrastra al joven médico a una serie de tragedias que incluyen la muerte y posterior reanimación de Laura y Brando, pero los dementes ensayos de West le llevan a inducir el NPE del director a la joven, quien experimentará una alteración de personalidad, mientras que la prisión, sin la figura del alcaide, se levanta en un sangriento motín.

Yuzna retoma uno de los mitos clásicos del cine gore de hace dos décadas para darle continuidad lógica observando los posteriores experimentos del demente West, aun encerrado en prisión, y lo hace de una forma desfachatada, echando mano de los tópicos y clichés más reconocibles del cine de terror, pero de una manera que si bien no es innovadora, sí resulta efectiva y bastante entretenida en pantalla. Ahí están los personajes básicos para este tipo de historias: el villano tan cruel como estereotipado -el alcaide Brando-, el joven ingenuo que buscando ayudar a la humanidad la pone en aprietos -el inexperto Howard-, su bellísima novia, que paga el costo de ser entrometida -Laura- convirtiéndose en la víctima ideal del científico demente, nuestro muy querido doctor West; además de rellenarlo con algunos personajes que funcionan como aderezo de la desaforada historia, como Speedball, un reo adicto a cualquier tipo de sustancia médica interpretado por el sin igual Santiago Segura, que en pleno motín se roba las jeringas de la sustancia reanimadora y se la inyecta como si se tratara de cualquier droga, dando paso a un estado de euforia total que lo lleva a una alegre zombificación ante los ojos del impasible West, brindando una de las escenas más sangrientas de la divertida cinta.
El director apuesta por una solvencia técnica basada en la sencillez de la factura de su película. Si bien Yuzna nunca ha sido un alarde de técnica cinematográfica, sí es capaz de hilvanar una historia agradable, cuya mayor virtud reside en los impresionantes efectos especiales de su recurrente colaborador Screaming Mad George, dando paso a una caudal de momentos gore que incluyen mitades de cuerpos reanimadas, ratas hambrientas, zombies extravagantes y una mutación final del alcaide Brando semi convertido en roedor.

Ahora bien, habría que especificar que en Resurrección satánica. Un nuevo comienzo (título del DVD editado en México) se pierde por completo el sentido del terror que era la baza fundamental del original firmado por Stuart Gordon en 1985, cediendo terreno al humor. Es decir, con la tercera parte de la entrega -no debemos olvidar su primer secuela, Bride of Re-Animator, también de Yuzna en 1990- se ingresa al campo de la comedia sangrienta donde el gore no es un medio para fortalecer el discurso narrado, sino el fin en sí mismo.
Aquí ya no importa tanto la intención de incomodar al espectador como de divertirlo, y quizás es allí donde radica el acierto de Yuzna, que a casi veinte años de distancia del original no intenta plantarse en plan serio y reinventar el hilo negro que él mismo descubrió -recordemos que fue el productor del original- sino tomar un punto de partida conocido -la historia de West- y reestructurarlo -porque finalmente la premisa básica es la misma en las dos cintas- de una manera ágil y contemporánea, donde los golpes de efecto son su principal preocupación.

Habrá quien tache a Beyond Re-Animator de gratuita -que finalmente lo es, como cualquier cinta de excesos gráficamente sangrientos-, pero eso sí, jamás de aburrida, ofreciendo lo que tan bien especifica el crítico español Antonio José Navarro al momento del estreno de la cinta en las salas ibéricas: “…el film ofrece aquello que se supone debe de tener: humor, gore y desmadre… Insustancial pero no insípido, Beyond Re-Animator es un producto para freakys, políticamente incorrecto, tontorrón y vagamente hedonista” (en Dirigido, junio 2003, p. 21)
… y después de verlo, disfrutarlo y entenderlo, según la descripción anterior, sólo resta sonreír ante los excesos de Brian Yuzna y ver si mantiene el toque en Rottweiler (peli que ya tengo en casa, en lista de espera) y Beneath Still Waters, de las que pronto les estaremos dando noticias.
RESURRECCIÓN SATÁNICA. UN NUEVO COMIENZO
(Beyond Re-Animator)
Dirección: Brian Yuzna; Guión: José Mauel Gómez; Miguel Tejada-Flores; Producción: Julio Fernández, Brian Yuzna; Fotografía: Andreu Rebés; Música: Xavier Capellas, Richard Band; Edición: Bernat Vilaplana; Elenco: Jeffrey Combs (Dr. Herbert West), Jason Barry (Dr. Howard Phillips), Bárbara Elorrieta (Emily Phillips), Elsa Pataky (Laura Olney), Lolo Herrero (Sargento Moncho), Nico Baixas (Moses), Simón Andreu (Brando), Raquel Gribler (Vanessa, la enfermera), Santiago Segura (Speedball)
España, 2003 - 96 min.
Participaciones: Festival de Cine Fantástico de Suecia (Gran Premio de Plata del Cine Fantástico Europeo), Suecia, 2003; Festival Internacional de Cine de Oporto Fantasporto, Portugal, 2004; Festival de Cine Fantástico de Amsterdam, Holanda, 2004.
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