Tormenta de verano (Sommersturm)
Por: Rodrigo Vidal Tamayo
Dentro del cine con temática homosexual, es difícil encontrar películas en donde la historia no trate de ser aleccionadora o contenga la típica moraleja sobre lo horrible que es la sociedad para con ellos. El problema con este tipo de cintas es que siempre se coloca a los homosexuales como víctimas y la mayoría de ellas terminan en tragedia, lo cual las coloca dentro del rubro del efectismo: películas en donde se pretende crear un efecto de empatía con el público para simpatizar con los personajes y que sean aceptados.
A título personal, considero que esta forma de hacer cine resulta contraproducente cuando el objetivo es integrar todos los estilos de vida dentro de nuestra sociedad, pues más que permitir que se vean como naturales, esas películas mantienen el status quo en el que los homosexuales, chicanos, italianos y gente de color serio son tribus fuera de una sociedad (tomo el ejemplo de la sociedad gringa debido a la cantidad imperante de prejuicios que abundan en ella).
Tomemos el ejemplo de los afroamericanos. En las películas producidas ex profeso para ellos es común encontrar referencias al racismo que viven a diario y lo difícil que es su vida en un mundo blanco. Lo curioso es que en dichas cintas la gente de otro color brilla por su ausencia, así que el sueño de una integración racial se desintegra al ser los mismos afroamericanos culpables de lo que acusan. No me voy a meter a comentar también lo misóginas que resultan esas películas, tal parece que, al estar sobajados, los muy inteligentes machos de color serio consideran que pueden desquitarse con sus mujeres, vilipendiándolas y humillándolas a tal extremo que uno se pregunta si no merecerán lo que les sucede.
Es común que cuando una película de corte homosexual se hace de cierta fama es porque ha sido nominada a premios. Y la mayoría de esas nominaciones se desprenden del gran drama que contiene la historia, en donde a un pobrecito personaje se le ha negado el importantísimo derecho a amar y, comúnmente, sufrió un martirio a manos de los incomprensibles pueblerinos, alegoría de las masas sociales que conforman nuestras ciudades. Como siempre, los hacedores de esas películas se interesan más en la forma que en el fondo, sabiendo que una película lacrimógena funcionara mejor en el colectivo social y que los críticos alabaran algo que, disfrazado de crítica, proponga un cambio.
Siendo sinceros, esta forma de llegarle a la conciencia del pueblo cansa y resulta aburrida desde la segunda vez que uno ve una película así. Lo que yo me pregunto es si no habrá una corriente de cine gay (por ser el grupo más conspicuo de todo el arcoiris de la diversidad sexual) que no trate de instruirnos o de mostrarnos lo horrible que es ser homosexual. Digo esto basándome en el final trágico que al parecer siempre le espera a los personajes que incomprendidamente intentan ligarse a uno de su mismo sexo.
Afortunadamente ya hay personas dispuestas a abordar temática homosexual tratándola como una parte más de nuestra sociedad, limitándose a contar una anécdota como si de cualquier persona se tratara, sin mayor mensaje más que el de entretener al respetable con una cinta de calidad. Tormenta de Verano es el título de una película que más que una lección de vida es la muestra de que es preferible llegarle a la sociedad por el lado artístico que por el educativo, limitándose a contarnos una muy buena historia de una excelente manera y que en vez que concientizarnos a la fuerza pone en perspectiva la aceptación de otras formas de amar.
La historia es simple: Tobi y Achim son los mejores amigos en el mundo, ambos miembros del equipo de canotaje de su localidad y ambos buscados ansiosamente por las chicas, situación que a Tobi le desagrada pues su verdadero amor es Achim, aunque nunca reúne el valor para confesárselo ni para aceptarse totalmente como homosexual. Durante un campamento de práctica conocen a un equipo integrado exclusivamente por gays, situación que pone en evidencia los prejuicios de los demás equipos y que lleva a Tobi a aceptarse tal cual es. Por supuesto que dentro del desarrollo de la historia hay desamores, malos entendidos y uno que otro abuso, pero ninguno llevado al grado de lo truculento, más bien sirviéndose de ellos para contra la historia y no para abrumarnos.
He de confesar que la película es sorprendente debido al humor tan desfachatado que maneja, en donde la imposibilidad de Tobi por declarársele a Achim más que triste resulta emocionante y las escenas en donde Anke, una muchacha enamorada de Tobi, se le avienta son tan tiernas como chuscas. La interacción de los personajes con el equipo gay producen un efecto envolvente cuyo hechizo no termina hasta el final de la cinta, que resulta de lo más lindo debido a que no contiene ninguna tragedia física, es decir, no hay muertos ni golpeados y los personajes prosiguen su vida dentro de la regularidad (no escribo normalidad para no herir sentimientos), claro, aceptando los cambios que la situación produjo.
No he mencionado que esta es una película alemana, situación que podría explicar la falta de la típica fórmula hollywoodense de la tragedia shakesperieana. Tormenta de Verano resulta fresca y original por contar única y exclusivamente una historia que lo mismo puede suceder en Europa, en China o en México, es decir, la historia es universal, válida para todo aquel que la ve ya que ninguno de los personajes es extraordinario y ninguna de las situaciones es exagerada o inverosímil. Lo que quiero que se entienda es que en esta cinta la integración de los personajes homosexuales es tan normal y bien aceptada como debería serlo en nuestra sociedad, después de todo si existe la diversidad entonces automáticamente se convierte en “normal”, ¿o no?
Tormenta de Verano es una película que funciona con todo público y ese es su mayor mérito. En ningún momento apela únicamente al sector homosexual por lo que puede ser apreciada por todo aquel que desee ver un buen melodrama cargado de situaciones cómicas inteligentes (basadas en el guión y las situaciones no en el pastelazo o en el humor físico) y que sin duda tendría una taquilla excelente en una corrida comercial.
Menciono esto último porque Tormenta de Verano es un estreno exclusivo de Contempocinema, sala de cine tan diversa como lo es la sexualidad humana, que ha últimas fechas ha decidido importar cine hecho por y para la comunidad LGBT (para los confundidos: Lésbica Gay Bisexual Transgénero) sin discriminar al resto de la población. Tormenta de Verano es únicamente la punta de lanza del cine que Contempo ha decidido sacar de la oscuridad para hacérnoslo llegar, pero en sus instalaciones también hay un cineclub para lesbianas y pretenden programar ciclos de cine no necesariamente de temática amorosa. Pueden asistir a las funciones en Plaza del ángel (entradas por Londres # 161 y Hamburgo # 150) en la zona rosa de la ciudad de México.
Sitio Oficial: http://www.sommersturm.de/
TORMENTA DE VERANO
(Sommersturm)
Dirección: Marco Kreuzpaintner; Guión: Marco Kreuzpaintner, Thomas Bahmann; Producción: Thomas Wöbke, Jakob Claussen, Uli Putz; Fotografía: Daniel Gottschalk; Música: Matthew Caws, Niki Reiser; Edición: Hansjörg Weibrich; Elenco: Robert Stadlober (Tobi), Kostja Ullmann (Achim), Alicja Bachleda-Curus (Anke), Tristano Casanova (Georg), Miriam Morgenstern (Sandra), Marlon Kittel (Leo)
Alemania, 2004, 98 min.
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