Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Memorias de una geisha (Memoirs of a Geisha)

Por: Francisco Javier Quintanar Polanco

I.Temores ¿infundados?

La primera vez que escuché que la novela Memorias de una Geisha iba a ser adaptada a cine, fue cuando se afirmaba que sería Steven Spielberg el encargado de realizar dicha adaptación. Fue así como me vi asaltado por mi primer temor, al comprender que Spielberg terminaría por crear un filme sensiblero, moralizante e ideológicamente pro yanqui, que es lo que le pasa cuando hace filmes que se mueven en estas coordenadas. Finalmente, este temor se desvanecería (aunque no del todo) cuando Spielberg declinó sus intentos por filmar esta novela y decidió pasarle la estafeta a Rob Marshall, limitándose al papel de productor.

Como dije, mis temores no desaparecieron, ya que Marshall, el director seleccionado para filmar este proyecto, en realidad no tenía algún referente sólido tras de sí que le avalase. Su única cinta (Chicago) aunque multioscareada, cinematográficamente hablando no es algo muy trascendente ni digno de recordarse. Además, Spielberg seguía en una posición desde donde se pueden tomar decisiones importantes. Con todo, decidí darle el beneficio de la duda, a ver qué resultados generaba.

Un tercer temor se generó cuando empezaron a aparecer los nombres de los protagonistas principales: Ziyi Zhang, Michelle Yeoh, Ken Watanabe… actores de renombre, tan diversos como sus nacionalidades. Es decir, se contaba con un reparto internacional dirigido por un norteamericano. La historia del cine nos ha enseñado como algo prometedor puede volverse un desastre en las manos equivocadas, por lo que mis aprensiones hacia la cinta aumentaron. Con mis reservas, esperé hasta poder ver el resultado final…

II.Sospechas confirmadas

…y el resultado final corrobora todos mis temores: Memorias de una Geisha es un perfecto ejemplo de “la suma de todos los miedos” del cine hollywoodense. Empecemos por:

El idioma.- La elección (terriblemente) lógica para una mega producción como esta, con un reparto internacional; es el inglés. Pero tratándose de una historia que transcurre en Japón, con actores personificando a japoneses, el inglés realmente acaba con los esfuerzos de tratar de darle veracidad al asunto, moviendo en ocasiones, a la risa involuntaria.
Los actores.- Aunque cumplen decorosamente con sus papeles, la interacción entre los protagonistas se siente forzada, poco fluida y fría en varias ocasiones. No hay química entre Watanabe y Zhang, y su affaire cuando mucho se asemeja a los de cualquier melodrama de medio pelo. Aunque más que señalar a los actores, habría que lindar responsabilidad a la dirección de la cual fueron víctimas. Lo cual nos lleva a:
La dirección.- Como lo mencioné líneas arriba, Marshall es un director con realmente muy pocas tablas cinematográficas, y es aquí donde estas carencias salen a relucir: una historia floja, narrada con demasiada pasmosidad y poca convicción sobre lo que se está narrando. Además, la deficiente comunicación con su elenco es más que evidente.
El guión.- Fallido como el 90% de lo que compone a este filme. Existían varios aspectos dentro de la narración que merecían profundizarse, y que son olímpicamente ignorados, o mencionados de forma superficial. Y superficial es precisamente el término que describe toda la trama y la manera en que ésta transcurre.
La fotografía y los diseños de vestuario y escenarios.- Estos aspectos son lo más rescatable del filme, logrando momentos realmente vistosos. Pero como pasa con muchos otros productos de Hollywood: mucho apantalle para tan poca película.

III.Culpas manifiestas

Ni la fotografía, ni los diseños de producción, ni el reparto internacional logran evitar que Memorias de una Geisha se manifieste como lo que es: un filme mediocre como miles que los gringos maquilan (para los mismos gringos) año con año. Como pasa siempre en este tipo de proyectos, la visión que nos dan acerca de Japón es la del turista: muy vistoso, mucho color, todo muy bonito y limpio, e ideológicamente aséptico e inofensivo (al menos en apariencia, si ignoramos cierto aire neocolonialista impregnado a lo largo de esta cinta). Los chinos se indignaron con esta película por razones históricas. Me uno a esta indignación aunque mis razones son otras.

No obstante, sospecho que la culpa de este subproducto no sólo es de Rob Marshall, sino que también hay que darle su justa parte de responsabilidad a Spielberg, quien nos demuestra que es mejor contando cosas imaginarias que otras más reales, ya que cuando se trata de relatar hechos situados en algún momento histórico específico (con sus respectivas connotaciones políticas, sociales y culturales), su visión tendenciosa y parcial de las cosas sigue imponiéndose y filtrándose en todo lo que toca.

Sitio Oficial: www.sonypictures.com/movies/memoirsofageisha/

MEMORIAS DE UNA GEISHA
(Memoirs of a Geisha)
Dirección: Rob Marshall; Guión: Robin Swicord, basado en el libro homónimo de Arthur Golden; Producción: Steven Spielberg, Lucy Fisher, Doug Wick; Fotografía: Dion Beebe; Música: John Williams; Edición: Pietro Scalia; Elenco: Ziyi Zhang (Chiyo / Sayuri), Li Gong (Hatsumomo), Michelle Yeoh (Mameha), Kenneth Tsang (el General), Ken Watanabe (Director), Yoki Kudoh (Calabaza)
EE.UU., 2005, 145 min.
Premios: Broadcast Film Critics Association Awards 2006, Estados Unidos: Mejor música original (John Williams). Golden Globes 2006, Estados Unidos: Mejor música original (John Williams). National Board of Review, 2005, Estados Unidos: Mejor actríz de reparto (Li Gong). Satellite Awards, 2005, Estados Unidos: Mejor guión adaptado (Robin Swicord).

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