Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Como dice el spot: ¡Alza la voz! Óscar Cedillo / El Conejo. Asaltante de Textos.

Por: José Luis Ortega Torres

Una de las peores cosas que le pueden pasar a un autor es la experiencia del plagio. Como creador de una obra artística, pasar horas de trabajo dedicado a la realización de la obra es un proceso que, valga la analogía, es similar al de un embarazo. Puede tratarse de un despertar inspirado o años de ardua investigación para dar a luz el proyecto deseado, pero en cualquiera de los casos, nunca será un proceso fácil y mucho menos gratuito.

Es por eso que cuando una obra es robada por algún oportunista sin talento el coraje del autor real se multiplica de manera proporcional al esfuerzo requerido para su concreción. Los mismo en cualquiera de las bellas artes, los holgazanes abundan, terminando por mutar a parásitos que buscan dónde nutrirse.

Así, en el ejercicio de la crítica / investigación cinematográfica, también es más fácil robar descaradamente no sólo las líneas de trabajo, sino también las líneas ya previamente escritas, que dedicarse profesionalmente a la búsqueda del dato académicamente comprobable.

Revista Cinefagia, por la seriedad en la información manejada aun con el desfachatado estilo que nos caracteriza, ha merecido el privilegio de ser CITADA en diversas fuentes, tanto del medio electrónico como de algunos impresos, lo que da fe de nuestra profesionalidad.

Esta vez es la excepción, pues uno de los artículos que apareció a fines de noviembre en nuestro sitio, fue PLAGIADO descaradamente en uno de los foros del sitio oficial del periódico El Universal.

El texto en cuestión lleva por título “La dama del silencio” y está fechado el día 27 de enero de 2006, apareciendo en la sección Cinéfilo Universal del sitio web del periódico mencionado en el siguiente link: http://foros.eluniversal.com.mx/blogs/weblogs_detalle1732.html… firmado por Óscar Cedillo / El Conejo …mejor apodo no pudo tener, ya que “conejo” es otra de las formas coloquiales utilizadas en México para referirse a los raterillos de poca monta: conejo = rata.

Colgado del oportunismo más ranflo este conejazo alude al sonado caso de Juana Barraza Samperio “La Dama del silencio”, sonada asesina serial que bajo el mote de “Matviejitas” tuvo en jaque a las autoridades mexicanas y atemorizada a un buen sector de las adultas mayores; y sin más, el conejazo alude a que su historia es digna de ser llevada a la pantalla grande, con la salvedad de que en nuestro país el cine de serial killers ha sido poco explorado.

Y a partir de ahí comienza el descarado plagio del texto “Del cine mexicano y los asesinos seriales”, escrito por Ricardo Ham, comunicólogo y periodista dedicado a la investigación del fenómeno del asesino serial desde hace ya varios años y conocedor también de la veta cinematográfica que estos modernos iconos de la cultura pop han referido no sólo en México, sino en el séptimo arte mundial.

Para pronto: el texto de Ham fue publicado en una primera versión en la revista independiente Generación es su número especial dedicado a la cultura del serial killer publicado el primer semestre del año 2004. Posteriormente, una segunda versión corregida y aumentada apareció el día 22 de noviembre de 2005 en el sitio de Revista Cinefagia, donde permaneció en home un par de semanas para de ahí pasar al archivo de la sección Cinembargo se mueve, donde aún pueden consultarlo siguiendo el link: www.revistacinefagia.com/cinembargo055.htm.

Pero la mala leche no para ahí, aun existe algo más execrable en la nota de Óscar Cedillo cuando, hacia el final de la nota, se hace referencia al documental cinematográfico dedicado a la figura del asesino mexicano Goyo Cárdenas, donde anota que hay entrevistas, imágenes y demás asuntos relacionados con el asesino de Tacubaya, PERO CON TODO LUJO DE DOLO Y MALA FE BORRA EL NOMBRE DE UNO DE LOS CODIRECTORES DEL DOCUMENTAL: el propio Ricardo Ham.

Así pues, además de que título por título y párrafo a párrafo, el texto de Ham fue vilmente fusilado para su aparición en otro medio, se le niega el crédito de un trabajo de mucho más valía que la simple ejecución de cortar y pegar un texto de una página de Internet a otra.

Tomar un texto original y llevarlo a una segunda fuente es un acto que no tiene nada de reprochable si se sigue uno de los principales postulados del trabajo periodístico de investigación: CITAR LA FUENTE. Abrir y cerrar un simple par de comillas y anotar el nombre del AUTOR ORIGINAL y la FUENTE de donde se obtuvo el texto y san se acabó.

Sin embargo para llevar a cabo este simple ejercicio se necesita un ingrediente básico que no se encuentra ni en la web ni en ningún libro de periodismo: HONESTIDAD y eso es algo que este Conejo no puede presumir de tener.

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