Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

2046. Buscándote en el tiempo…

Por: Roberto Barajas Chávez

Una vez me enamoré de alguien.
Después de un tiempo, se marchó.
Se fue a 2046. Pensé que me esperaría allí,
pero no pude encontrarla.
No puedo dejar de preguntarme si me amaba o no.
Nunca lo averigüé.
Quizás su respuesta era como un secreto,
un secreto que nadie conocería.

Por fin y después de 5 años de espera, llegó al festival de Cannes 2004 la última maravilla del maestro Wong Kar Wai, 2046.

Impresionante técnicamente por su trabajo de ensamblaje, de continuidad y por lograr hilarla con las otras dos películas con las que parece haber terminado una trilogía inaugurada en 1990 con Days of Being Wild, continuando, 10 años después, con la joyita In the Mood for Love y cerrando ahora con 2046.

Finalmente, con esta obra las preocupaciones de Wong se hacen más notorias, ahora confirmamos que lo que a él le preocupa es, indudablemente, el tiempo. En 2046 sus constantes sobre la extrañez y la dificultad por conservar las relaciones amorosas, intentando superar la penosa prueba del tiempo, se enaltece pero lo más importante de la cinta es que habla de la relación del tiempo en las relaciones humanas, entre las emociones, cómo afectan éstas a aquellos que deciden compartir sus vidas, en ocasiones, siendo tan diferentes o teniendo tanto en su contra para conseguir su felicidad.

La película es por completo una reflexión en torno al devenir en la vida afectiva de los seres humanos. Por supuesto que el amor y la nostalgia son unos de los puntos más fuertes y dócilmente tratados por Kar Wai. Sus personajes, la mayoría de las veces, se refugian en la melancolía por haber tenido tan de cerca la felicidad y al final perderla.

Son seres aislados, llenos de emoción y deseos pero sumisos y vulnerables ante el rudo paso del tiempo. Aunque ellos lo saben, en el fondo y a pesar de todo, esperan que exista algún lugar en el tiempo que nunca cambie y que en ese lugar, sea donde se reencuentren con sus recuerdos perdidos. O mejor aún, con el amor distante.

Quizás también por eso, en algún momento de 2046, el Sr. Chow escribe, cada vez me siento más cómodo en mi mundo de ficción.

Para Wong Kar Wai 2046 es un estado mental útil para recuperar el tiempo perdido, no tiene que ver con una fecha específica, ni con un lugar determinado del futuro, sino con la repercusión que tiene un pasado perdido con anhelo de recuperarse, cómo esta mentalidad afecta nuestro presente y pretendemos muchas veces fijar nuestro porvenir en base a estas ambiciones simplemente pasadas.

Con esto, cabe resaltar el interés de Wong Kar Wai por darle más importancia al presente, al ahora, a gozar el presente hoy y no obsesionarnos cuando el tiempo se ha ido, cuando se ha vuelto sólo historia.

La nostalgia es claramente percibida no sólo en los personajes, sino también en el mismo Kar Wai. Su notoria referencia al Hong Kong de los 60 habla de un Kar Wai nostálgico por aquellos tiempos. En alguna entrevista Wong habla de cómo tanto sus influencias cinematográficas, como su gusto por los 60 se ven reflejados en la música y la atmósfera representada en muchas de sus películas, y desde luego, en 2046.

Por dar un ejemplo, cuando escucha a Nat King Cole, dice Kar Wai, recuerda el cine de Francois Truffaut, al recordar los bares y el ambiente del Hong Kong en el que creció, habla del cine también de Fassbinder y Kryizstof Kieslowski.

Gracias a los filipinos que, entre otras cosas, llevaron a Hong Kong el mambo, el cha, cha, cha, y a músicos de los treinta y cuarenta, recuerda aquellos tiempos en los que él creció, así como las bandas que tocaban en los clubs, restaurantes y la radio. Así es como en 2046 podremos disfrutar de óperas como Madame Butterfly, Carmen y Tannhäuser.

Haciendo uso de todos estos elementos, nostalgia, melancolía y el dolor, a Wong Kar Wai bien le podríamos atribuir aquella cita de Barton Fink, un clásico de los hermanos Coen, cuando dice, “Siempre me ha parecido que el escribir viene de un intenso dolor interno. Tal vez ese dolor provenga de darse cuenta que uno debe hacer algo por sus semejantes para ayudarlos a aliviar el sufrimiento. O tal vez sea dolor personal. De cualquier manera, no creo que pudiera hacer un buen trabajo sin él”.

Para Wong Kar Wai, el introducir y escuchar esta música en sus películas es como invitar a dar un viaje cultural por el tiempo al espectador.
Algunos años atrás tuve un final feliz a mi alcance, pero lo dejé escapar.

Al tener conciencia de que el tiempo no tiene compasión de nada y simplemente pasa, el Sr. Chow se crea una realidad ficticia en donde convive con las personas más importantes que han pasado por su vida y por otras que se encarga de inventar. Desde luego, sin dejar de ser honesto, pretende la redención en esta atmósfera retrofuturista que ha decidido crear para verse feliz y reencontrarse con el amor. El amor pasado, el amor que tuvo la posibilidad de conservar y no pudo en otros tiempos, el que parece habérsele ido pero sigue buscando en el tiempo, en un tiempo donde quizás no cambia nunca nada. En donde piensa que tal vez todo podría ser como antes.

Aquella vez, escribe, tuve la opción de acabar bien las cosas pero la rechacé. Ahora parece no poder dejar atrás ese pasado y eso lo atormenta.

Mientras escribía 2046 el Sr. Chow, su pensamiento fue; Una vez que me enamoré de alguien, no podía dejar de preguntarme si me quería o no. Encontré un androide que se parecía a ella. Pensé que el androide me daría la respuesta. Pero no fue así.

El androide funciona como una metáfora, mediante la cual cree poder curar sus heridas y guardar sus secretos. Con 2046 el Sr. Chow se dará cuenta de que sus recuerdos volverán, pero no se irán con él.

En el amor no puedes buscar un sustituto.
Pensé que había sentido con la otra Su Lizhen.
No lo comprendí por mí mismo,
pero estoy seguro de que ella lo hizo.

Para Su Lizhen (araña negra) el guante negro es sólo una costumbre. ¿Cuántas veces llegamos a lidiar tanto con nuestros secretos que terminan volviéndose eso, sólo una costumbre?.

Con un desenlace completamente simbólico, ambos se separan tomando caminos contrarios. Ella se aleja tristemente con su guante negro, con su secreto bien guardado, aquel que a nadie le será revelado.

Al salir, me fijé en un número muy familiar, 2046.
Si no hubiera tropezado con ella esa noche,
no habría visto ese número y no habría escrito 2046.
Tal vez sea el destino.

Con esto Wong nos hace pensar en algo, todos tenemos una historia, una la cual podemos no siempre querérsela contar a nadie, ni siquiera a la persona más especial. Eso también impide las relaciones sentimentales.

Quizás por eso el Sr. Chow inteligentemente le dice la última vez que se vieron, Cuídate, quizás algún día escapes de tu pasado. Si lo haces, búscame.

Ambos tienen su propia historia, en algún momento también el Sr. Chow se confundió y creyó que con esta Su Lizhen podría compensar su pérdida y soledad, pero no fue así, no pudo engañarse.

Hace años me enamoré de la mujer de otro hombre.
También se llamaba Su Lizhen.
Fue por ella que me trasladé a Singapur.
Nunca soñé con encontrarme con otra Su Lizhen.

Y supo a tiempo que eso no tenía ningún caso, pues no podía pretender darle un sentido a sus sentimientos buscando un sustituto, y piensa, ahora me parece que lo que le dije tiene significado para mí.

Al final, no importa qué tan parecida o qué tan diferente eran entre sí, si lo amaba y podía hacer que se fuera con él, la Su Lizhen a quien amaba profundamente ya era historia.
De todos los hombres que he encontrado,
tú has sido el mejor para mí.
Ya te echo de menos.

Y qué mejor escena que la de la despedida de Su Lizhen, descifrando la confusión de una mujer deseosa pero con miedo.

El Sr. Chow se vuelve, literalmente, experto en mujeres, en divertirse, parece tener su situación emocional totalmente controlada. Aunque posteriormente, por la voz en off, descubriremos que lo que realmente le sucede es que actúa de esa forma como en una actitud de defensa. El Sr. Chow nunca llora, sino todo lo contrario, es el tipo supuestamente más contenido y rígido en la película. Esa actitud devela solamente su vulnerabilidad, su incapacidad, su propia incapacidad para dejar escapar sus emociones.

Lo mismo refleja en su relación con Bai Ling, con quien se comporta apasionadamente pero también frío y distante. No quiere comprometerse, sólo desea compañía.

La hija mayor del propietario del hotel es otro personaje clave. Jingwen se mantiene enredada en la penosa situación de ser una mujer enamorada a distancia, en una relación inconclusa.

Extrañez y soledad, tal vez arrepentimiento, pero sobre todo, mucho silencio existe alrededor de esta enigmática y bella mujer, quien a su vez halla consuelo en el monólogo que íntimamente le transmite respiro, y quizás esperanza, para volver a ver a su enamorado.

Vive en el dilema; sí te quiero y me voy contigo a donde sea, o bien, sí te quiero pero mejor me quedo, no preguntes más y sólo vete.

Vive en 2046 uno de los adioses más melancólico. A partir de ese momento, Jingwen preferirá hablar sola, y crearse un mundo de fantasía, más bello y donde los dos no sólo están juntos, sino que conversan sobre su relación y se pueden amar. Definitivamente tiene miedo, le aterra correr riesgos, desobedecer y sólo irse.

El humo del cigarrillo, característica usual en la obra de Wong, representa el tiempo, el devenir siempre presente, con su ritmo y su propia fugacidad.

Con estas escenas Wong nos dice, “la vida es como fumarse un cigarrillo, se extingue poco a poco, se nos va de las manos fácil e inevitablemente. Literalmente, nos la fumamos día con día, y aún cuando parece habérsenos ido, siempre queda algo. Un ligero y suave aroma, a ser, siempre queda en el tiempo.

¿Qué es eso que siempre queda, qué puede ser eso dentro de lo fugaz que permanece a pesar del tiempo?
Siempre estaba preguntándome,
si existe algo que no cambia nunca,
podré ver lo que hay en su mente.

2046 puede ser una reflexión sobre esto, o al menos, sí un muy buen intento. Finalmente ya lo había dicho hace 5 años en In the Mood for Love, “el tiempo se puede ver, pero no tocar!”

Lástima, el Sr. Chow ya lo sabía, pero en 2046 parece aún no haberlo aceptado.
Viéndola aprendí algo.
Cuando no tomas el “no”por respuesta,
todavía hay posibilidades de conseguir lo que quieres.

Y así, el hecho de establecer una relación, posteriormente también desafortunada, le inserta cierto aliento a su vida. En 2046 escribe sobre ella, era la androide que en la vida real era en realidad la hija del propietario del hotel donde vivía, Jingwen.
Los sentimientos pueden surgir sin que te des cuenta.
Sabía eso, pero ¿y ella?

Prometí escribir una historia sobre ella
basada en mis observaciones.
Algo para mostrarle lo que su novio pensaba.
Como broma. Pensaba llamarla 2047.
Pero quizás estaba siendo demasiado retorcido.
Comenzaba a pensar que no escribía sobre su novio,
sino sobre mí.

Las heridas del tiempo son sumamente dolorosas y en ocasiones cuesta mucho aliviarlas, es un hecho y el Sr. Chow está muy conciente, por eso busca respuestas y alivio hasta en las personas menos indicadas.

El supuesto amor que pretende entregarle a Jingwen será un tropiezo más en la vida del Sr. Chow. En el amor todo es cuestión de tiempo, no es bueno encontrar a la persona adecuada demasiado pronto, ni demasiado tarde.

Si hubiera vivido en otro tiempo o lugar, mi historia habría tenido un final muy diferente.

Y así, se despide de Jingwen. Era muy simple, ella no le correspondía, y en cuestiones de amor, el llegar demasiado tarde o temprano a la vida de alguien es fundamental, esto lo escribe representando a Jingwen con la imagen del androide.

Me di cuenta de que la razón por la que el androide no respondía, no era por su mal funcionamiento, ni tampoco tenía que ver con que ella no me quisiera. Era más sencilla. Ella amaba a otro.

La historia narrada por el Sr. Chow cuenta que hay una zona más fría, una en donde lo mejor es tener a alguien cerca para no congelarse.

El párrafo 201 de la Guía de pasajeros
advierte que el área 1224-1225 especialmente fría,
por lo que la calefacción del tren no está suficientemente alta.
Se advierte a los pasajeros que se abracen unos a otros
para mantener el calor.
Desde que soy el único pasajero,
me abrazo a mi androide asistente.

De hecho, con esta experiencia el Sr. Chow parece aceptar su necesidad de cariño, aunque cuando él mismo le propone a Jingwen que le hable a su novio en Japón, se siente feliz de saber que al menos ella puede comunicarse con su amado.

Esa noche me sentí como Santa Claus,
la llevé a la oficina del periódico
y le dejé llamar a su novio.
Estaba feliz de verla feliz.
De hecho, la zona 1224-1225
significa Noche Buena y Navidad.
La noche antes de Navidad,
mucha gente necesita un poco más de calor del habitual.
Yo no conseguí eso. Quizás fuese mejor así.

El tiempo transcurre, la historia ha sufrido cambios, pero el movimiento es incesante.

2047 ha sido escrita y se la manda a Jingwen para que la lea, definitivamente, por ser el sr. Chow el protagonista, la historia no tiene un final precisamente feliz. Por lo que el desenlace de la historia, sin saber por qué, desconcierta a Jingwen.

Jingwen quería que le preguntara algo.
Leyó su historia 2047. Le gusta mucho.
Pero encuentra final demasiado triste.
Se pregunta si puede cambiarlo.

También el Sr. Chow quería un final distinto para 2047, era un final en donde quizás él tenía posibilidades con Jingwen, pero ella ya esta felizmente casada en Japón. Lamentablemente el final no podía ser otro, la historia ya estaba escrita.

La clave o simbolismo propuesto en el cine de Wong Kar Wai está concentrado en una sola palabra, continuidad. Eso nos lo planteó con In the Mood for Love, y ahora, con 2046, también lo hizo al hablar del amor, de los recuerdos y la memoria, de la vida. Moraleja, todo continua siempre, con o sin nosotros, el movimiento es inevitable.

Un buen final para 2046 es el que propone Wong Kar Wai, y si se puede pensar como la redención del Sr. Chow, vale la pena pensarlo así; él sonriéndole al destino, no se volvió. Era como si se hubiera subido a un tren muy largo dirigiéndose hacia un soñoliento futuro, a través de la insondable noche.

El Sr. Chow viajó, llegó, permaneció en 2046 y creo una segunda opción con 2047 pero el tiempo, una vez más, hizo de las suyas.

La historia conformada en 2046 se mueve en el marco de objetividad como una relación entre tiempo, movimiento y referencia.

él estuvo ahí, creó una historia ficticia retrofuturista para recuperar sus recuerdos perdidos, lo meditó, perdió tiempo intentándolo, pero al final, decidió cambiar y así seguir con su vida.
Cuando la peonía florece, se mantiene erguida
y después se marchita.
¿Quiere decir, que no o que sí?

Sitio Oficial: www.wkw2046.com

2046
Dirección, Producción, Guión: Wong Kar Wai; Fotografía: Christopher Doyle, Kwan Pun-leung, Lai Yiu-Fai; Música: Peer Raben, Shigeru Umebayashi; Edición: William Chang; Con: Tony Leung Chiu-Wai (Chow Mo-wan), Gong Li (Su Lizhen), Takuya Kimura (Tak), Faye Wong (Wang Jingwen/wjw 1967), Zhang Ziyi (Bai Ling), Carina Lau (Mimi cc 1966), Wang Sum (Sr. Wang), Lam Siu-ping (Ping), Maggie Cheung (slz 1960)
China-Italia-Francia-Hong Kong, 2004, 129 min.
Premios y Nominaciones: Festival de Cine de Cannes (Premio a Mejor Actor -Y. Yagira-), Francia, 2004; Festival Internacional de Cine de Flandes (Espuela de Oro a Mejor Director), Bélgica, 2004

1 Comentario

  1. Admito que me dió gusto encontrar esta entrada.

    Tengo 36 años amando el cine, espero me falten muchos, he pasado desde nuestras clásicas Dolores y Ninón hasta las actuales Gong Li y Jessica Lange…desde nuestro Indio hasta WKW….

    He intentado, no, he escrito infinidad de veces a este respecto (2046) y nada pasa de borrador, la parcialidad me gana y nada me gusta.

    Gracias por esto que han hecho.

    Estoy de acuerdo en casi todo, en lo que no, no importa, vale más la afinidad que la diferencia, en este caso.

    Saludos.