Oldboy. Cinco días para vengarse.
Por: Montgomery Guilleaume Frankenheimer van der Beck
Alguien, en algún momento de la vida, dijo que la venganza es un platillo que se sirve mejor frío. ¿Pueden imaginarse un mejor periodo de enfriamiento que quince años? En el caso de Oldboy. Cinco Días Para Vengarse, los quince años que se manejan en su premisa resultan ser, paradójicamente, secundarios. No resultan tan caros como tiempo perdido, pero sí invaluables como quince años de incertidumbre, de preguntas, de silencio, de desesperación, de miedo ante lo desconocido.
Dae-su, un hombre ordinario que ordinariamente se cae de borracho en una comisaria insultando a quien le pongan enfrente, es secuestrado en plena noche lluviosa del cumpleaños de la hija a la que presuntamente tiene casi olvidada. Es el inicio de quince años de encierro en un departamento aislado de cualquier contacto físico con el exterior, del que recibirá noticias aisaldas por medio del televisor; así se entera de que su repentina desaparición lo hace sospechoso del asesinato de su esposa y que su hija también se encuentra perdida.
Las preguntas son tan sólo dos: ¿Quién? ¿Por qué? Las respuestas no las encuentra y es ese silencio enloquecedor el que lo mantiene cuerdo. Debe sobrevivir para saber que pecado tan grande ha cometido para merecer tal castigo y sin embargo, al salir, se encuentra con preguntas aun más inquietantes pero, trágicamente, las respuestas serán devastadors para su ya de por sí atormentadda cordura.
Cinco Días Para Vengarse es una soberbia película acerca de las pulsiones más primitivas del ser humano como especie: el instinto de supervivencia y la revancha. Pero también es un recuento del pecado y el martirologio de un sólo hombre, de ahí que la película se desarrolle en dos instancias que corren paralelas. La primera, como ha de adivinarse, es aquella que corresponde a un mensaje universal en donde Dae-su alcanza una mitificación por medio de la venganza.
A partír de esa línea, la violencia desencantanda de que hace gala la película sirve no tanto como expiación personal -esa llegará después- sino como reivindicación de su humanidad perdida. La cordura violentada retribuye esa misma dosis como única forma de entablar contacto con un entorno físico que desconoce. A partir de ese momento la vinculación comunicativa se establece a partir de los puños y no de las palabras y Park Chan-wook, el director, nos lo hace saber con uno de los travellings más arriesgados de los últimos años, cuando Dae-su regresa al lugar donde estuvo encerrado y a todo lo largo de un corredor lanza golpes en contra de una multitud de atacantes hasta llegar a un elevador, de donde saldrán más enemigos. Movimiento de camara que va más allá de lo meramente descriptivo del ambiente para llegar hasta lo disectivo en el estado de ánimo del personaje.
Pero si ese espíritu de venganza alcanza niveles cósmicos en Dae-su y reivindica su humanidad lacerada, a nivel personal es el dolor lo que le devuelve su conciencia cuando descubra que su némesis es Woon-jin, un viejo conocido con un resentimiento aun más grande que la sed de Dae-su. Venganza contra venganza y, si la exquisitez de este platillo en verdad reposa en la frialdad con que se sirve, Woon-jin lleva ventaja, pues practicamente su vida ha estado dedicada a planear su afrenta en contra del, ahora sí, desventurado Dae-su.
La expiación de la culpa llega entonces por medio del castigo y la situación se invierte de manera perversa cuando en este juego de venganzas la máxima no sea impuesta por Dae-su, por el contrario, él será quien deba de sufrirla en carne viva y, tal y como reza el tagline de distribución internacional: “Al final de la confrontación uno debe morir”.
Cinco Días Para Vengarse es, sin duda, una película rica en sentimientos descarnados y que debe de verse más de una vez para disfrutarla en pleno y darse cuenta de que, finalmente, nada de lo que aquí se presenta desafía la inteligencia humana, es decir, la vena naturalista en que está contada la cinta no nos hace cuestionar la credibilidad del hecho, sino que al presentarse tan descarnadamente humano nos demuestra una vez más que el hombre es su más grande verdugo.
Sitio Oficial: films.tartanfilmsusa.com/oldboy/
CINCO DÍAS PARA VENGARSE
(Oldboy)
Dirección: Park Chan-wook; Guión: Hwang Jo-.yun, Lim Chun-hyeong, Park Chan-wook; basados en una historia original de Garon Tsuchiya; Producción: Lim Seung-yong; Fotografía: Jeong Jeong-hun; Música: Jo Yeong-wook; Edición: Kim Sang-beom; Elenco: Choi Min-sik (Oh Dae-su), Yu Ji-tae (Lee Woo-jin), Kang Hye-jeong (Mi-do), Ji Dae-han (No Joo-hwan), Oh Dal-su (Park Cheol-woong)
Corea del Sur, 2003, 120 min.
Premios y Nominaciones: Festival de Cine de Cannes (Gran Premio del Jurado), Francia, 2004; Festival Internacional de Cine de Cataluña, Sitges (Premio a Mejor Película y Premio José Luis Guarner de la Crítica), España, 2004; Festival Internacional de Cine de Bergen (Premio de la Audiencia), Noruega, 2004; Festival de Cine de Estocolmo (Premio de la Audiencia), Suecia, 2004; Entrega de Premios al Cine Británico Independiente (Premio a Mejor Película Extranjera), Gran Bretaña, 2004; Entrega de Premios Grand Bell de la Industria de Corea del Sur (Premios a Mejor Director, Actor -Choi Min-sik- Música, Edición e Iluminación), Corea del Sur, 2004; Festival Internacional de Cine de Bangkok (Premio Golden Kinnaree a Mejor Director), Tailandia, 2005; Entrega de Premios de la Industria de Hong Kong (Premio a Mejor Película Asiática), Hong Kong, 2005
Cinefagia en Facebook