Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

La llave maestra (The Skeleton Key). Lo que Katrina se llevó.

Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.

Hace poco, mientras los editores de esta página llevábamos a cabo nuestra junta semanal para decidir que entraría en línea esa semana, platicábamos acerca del vacío que existe en las películas sobre vudú, en cuanto a películas de culto se refiere. Mientras que vampiros, hombres lobo, monstruos de Frankenstein, prácticas de magia de todo el orbe y enanos tienen por lo menos una película que les identifica en el panorama terrorífico y es considerada digna de adoración por parte de iniciados y público en general, las cintas que muestren de una manera correcta (o sea, bien hechas y que realmente espanten) lo horrible que puede llegar a ser la práctica de una creencia surgida en el seno de la esclavitud brillan por su ausencia. Tiempo después llegué a la conclusión de que quizá la razón de que ese nicho dentro del cine fantástico se encuentre desocupado es porque una película así colocaría a la gente de color dentro del imaginario del terror, situación que no sería del agrado de una comunidad ya de por sí bastante vilipendiada.

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En fin, tendremos que conformarnos con películas como White Zombie y I Walked With a Zombie en lo que algún realizador que conozca suficiente del tema pueda llevar a cabo una cinta que merezca convertirse en LA película sobre vudú sin insultar el estatus de la gente de color serio. Mientras llega ese día un buen paliativo para satisfacer nuestra hambre de sustos debidos a los espíritus y la hechicería es La Llave Maestra.

El título puede no revelar nada, incluso en su idioma original –The Skeleton Key- puede sonar más macabro, pero el hecho que su nombre no nos adelante nada sobre la película es el primer acierto que comete. De ahí en adelante es simplemente una de las mejores películas de terror que nos llega desde gringoland de un tiempo para acá.

Antes de seguir hablando de ella hay que aclarar algo que considero importante. En el cartel de la película, y a manera de cintilla promocional, puede leerse la leyenda “del escritor de El Aro”. Buscando en los créditos no encontré por ningún lado el nombre de Koji Suzuki, autor de las novelas en que está basada la trilogía original de The Ring (mal llamada por los gringos Ringu), ni el de Hayashi Junichiro, guionista de la película japonesa original. Acreditarse la autoría de un refrito debería considerase plagio, pero bueno, La Llave Maestra resulta tan interesante que puede pasarse por alto este (no tan) pequeño detalle.

Resulta sorprendente el cambio que el cine de terror oriental ha forzado en la manera de escribir de los guionistas de Hollywood, así como en la manera de filmar de los directores. Mientras que hace unos años teníamos que conformarnos y sufrir con pseudodeconstrucciones del cine de slashers (¿alguien recuerda la abominable saga de Scream?) mostrando la decadencia de un cine cuyo público ya había sobrepasado la mayoría de edad y cuyos escritores siguen considerando a Viernes 13 un ejemplo a seguir, ahora podemos disfrutar de cintas que no insultan la inteligencia del respetable y demuestran por qué el terror es un género tan exitoso.

Cintas como White Noise (traducida en México como Voces del Más Allá), El Aro (el refrito) y en mucha menor medida la fallida Gothika (Espíritus Ocultos) han mostrado que puede hacerse cine de terror más maduro donde el final puede ser la coronación de la ansiedad y la angustia en vez de ser el alivio cómico que los gringos siempre esperan. Y precisamente eso en donde La Llave Maestra sorprende, porque en ningún momento tiene los típicos clichés del cine gringo y todo el tiempo mantiene el suspenso y el interés de una manera asombrosamente buena, culminando con el mejor final que se haya visto en lo que va del presente siglo.

skeleton-key-2 Kate Hudson “actuando” en La Llave Maestra

Nueva Orleáns no sólo será recordada por haber sido la cuna de dos de los grandes géneros musicales del siglo XX: el jazz y el blues; o por la comida cajun. Esa extinta ciudad también entrará a los anales de la cultura popular debido a que en ella se encontró la capital mundial de una de las religiones más misteriosas y pintorescas que el mundo haya conocido: el vudou, o castellanizado, vudú.

Antes de ver esta película sabía que el término vudú engloba a un sistema de creencias espirituales y conocimiento herbolario ligado a la magia originario de África, introducido en América por los esclavos traídos de allá. Lo que ignoraba es que la parte de ésta que se dedica a la sanación y hechicería por métodos poco ortodoxos, y que es la popularizada en el cine y la literatura fantástica, aunque de manera un tanto amarillista, es conocida como judú. Todavía la semana pasada, su uso se encontraba muy arraigado en Nueva Orleáns y a todo lo largo del Mississippi, ahora su futuro es incierto pues quién sabe si en los lugares donde se asienten los damnificados por el huracán Katrina les será permitido conservar sus tradiciones sin tener que sufrir persecuciones e intolerancias religiosas.

Por supuesto que la película no contiene mucha información antropológica sobre el tema y estoy seguro que la poca que se maneja está, como siempre, mediada por los prejuicios del escritor blanco y acomodada de manera conveniente, pero esa es una licencia que pueden otorgarse el escritor y director para por fin crear una película que nos muestre el horror de la sugestión y el fanatismo extremo y que, espero, sea la punta de lanza de un neoterror estadounidense.

Es sorprendente cómo el director Iain Softley mantiene todo el tiempo un ritmo perfecto, liberando los detalles de la historia en un orden inmejorable y nunca revelando pistas para el final. Nunca aconsejo tratar de adivinar el final, para qué aguar la fiesta, pero en este caso felicitaré al que pueda saber que sucede al final sin verlo antes. Sin duda, la escuela de M. Night Shyamalan de finales asombrosos ha sido mejorada y con creces, pues la vuelta de tuerca resulta sorprendente tanto a nivel de guión como por pertenecer a una cultura acostumbrada al final feliz, en donde el héroe, o en este caso, heroína, siempre gana. La única concesión que me permitiré de contar algo de la película es su final es totalmente oriental, si han visto la suficiente cantidad de cine de terror de aquellos lares sabrán a lo que me refiero; si no, ¿qué esperan?

skeleton-key-3 Duelo de actrices, Gena Rowlands vs Kate Hudson en La Llave Maestra:

y la ganadora por nocaut es… ¡Gena Rowlands!

Las actuaciones se las llevan de calle Gena Rowlands y John Hurt. La primera como eje macabro de la cinta y el segundo por lograr un personaje tan consistente sin utilizar palabra alguna. Kate Hudson demuestra que sólo es una cara (no tan) bonita, afortunadamente su trabajo es lo bastante sólido como para no desmerecer la película. Ahora que lo pienso, la estulticia que derrama Hudson es necesaria para que el filme resulte creíble y sus partes (las del filme, no las de ella) embonen de mejor manera. Lo chistoso es que esa misma característica la representa en todas sus películas, así que en realidad no está actuando.

La manera en que está contada la película y la forma en el director realizó las retrospecciones es tan acertada que permite una fluidez pocas veces vista en este tipo de cine. Un único comentario negativo es que las escenas de tiempos pasados debieron de mantenerse totalmente en un blanco y negro, que homenajea al cine expresionista alemán, en vez de girarlas al color, aunque a la larga dicho detalle no resulta contraproducente. La fotografía es tan impecable que no hace más que realzar las escenas, otorgando una atmósfera visual tan escalofriante como la que otorga el magnífico guión.

Como decía al principio, hace falta una película de terror que tenga como tema central el vudú y que sea considerada obra maestra. La Llave Maestra casi cumple con los requisitos necesarios para convertirse en ella, el problema son un par de detalles que la colocan únicamente como una buena contendiente: uno es la aparición de Kate Hudson. El otro es una banda sonora compuesta de ese cáncer de la música actual que es el hip hop. En una película filmada en la cuna de la música negra por antonomasia, el director cometió un pecado gravísimo al sucumbir a la mercadotecnia. Ni modo, por algo no se le hizo.

Sitio Oficial: www.theskeletonkeymovie.com

LA LLAVE MAESTRA
(The Skeleton Key)
Dirección: Iain Softley; Guión: Ehren Kruger; Producción: Iain Softley, Daniel Bobker, Michael Shamberg, Stacey Sher; Fotografía: Dan Mindel; Música: Ed Shearmur; Edición: Joe Hutshing; Elenco: Kate Hudson (Caroline Ellis), Gena Rowlands (Violet Devereaux), Peter Sarsgaard (Luke), John Hurt (Ben Devereaux), Joy Bryant (Jill), Maxine Barnett (Mama Cynthia)
EE.UU., 2005, 104 min.

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1 Comment

  1. Hola, me parece que hablando de vudú, una película aceptable y con algunos momentos extraños y grotescos es la serpiente y el arcoiris (the serpent and the rainbow de 1988, Wes Craven).

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