El Increíble Castillo Vagabundo (Howl’s Moving Castle / Haoru no Ugoku Shiro)
Cerrando la temporada veraniega, que es cuando Hollywood martiriza a los niños con sus horrendas películas de animación llenas de animalitos antipáticos y canciones bobas, llega a las pantallas mexicanas la más reciente obra de uno de los maestros del género. Hayao Miyazaki finalmente obtuvo en Occidente el reconocimiento que merece desde hace décadas con El viaje de Chihiro, lo que le ganó un acuerdo con Disney para que la transnacional distribuya sus trabajos en otros países, aunque según las malas lenguas esto no es más que una maniobra para asegurarse de que no lleguen al público.
Sea como sea, el caso es que la más reciente producción de Studio Ghibli, empresa fundada por Miyazaki junto con Isao Takahata, puede ya apreciarse en México en pantalla grande. Todas las películas en las que ha participado Miyazaki hasta la fecha son espectaculares, con un dibujo detallado y animación tradicional (a mano, no por computadora) que lo dejan a uno con la boca abierta. El increíble castillo vagabundo no es la excepción. La cinta abre con una figura gigantesca que camina torpemente sobre de un paisaje montañoso. Sosteniéndose sobre cuatro patas, formado por una rara mezcla de materiales que pertenecen a diferentes épocas y lugares, el castillo encantado de Howl avanza sobre un territorio semejante al de la Europa del siglo XIX.
A su paso los habitantes se ocultan en sus casas y le advierten a sus hijas que Howl es un monstruo que devora los corazones de las mujeres más bonitas del reino. En realidad nadie sabe exactamente quién o qué es Howl, pero el castillo errante es una presencia tan común que la gente tampoco pierde mucho tiempo pensando en ello. Por otra parte, los rumores de una guerra inminente con el reino vecino hacen que se preocupe por cosas más terrenales. Sophie, una jovencita que trabaja con su familia en una tienda de sombreros, hace caso omiso de las advertencias sobre Howl ya que no se considera bonita, pero ese mismo día se encuentra con el hechicero y a partir de ese momento todo cambia para ella.
Lo primero que cambia es su apariencia, ya que la bruja Calamidad la maldice convirtiéndola en una anciana. A la mañana siguiente, Sophie no se atreve a dar la cara a su familia y opta por marcharse. El principal obstáculo que encuentra es su nuevo cuerpo, que le impide caminar tan rápido como quisiera, sobre todo cuando se encuentra a un espantapájaros mágico que la sigue por todos lados. Sin embargo, esa misma noche el castillo de Howl pasa por ahí y Sophie se las arregla para entrar en él. Para su sorpresa, el interior del castillo está sucio y descuidado, nada indica que sea el hogar de un hechicero, a no ser por Calcifer, una llama que afirma ser víctima de un hechizo.
Más adelante Sophie conocerá a Markl, otro sirviente de Howl, mientras se instala como la nueva ama de llaves del castillo. Descubrirá que Howl mantiene tratos con los gobiernos de los dos reinos enemigos gracias a que la entrada al castillo le permite llegar indistintamente a ambos territorios y que el hechicero no es tan malo como dicen la gente del pueblo, aunque está atormentado por un secreto y puede ser bastante cobarde. Igualmente, Sophie volverá a enfrentar a la bruja Calamidad, tendrá tratos con otros magos aún más poderosos y tendrá que participar en el desarrollo de la guerra, hasta llegar a un final de cuento de hadas que, para ser sincero, es demasiado abrupto para dejar satisfecho al espectador.
Haoru no ugoku shiro tiene todas las características del cine de Miyazaki, a pesar de que en esta ocasión el realizador se haya basado en un libro de la autora inglesa Diana Wynne Jones. Podría decirse que esta película es una especie de resumen, no del todo afortunado, de las constantes que ha manejado Miyazaki en su obra previa. Por una parte, a él se deben obras más personales, más discretas, como Tonari no Totoro (Mi vecino Totoro, 1988) o Kurenai no buta (Porco rosso, 1992). Esto en Haoru no Ugoku Shiro está representado por las numerosas escenas en las que Sophie se adapta a la vida en el castillo, aseando y cocinando para su nueva familia. La parte épica de Miyazaki, que aparece sobre todo en Mononoke hime (Princesa Mononoke, 1997), aquí la vemos cuando Howl, convertido en ave de presa, combate a las máquinas aéreas que bombardean las ciudades. Otro aspecto que podemos encontrar aquí es el relativismo moral: en el cine de Miyazaki los buenos y los malos son mucho más complejos que en los productos de Disney, que son siempre de un maniqueísmo ofensivo para cualquier espectador pensante.
Estos combates aéreos son otra constante de todas las películas de Miyazaki, quien por ser el hijo de uno de los dueños de la Miyazaki Aviation, empresa que durante la Segunda Guerra Mundial participó en la fabricación del famoso Zero, el avión de combate que en su momento superó a su equivalente norteamericano. En todas sus cintas anteriores los personajes abordan vehículos que los transportan por los aires y esto no podía faltar en Haoru no ugoku shiro. Miyazaki también se caracteriza por incluir siempre fuertes personajes femeninos, al grado que algunos comentaristas han dicho que su obra podría definirse como onna no jidai, es decir la edad de las mujeres. Esto también tiene razones biográficas, ya que la madre de Miyazaki era una mujer decidida e independiente.
Asimismo, la forma en que los personajes pasan de lo mágico a lo cotidiano ya podía encontrarse en Mononoke hime, donde los humanos que comenzaban a usar armas de fuego convivían con los dioses del bosque. Son muchos los puntos en común que tiene Haoru no ugoku shiro con los trabajos anteriores de Miyazaki y tal vez por esto la película no ha sido muy bien recibida por muchos críticos y aficionados. En parte el mismo Miyazaki es responsable de esto, ya que es muy difícil superar la maestría de Sen to Chihiro no kamikakushi o Tonari no Totoro y eso es a lo que nos tiene acostumbrados. Visualmente, El Increíble Castillo Vagabundo no le pide nada a lo que hemos visto antes de Studio Ghibli, pero no puede decirse lo mismo de la historia.
No sólo el final es abrupto, sino que el argumento se dispersa entre varias historias paralelas que a veces llevan a los personajes en direcciones opuestas. Además, hay escenas demasiado cortas que deberían extenderse para explicar mejor la forma en que la guerra afecta a la familia de Sophie, por ejemplo. Esto resulta extraño por el cuidado que tiene Miyazaki al desarrollar otros aspectos de la trama, como la relación entre Howl y Sophie, y más aún cuando se incluyen escenas que no aportan demasiado al cuento. Todo esto se puede justificar diciendo que por tratarse de una fábula Haoru no ugoku shiro no tiene por qué limitarse al mismo desarrollo lineal que otros géneros. La ventaja que tiene la animación sobre otras formas de cine es una mayor libertad para escapar a la lógica y a la razón, que muchas veces se vuelven asfixiantes en las narraciones más realistas. Hasta las escenas de guerra, que en las producciones de Studio Ghibli normalmente forman parte integral de la historia, aquí no encajan del todo en la narración, a pesar de ser muy vistosas.
La objeción es válida pero en este caso creo que Miyazaki se excedió con lo onírico, lo que por momentos hace que uno no entienda muy bien por qué los personajes actúan así, incluso la película por momentos se vuelve algo pesada. Ahora bien, después de mencionar todo lo que no me convenció de la película, que en realidad es poco, tengo que decir otra vez que esto es mucho mejor que cualquier animación gringa con muñequitos sangrones con las voces de actores famosos igual de sangrones y que están pensados únicamente para vender gorras y chicles. El increíble castillo vagabundo no será lo mejor de Hayao Miyazaki pero sigue siendo una cinta ampliamente recomendable, con imágenes impresionantes, una banda sonora memorable a cargo de Joe Hisaishi y un doblaje eficiente, que carece del “talento” de un Adal Ramones o un Eugenio Derbez y que sólo incluye un chiste estúpido sobre la puerta de Alcalá. Las comparaciones salen sobrando, Hayao Miyazaki simplemente está a otro nivel.
Sitio Oficial: www.howl-movie.com
EL INCREÍBLE CASTILLO VAGABUNDO
(Howl’s Moving Castle / Haoru no Ugoku Shiro)
Dirección: Hayao Miyazaki; Guión: Hayao Miyazaki, basado en el libro de Diana Wynne Jones; Producción: Toshio Suzuki; Fotografía: Atsushi Okui; Música: Joe Hisaishi; Edición: Takeshi Seyama;
Japón, 2004, 119 min.
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