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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

La ciudad del pecado (Sin City)

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Por Carlos Colchak

Cómic: Ubicada a mitad de Nueva York y Los Ángeles (en forma subjetiva), la Basin City queda atrás para dar paso a la Sin City que más que una metrópoli es un barrio que ha forjado su leyenda y su geografía en base a pasión, concreto y sangre. Al igual que sus habitantes, las cicatrices que le dan identidad van desde la epidermis hasta su alma misma: a ese lugar han llegado personajes en busca de refugio, han construido un hogar y, muchas veces, una tumba también pues, de naturaleza épica, todo habitante de la Sin City más que huir de sus problemas parecen llegar al lugar para enfrentar la última batalla. Sea esta hoy, mañana o varias décadas después.

Cine: La ciudad del pecado surge de una mente atípica en Hollywood: Robert Rodríguez, auténtico ente contracultural dentro de la maquinaria hollywoodense (quien, por igual, realiza El Mariachi, Spy Kids o la mencionada Ciudad del pecado) y voraz consumista de arte pop también. Se obsesiona de la serie historietística Sin City, ejecutada por Frank Miller, y se propone algún día llevarla al cine en una forma coherente. Sus ensayos con las fórmulas de producción y realización en cine lo llevan, con la tecnología utilizada para la trilogía Spy Kids, a encontrar el formato y las herramientas necesarias para adaptar de forma fiel al cine la Sin City de Miller.

Cómic: Frank Miller creció creyendo en héroes trágicos, cincelados entre violencia, mujeres bellas y pruebas extraordinariamente sobrehumanas. Los mundos de Raymond Chandler, Dashiel Hammet y Will Eisner le trazaron un objetivo de vida. Y fue así que de Maryland, el artista se trasladó hacia Nueva York y después a Los Ángeles, escenarios que cobijan y le dan forma a las vidas de sus héroes de ficción, mismas circunstancias que ayudarían a formar el perfil moral y psicológico de Daredevil, Ronin, Eleketra y su muy particular visión de Batman en The Dark Knight Returns. Poco después vendrían Hard Boiled y Give Me Liberty, obras que en coautoría con otros artistas (Geoff Darrow y Dave Gibbons, respectivamente), prepararían el terreno para Sin City.

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Cine: En septiembre de 2003, Rodríguez le propuso a Miller llevar su Sin City al cine. Miller no quería hacerlo, porque sabía que Hollywood transformaba los proyectos y éste, sobre todo, lo estaba cuidando muy bien pues no perdía las esperanzas de realizarlo algún día con control absoluto. Pero cuando invitado por el mismo cineasta asistió a una prueba, en sus propios estudios en Texas, supo que lo que Rodríguez estaba logrando era casi inaudito. Aquel supuesto día de prueba se convirtió en el primer día de filmación.

Cómic: Tras orbitar durante una temporada en Hollywood, donde trabajó con el guionista Walon Green (quien debutó ni más ni menos que con el guión para The Wild Bunch) e Irving Kershner (recordado por su dirección en The Empire Strikes Back) en Robocop 2, así como en otros proyectos que no llegaron a realizarse, Miller quedó desencantado del verdadero rostro Hollywoodense, en el que la pasta siempre ha sido lo primordial. Su paciencia había llegado al límite, su frustración y coraje eran los necesarios para, finalmente, llevar a cabo la historia que desde años atrás quería ejecutar. La bautizó como Sin City y en ella se reunieron todas sus influencias literarias, cinematográficas y por supuesto historietísticas. Lo que de ahí surgió fueron historias curtidas sobre rostros pétreos sostenidos por brazos amartillados con fusiles que, por igual, podían defender o defenderse de damiselas en supuesto peligro y cuyo cobre se encuentra escondido entre corsetería, bembas y ojos delineados por los colores que sugieren el claroscuro de la tinta negra y el papel.

Cine: Tanto la generación total de los escenarios y ambientes a partir del uso del 3D virtual y su posterior montaje con los personajes en base al uso de la pantalla verde, La Ciudad del Pecado se debe por igual al espíritu libérrimo de Rodríguez quien, para esta película, mandó a volar al Director’s Guild of América pues era un estorbo en su idea de contar con Frank Miller como co-director del filme (dicha asociación no permite más de un nombre en el cargo de director) y decidió realizar el filme en blanco y negro, como la misma serie historietística. Sin duda, La ciudad del pecado se trata de las traslación más fiel de un medio a otro, el propio trabajo en historieta de Miller sirvió como preproducción del filme, y es así que ambos se miran realmente cercanos.

Cómic: La primera historia de Sin City apareció de forma seriada en Dark Horse Presents, más tarde, cuando se recopiló en una exitosa novela gráfica se conocería como The Hard Goodbye. El estilo crudo en el dibujo de Miller se mostró cargado de figuras impresionistas que habitan escenarios expresionistas. Tan sólo con tinta negra sobre el papel blanco, el artista se dio a la tarea de escribir, dibujar y rotular un mundo violento y triste, sí, pero igualmente sorprendente y apabullante. Marv, un inmenso individuo que sólo sirve para la violencia se ha enamorada de una chica llamada Goldie. Cuando despierta y la encuentra muerta a su lado tras una noche amatoria, el asesino y toda Sin City se enterará de lo que es capaz de hacer un hombre por amor. Y de ahí, arranca un espectáculo pleno de acción y logros visuales.

sin_city02Cine: El entusiasmo de Rodríguez, y las experiencias profesionales que les ha ofrecido a distintos actores en el plato, le permitió reunir para esta cinta un elenco sobresaliente; y si actores como Mickey Rourke (Marv), Benicio del Toro (Jackie Boy), Bruce Willis (Hartigan), Jessica Alba (Nancy), Nick Stall (Yellow Bastard), Clive Owen (Dwight), Elijah Wood (Kevin)  y Brittany  Murphy (Shellie) pusieron el talento necesario para su interpretación, el vestuario y el maquillaje especial hicieron de ellos auténticas encarnaciones de los personajes: en la cinta parece no haber contrastes, el blanco da la secuela al negro, y los escenarios y ambientes expresionistas responden a los caricaturizados y marcados rostros y figuras de sus habitantes. La sangre, que no es poca la que vemos en este filme, es blanca o negra, y si ha podido verse tanta es porque en la MPAA (órgano censor gringo) consideraron que si no era en color no significa un problema serio.

Cómic: Si bien, por igual, en la Sin City de Miller pueden rastrearse las influencias de Will Eisner (The Spirit), Kazuo Koike y Goseki Kojima (Lone Wolf and Cub), Jack Kirby (The Fantastic Four y The New Gods), entre otros autores de historieta, el mismo Miller ha dicho que su mejor escuela para hacer cómic ha sido el libro de Hitchcock por Truffaut. Es entendible, entonces, que el montaje de viñetas, el mismo encuadre y angulación de cada una de ellas, remitan a una experiencia cinematográfica sin que deje de ser una historieta impecable.

Cine: Cuando comenzaron a trabajar en el elenco de la cinta, Rodríguez y Miller hicieron una cita con Bruce Willis para presentarle el proyecto y el personaje del policía Hartigan. Fue en la casa del actor donde los autores le mostraron un DVD con los cinco minutos que llevaban del proyecto, no había pasado un minuto cuando Willis le puso pausa y preguntó si el resto de la película sería así y, sobre todo, si los diálogos eran los mismos que aparecían en el cómic. Cuando ambos respondieron que sí, Willis dijo sin pensarlo dos veces que se encontraba dentro del proyecto. “El corto que vi ha sido el trozo de filmación más impresionante que he visto en mi vida. Nunca había visto nada como eso. Creo que Robert ha creado una nueva tecnología que nadie ha visto antes”, comentó el actor.

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Ambos: En los quince años que Miller lleva de hacer Sin City, las series que ha completado son la mencionada The Hard Goodbye, así como The Big Fat Kill, That Yellow Bastard, A Dame To Kill For, Family Values y Hell and Back, al igual que algunas otras historias cortas. Cada una de ellas presenta personajes distintos y otros recurrentes que sirven de apoyo o que, incluso, se cruzan en momentos que aparecen en más de una de las historias. Las tres primeras son las que conforman el filme dirigido por Rodríguez y Miller, y la conjunción de las mismas deja ver un universo temático bien definido en el que el personaje principal, sin duda, es la presencia de la dichosa ciudad del pecado, su geografía y sus ambientes que parecen dictar un estado de ánimo al límite sobre sus abismados habitantes. Con este filme, ambos creadores han logrado un trabajo que parece cruzar los límites del cine industrial, de arte e independiente por igual. Que ya se esté preparando una secuela, que adaptará A Dame to Kill For, es un verdadero triunfo del espíritu creador, a pesar de Hollywood y su público.

LA CIUDAD DEL PECADO
(Sin City)

Dirección: Robert Rodríguez y Frank Miller; Guión: Robert Rodriguez y Frank Miller, basados en el cómic de este último; Producción: Robert Rodríguez, Frank Miller, Elizabeth Avellan; Fotografía: Robert Rodríguez; Música: Robert Rodríguez, John Debney, Graeme Revell; Edición: Robert Rodríguez; Con: Mickey Rourke (Marv), Benicio del Toro (Jackie Boy), Bruce Willis (Hartigan), Jessica Alba (Nancy), Nick Stall (Yellow Bastard), Clive Owen (Dwight), Elijah Wood (Kevin), Devon Aoki (Miho), Rosario Dawson (Gail), Brittany Murphy (Shellie)
Estados Unidos, 2005  -  126 min.

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