My Sassy Girl (2001)
Si en este mundo existe algo verdaderamente inexplicable, es la forma en cómo se establecen las relaciones personales. Más aun tratándose de relaciones amorosas. Pasa lo siguiente: el amor llega de manera inesperada, aunque la mayoria de las veces aparece camuflajeado y es una empresa de valor y riesgo tratar de descubrirlo, sobre todo si se esconde detrás de una fachada de rudeza innecesaria.
La historia de My Sassy Girl se sostiene de la típica premisa boy meets girl utilizada hasta la naúsea por el cine de los Estados Unidos, mayormente en la comedia rosa teen que en la saturación de sus títulos llevó la penitencia de su desgaste con historia pueriles –cuando no verdaderamente vomitivas– para lucimiento de starlets minifalderas tan desechables –e intercambiables– como la película misma y, sin embargo, esta cinta coreana, con todo y su premisa argumental tan básica, es una obra maestra del género.
El secreto es simple, tanto que los guionistas de Hollywood no han atinado a verlo: una comedia romántica juvenil debe de sostenerse no por el encanto de sus estrellitas weight watchers, sino por una historia sólida. Reflexionando sobre este punto,¿qué mayor solidez puede tener una historia, sino la vida real? He aquí una de las principales razones por las que Yeopgijeogin Geunyeo / My Sassy Girl, sabe llegar al corazón de los espectadores. Basada en una novela por entregas publicada primero en Internet y después de manera impresa, para convertirse en un best seller coreano, donde Kim Ho-sik, el autor, relata su mágica-turbulenta-dolorosa relación con una chica –de la que nunca escribe su nombre– hasta convertirla por fin convertirla en su novia.
Así, el personaje cinematográfico de Kyun-woo no es otro que el alter ego del novelista real y, a través de él, conocemos a La Chica, que al igual que en la versión literaria, carece de un nombre propio. Otro acierto: esta chica que enloquece a Kyun-woo, al permanecer anónima, alcanza el status de arquetipo. Esa chica es mi chica, tu chica o su chica. Es decir, es la chica por la que todos hemos sufrido alguna vez. Es la joven que nos enseñó a amar, pero también la que nos ha hecho sufrir. Es la chica inalcanzable aun cuando la tenemos a nuestro lado, pero también es la mujer por la que se lucha, por la que se supera. La que nos hace amar entregando el alma y la que nos hace crecer en pos de ella.
My Sassy Girl, con su estructura capitulada en tres tiempos, nos lleva de la mano de este par de personajes a través del proceso básico de una relación: conocimiento mutuo, aceptación-acoplamiento y consumación. Aunque claro, no necesariamente se cumplen de manera agradable. Ahí están toda la suerte de visicitudes que el chico de buen corazón debe atravesar por complacer a la chica, con todo y que su integridad personal no siempre resulte bien parada ni sus sacrificios sean recompensados.
Existe un a frase en la primera parte de la película que sirve como detonador de un amor que crecerá minuto a minuto, y que sin duda es también una premisa de vida para cualquier joven enamorado que deambule por este cochino mundo y que brota del corazón del atolondrado Kyun-woo: “Mientras la miraba dormida me propuse curar su dolor” y esa sentencia se convierte en su axioma de vida. Lograr que el amor se pose a nuestro lado no es tarea fácil. Mantenerlo ahí es un acto de fe. Creer en la otra parte a costa de lo que sea, a pesar del tiempo y la distancia es la misión.
Así, lo que comienza como una comedia romántica juvenil más, cambia de registro hasta convertirse en una madura película sobre las relaciones humanas, en concreto sobre la forma en que las partes deben de ceder y esforzarse; cambiar y aceptar virtudes y defectos en un acto de amor puro. Conocer a la pareja y aprender a descifrarla. My Sassy Girl se encumbra entonces como una lección que si bien es cierto es cotidiana, no por eso es menos importante y, al final, cinematográficamente hablando, la película cierra con una serie de soberbias escenas donde los sentimientos encontrados de los personajes calan en lo más profundo del espectador, hasta desembocar en un plano final de sencillez estrujante y contenido sublime.
Estamos en las antípodas de la melaza hollywoodense donde la comedia romántica huele a vinagre por sus arcaicos clichés. Donde la cenicienta del cuento resuelve el conflicto de la cinta –es un decir– con un vestido de gala para el baile de graduación al lado de un acedo príncipe azul. Digo esto porque el éxito de crítica y táquilla de Yeopgijeogin Geunyeo llevó a los productores Mark Morgan, Guy Oseary –dupla responsable entre otras linduras de los bodrios Agente Cody Banks 1 y 2– y Jay Polstein – de la Frida según Hayek– a producir el consabido remake gringo, bajo la dirección de Gurinder Chadha –realizadora de la muy estimable Bend it Like Beckham / Jugando con el Destino– y agárrense, se habla de que podría ser estelarizada por Britney Spears. No cabe duda, Hollywood apesta porque los cerebros de sus ejecutivos son grandes trozos de excremento.
- José Luis Ortega Torres
Una Chica Alborotada.
Los gringos destruyeron la comedia romántica. Bueno, mejor dicho, hicieron que nos hartáramos de ella gracias a la sempiterna presencia de Meg Ryan y a la pléyade de pseudoactores que pueblan las películas de adolescentes. La repetición de guiones y el miedo a romper con la fórmula logró que ese cine cayera más bajo que su cine de acción de bajo presupuesto.
Afortunadamente hay países en donde le apuestan a cualquier género tratando de innovarlo y en el caso de Corea se ha logrado una verdadera revolución en cine de acción, de ciencia ficción y también en la comedia romántica.
My Sassy Girl es una comedia romántica inteligente. No sólo por el excelente guión con el que está hecha, que demuestra que todavía hay mucha tela de dónde cortar en cuanto a las posibilidades de situación en una comedia romántica se refiere. La cantidad de giros que da la historia lo mantiene a uno preguntándose que pasará y resulta imposible predecir lo que sigue a continuación debido a la manera tan original en que está escrita.
My Sassy Girl es una película para románticos, para heridos, para los muertos en vida y para todo aquel que quiera pasar un buen rato en compañía de su cerebro y unas palomitas. Suena extraño pero pocas son las películas de amor que requieren que uno le piense para averiguar que es lo que está sucediendo y si le añadimos que la gracia con la que las situaciones ocurren provoca horas de risa (literalmente) estamos frente a una película excepcional.
Esta película es un nuevo clásico porque es el parteaguas de la comedia romántica. De ahora en adelante todas la cintas de amor se catalogaran como antes y después de My Sassy Girl, si no me creen, nomás espérense al remake.
- Rodrigo Vidal Tamayo R.
Estoy de acuerdo en que Hollywood es el anti-Rey Midas del cine mundial: todo lo que toca se convierte en caca. El remake de My Sassy Girl todavía no llega a las pantallas y ya jiede. Por eso no lo voy a ver.
Pero no hay mal que por bien no venga. El Aro gringo dirigido por Gore Verbinski, sirvió para que la gente se enterara de la existencia de la versión original japonesa y con ello se animara a ver Ju On, entre otros títulos que actualmente definen al cine de terror, incluso sirviendo de modelo para copias tan asquerosas como la reciente El Nombre del Miedo (Boogeyman en inglés, no la vean ni de chiste). Si pasa lo mismo con las comedias románticas coreanas a partir del estreno de los refritos gringos entonces algo bueno habrá salido de esta próxima debacle.
Sin embargo, por muy empalagosa que sea la versión americana, siempre existirá la original para devolvernos la fe en el cine romántico. Es cierto que la trama es tan universal que cualquiera puede identificarse con los protagonistas, pero creo que en buena medida el éxito de la cinta se debe a su particularidad.
Desde los primeros minutos está claro que My Sassy Girl se aparta de la fórmula que Hollywood ya utilizó ad nauseam. Imposible pensar que una película gringa podría empezar con el héroe (Ashton Kutcher o Ben Stiller, da lo mismo) viajando en el metro, sin meterse con nadie, sólo para que en una de las estaciones se suba una jovencita (Drew Barrymore o Christina Ricci, es igual) en completo estado de ebriedad. Sin decir agua va, la chica vomita en la cabeza de un señor y a continuación se queda dormida en el piso, no sin antes decirle “mi amor” al protagonista, por lo que ante la mirada implacable de los demás pasajeros, que suponen que ella es su novia, a él no le queda más remedio que llevarla cargando a un hotel y cuidarla hasta que se le pase la borrachera.
Esta es la dinámica que la relación entre los dos personajes principales tendrá a lo largo de toda la película. Ella está más loca que una cabra: sueña con ser guionista de películas que son un revoltijo de todas las historias de artes marciales y ciencia ficción que ha visto, le gusta disfrazarse de colegiala para ir a los bares, se queja de que le molestan los zapatos y obliga a Kyun-woo a cambiar de calzado con ella, cuando los dos van a un café ella siempre pide jugo de naranja para él sin consultarlo, además de propinarle puñetazos sin ningún motivo lo avergüenza cada vez que están en público. Y él aguanta todo esto porque se ha fijado como meta ayudarla a olvidar al novio que la abandonó, motivo por el cual ella se había emborrachado la noche en que se conocieron.
Al comentar Lila Dice mencioné que su principal mérito era retratar una relación que por estar basada en la vida real estaba más allá de los machotes empleados por los guionistas para hablar del amor. Podemos ver algo similar en My Sassy Girl, que convence porque cualquier escritor consideraría que lo antes descrito es demasiado ridículo, demasiado increíble, para ser el tema de una historia romántica. Normalmente las películas de Hollywood caen en la trampa de anteponer la fórmula a la realidad, con todo lo que tiene de absurdo e incierto, supuestamente para evitar riesgos, aunque las películas prefabricadas también fracasen en taquilla. No por nada las mejores comedias románticas hechas en Hollywood en los últimos años son aquellas que se alejan del modelo, me refiero a Perdidos en Tokio, Bajo el Sol de Toscana y La Secretaria. Son tres títulos que mucha gente dudaría en clasificar bajo el rubro de “comedia romántica” y por eso mismo sobresalen.
En My Sassy Girl tenemos una larga secuencia, para muchos uno de los pocos defectos de la película, donde los protagonistas se meten (sin permiso, claro) a un parque de diversiones y se encuentran ahí con un desertor del ejército coreano que amenaza con matarlos si lo delatan. Una comedia romántica del montón no incluiría una subtrama como ésta, demasiado seria debido a la posibilidad de guerra que existe entre las dos Coreas y que además no aporta nada al desarrollo del argumento, pero estos detalles, junto con los giros en el guión que nos hacen dudar del resultado final de la relación entre la desquiciada y el estoico, son los que convierten a My Sassy Girl en una cinta irresistible hasta para el más amargado de los espectadores.
- Marco González Ambriz
Sitio Oficial: www.yupgigirl.com
MY SASSY GIRL
(Yeopgijeogin Geunyeo)
Dirección: Kwak Jae-Young; Guión: Kwak Jae-Young, basado en el libro de Kim Ho-Sik; Producción: Chul Shin; Fotografía: Kim Sung-Bok; Música: Kim Hyun-Seok; Edición: Kim Sang-Beom; Con: Cha Tae-Hyun (Kyun-woo), Jun Ji-Hyun (la chica), Han Jin-Hie (el padre de la chica), Huyn Sook-Hee (la madre de la chica), Kim In-Mun (el padre de Kyun-woo)
Corea del Sur, 2001, 137 min.
Premios y Nominaciones: Festival Fant-Asia, 2003: Kwak Jae-Young, película más popular. Premios Grand Bell, Corea del Sur, 2002: Jun Ji-Hyun, mejor actriz; Kwak Jae-Young, mejor guión adaptado. Premios de la Academia Japonesa, 2004: nominada como mejor película extranjera. Premios Hochi, 2003: Kwak Jae-Young, mejor película en idioma extranjero. Premios de Cine de Hong Kong, 2003: mejor película asiática.
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