Por: Mauricio Matamoros

Aunque se le anuncia como la última película en la que actuó Emilio Indio Fernández, Mercenarios de la Muerte (en apariencia) se encuentra a tres años de la muerte del sobresaliente cineasta (1986) y a cinco títulos del que en realidad es su último filme (según IMDB, Las Amantes del Señor de la Noche, realizada en 1986 por, ¿quién creen?, nada más y nada menos que Isela Vega).

De cualquier forma, la participación del Indio en este filme, refleja la etapa profesional por la que se encontraba en aquellos años, una en la que la decadencia y lo estrafalario se conjuntaban. Y Mercenarios de la Muerte resulta un pináculo de dichos logros.

La historia va más o menos así: la dinastía Minfo Sin del templo de Shiola Zu (casi todos los nombres que de la historia se marquen en este texto se tomaron fonéticamente, no existe una fuente) tuvo que emigrar a un lugar (¿a cuál? quién sabe) más seguro, pues los rebeldes (¿de qué?) intentaron robar sus símbolos para lograr apoderarse de todas las sectas (¿cuáles?) divididas.

En apariencia han pasado varios años, o siglos, y Jin Ho, el heredero de la Minfo Sin, se ha establecido en un poblado que parece cimentarse en un escenario de western de los fenecidos Estudios América, gracias a la ayuda del sabio filósofo conocido como Tata o Maestro (Emilio Fernández), pues nadie tiene la autoridad suficiente para llamarlo por su nombre. No sabemos dónde se ubica este lugar, pero lo cierto es que sus pobladores hablan muy bien de los chinos y –en frases muy mexicanas- dicen que son muy buenas personas, por lo cual hay que velar por su seguridad.

Mai Ko (Gregorio Cazals) y Yan Piau (Jaime Moreno) son los guerreros más adelantados de la escuela de Jin Ho, y en ellos recaerá la tarea de defender al poblado y los símbolos Minfo Sin (aunque Gina, interpretada por Rubí Re, corra más que ellos, avise a tiempo de las amenazas y logre madrearse solita a varios malosos) que, nuevamente, están en peligro, pues el mercenario Sung Ya (Armando Silvestre con bigotes de Fu Man Chu) tratará de apoderarse de ellos, ayudado por un grupo de malosos que ha reunido alrededor del mundo, entre los que se encuentran: Esteban Chacal Mendoza, Andrés El Callado (Ramiro Orci), Kan Jen El verdugo (Sergio Bustamante), Hiena, Cuchillo Blas, Sombrero Suit, El Ángel Asesino, Black Crooper, La Katana y El Chaco Mortal. En verdad… algo temible que cabalga cual pandilla salvaje a punto de arrasar con todo lo que se le cruce.

No es necesario decir que se trata de una de las películas más enloquecidas del cine nacional con un elenco rico y variopinto, conformado por los actores mencionados, además de Tito y Víctor Junco, Charito Granados y Toño Infante.

Los ochenta minutos que este filme dura nos muestran una historia que, con un buen presupuesto, una buena dirección y una buena construcción dramática pudo convertirse en un gran filme épico. Aunque es desafortunado que se haya logrado lo contrario, la película no carece de un peculiar encanto.

El metraje que compone el filme está exento en su totalidad de sonido directo, y se nota que la postproducción se llevó a cabo varios años después de su filmación. Tal vez, entonces, fue que el crédito de Gregorio Casals en la dirección entró al lado del de Manuel Muñoz.

Es así que la voz del Tata, personaje interpretado por el Indio Fernández, con sarape, botas y sombrero, posee la voz de Sergio Bustamante, por lo que El Verdugo, interpretado por él, ¡tuvo que contar con otra voz! La músicalización está compuesta de pedacería de otras fuentes, logrando una ambientación sonora interesante.

Los Junco, Cazals y Moreno llevan sendas cejas en ángulo de 45 grados, en un intento por hacerlos parecer descendientes de Mao y, aunque la destreza marcial de los dos guerreros protagonistas parece que salió de Odisea Burbujas (con todo y que pueden desarmar a cualquier contrincante con todo y los ojos tapados), evocan el espíritu de Bruce Lee a través de gritos gatunos y golpes mortales en el pecho de sus adversarios.

Por si fuera poco, Jin Ho es interpretado por un actor del cual desconozco su nombre (ustedes perdonarán), pero que viene siendo el Jet Li del cine mexicano pues, aparte de este filme, aparece en La Furia de los Karatekas (Alfredo B. Crevenna, 1982) al lado de Santo, como todo un especialista en el arte del combate.

Uno de los mercenarios está igualito al Potrillo en traje de Zapata y los consejos del Tata, en voz de Bustamante, hacen pensar en una pobre versión del Zaratustra que Alexandro Jodorowsky montó a finales de los años 60, y en la cual el mismo Sergio Bustamante fue el actor y voz principal (existe una versión en LP de esta obra). Y podrían decirse más ociosidades sobre este ocioso filme, pero más vale que lo vean ustedes con sus propios ojos, si llegan a encontrarse con alguna de las extrañas copias que llegaron a editarse en VHS…

MERCENARIOS DE LA MUERTE
Dirección: Manuel Muñoz y Gregorio Casals; Compañía Productora: Xochitl S. A. de C. V.; Fotografía: Fernando Colín; Elenco: Emilio Indio Fernández (Tata), Gregorio Casals (Mai Ko), Jaime Moreno (Yan Piau), Armando Silvestre (Sung Ya), Tito Junco (padre de Mai Ko), Charito Granados (madre de Mai Ko), Víctor Junco (comisario Raúl), Rubí Re (Gina), Kan Jen El Verdugo (Sergio Bustamante), Andrés El Callado (Ramiro Orci), Toño Infante.
México, 1983, 80 min.