La última noche. La tercera es la venida.
Si queremos entender por qué el cine mexicano sigue empantanado basta con recordar lo que se hacía en décadas anteriores para encontrar un elemento clave que ha desaparecido de la industria: antes había películas que tenían un éxito asegurado por contar con actores de enorme arrastre popular (Pedrito Infante, Tin Tan, etc.) o al menos por formar parte de un género con el que un amplio sector del público podía identificarse a pesar de sus defectos formales (los melodramas de Juan Orol). La llegada del nunca bien ponderado cine “de autor” acabó con esto. Los cineastas empezaron a hacer “su” película sin pensar en los espectadores. El cine populachero, refugiado en las peores salas y más tarde en el videohome, explotó a sus estrellas y sus temas hasta desgastarlos. El resultado es que el “nuevo cine mexicano” sigue sin encontrar una fórmula que agrade al respetable mientras los sobrevivientes del videohome intentan pasar al formato de 35mm al grito de sálvese quien pueda.
La excepción que confirma la regla es La Última Noche, cinta con la que Alejandro Gamboa cierra la trilogía iniciada con La Primera Noche y que viene siendo la única franquicia que ha logrado establecerse con éxito en nuestro cine postindustrial. Siguiendo con el estilo light de las dos entregas previas, ahora el director y co-guionista (con Marina Stavenhagen) ya no se ocupa de adolescentes sino de jóvenes que están a punto de casarse o al menos de establecer relaciones más duraderas. No debe sorprender a nadie que la película sea bastante fresa. Tal vez para el público cautivo del Canal de las Estrellas algunas de las situaciones sean demasiado atrevidas, pero es la pura finta. No se ve un pezón, ni una nalga, el lenguaje nunca es demasiado soez y todo termina con un forzado final feliz, por supuesto.
En ese sentido, La Última Noche se parece más a Ladies’ Night que a sus dos precuelas. Los mismo diálogos cachondos pero que todavía no se atreven a decir las cosas por su nombre, combinado con la ya mencionada renuencia a mostrar carne, hacen que otra vez nos encontremos con una puesta al día de las películas estelarizadas por Angélica María y César Costa en los 60, donde los delincuentes juveniles eran todo menos amenazantes y la familia era una institución tan sólida como la misma Iglesia Católica. Ambas cintas están ubicadas en el universo de la clase media mexicana, paisaje fantástico donde no existe el desempleo, donde nunca se menciona la política, donde todos sus habitantes son blancos (no sale un prieto en la filmografía completa de Alejandro Gamboa) y donde la posibilidad de que alguien no quiera pertenecer a ese ambiente está cancelada de antemano. ¿A dónde irían si no existe nada fuera de ese perfecto mundo inmutable?

Paola Hinojosa en La Última Noche
Así como nos hemos burlado de los intentos de nuestros cineastas de clase media por retratar un ambiente proletario que no han visto ni en fotografía, hay que reconocerle a Gamboa que por lo menos filma este tipo de historias con pleno conocimiento de causa. Cuando intentó abordar una época y un ambiente distinto al de sus otras películas, el resultado fue la desastrosa El Tigre de Santa Julia, donde el México porfirista se convertía en una fiesta de disfraces para el lucimiento de un grupo de jóvenes actores encabezados por la espectacular Ivonne Montero, según yo el único motivo posible para aguantar la película. En lo personal, el humor de Alejandro Gamboa me parece demasiado bobo, pero con toda su ñoñez y la incomodidad que me produce ver glorificado a un sector de la población que se caracteriza por su hipocresía, prefiero que el director se dedique a la comedia ligera contemporánea y no a otra cosa.
Al igual que los dos episodios previos, la trama de La Última Noche nos cuenta de manera paralela las historias de varios personajes que tienen una relación de parentesco (¿qué les dije sobre la importancia de la familia?). Todo gira alrededor de Gloria (Cecilia Gabriela), una guapa divorciada por partida triple cuyos hijos, cada uno de diferente padre, reaccionan con desagrado ante el anuncio de que su mamá está a punto de casarse por cuarta ocasión, ahora con el famoso actor Fabián García (Andrés García interpretándose a sí mismo). La más chica, una escuincla de doce años que se rompe una pata en la primera escena, es la que reacciona de mejor forma, pero su hermana Elena (Elizabeth Valdez) es todo lo contrario. Elena es una chica de unos dieciocho años que sueña con ser aceptada en la carrera de Biología Marina, o al menos eso es lo que Gamboa pretende hacernos creer, ya que el personaje se viste como si tuviera quince años y hace berrinches de preadolescente. Elena tiene tremenda pelea con su mamá cuando ésta les presenta a su nuevo novio y acaba por salirse de la casa, alojándose en el departamento de Sergio (Juan Pablo Medina), el mejor amigo de su hermano, lo que la lleva a enfrentar sus prejuicios sobre los hombres.
La virginal Mariana Ávila en La Última Noche
Por su parte, el hijo mayor, Fernando (Ricardo Palacio), está ultimando los detalles de su próxima boda con Luzma (Mariana Ávila). Aquí entra el mejor chiste de la película, que es cuando Mariana Ávila declara que a sus 19 años sigue siendo virgen (de las orejas). Es una pequeña muestra de humor involuntario en lo que por otra parte es una subtrama predecible y sin mucha gracia, en la que las carencias de Fernando como amante hacen que el joven matrimonio entre en crisis desde la misma noche de bodas. Por fortuna, aparece un ángel guardian bajo la forma de Rosa (Paola Hinojos), una edecán que dobletea como puta de lujo. Como todos los personajes son estereotipos, a Rosa le corresponde el nada grato papel de prostituta de buen corazón, con más sabiduría que Sócrates, Descartes y Heidegger juntos, con mañas de terapeuta sexual que la convierten en una auténtica psiquiatra del colchón.
Gamboa mantiene el tono de la película entre la comedia cachonda y el drama aleccionador, con una fotografía (en HD, todita) más realista que la de los episodios anteriores, aunque con una pantalla verde que parece homenaje a Odisea Burbujas. Es un cineasta eficiente más que inspirado, lo que no le impide cometer algunos errores en la narración. En cierto momento del relato Elena sufre de fuertes dolores en el vientre y acude con el ginecólogo para averiguar qué le está pasando. Los que estuvimos en la conferencia de prensa de La Última Noche sabemos que el problema de la chica era psicosomático… pero sólo porque el mismo Alejandro Gamboa lo explicó, con detalles más interesantes que los que incluyó en la película. Los espectadores comunes y corrientes, que no van a tener la oportunidad de pedirle aclaraciones al director, se van a quedar con varias dudas. Pero se trata de detalles menores, de los que el público suele ignorar, especialmente cuando sale Cecilia Gabriela con unas chichotas marca llorarás, producto de una cirugía plástica innecesaria, o el estupendo René Campero interpretando a un urólogo que se las sabe de todas, todas, en la que sin duda es la mejor escena de La Última Noche.
Queda claro que La Última Noche no me gustó, como tampoco me gustan las películas anteriores de Alejandro Gamboa. Pero, como diría Arturo de Córdova, esto no tiene la menor importancia, porque a quien le tiene que gustar, el público de clase media-alta que aceptó de buena a gana a la Primera y a la Segunda Noche, ya demostró que la falta de realismo, el humor picosito y la idea de la familia como origen y destino es algo que les encanta. En el cine mexicano actual es imposible predecir el éxito de una película. Creí que Cero y Van Cuatro iba a tener buena respuesta en taquilla y me equivoqué rotundamente. En el caso de La Última Noche sí me atrevo a decir que será la película mexicana más redituable del año, que no la mejor.
LA ÚLTIMA NOCHE
Dirección: Alejandro Gamboa; Guión: Alejandro Gamboa y Marina Stavenhagen; Producción: Eckehardt Von Damm; Fotografía: Alfredo Kassem; Música: Santiago Ojeda; Edición: Oscar Figueroa; Elenco: Mariana Ávila (Luzma), Cecilia Gabriela (Gloria), Andrés García (Fabián García), Elizabeth Valdez (Elena), Paola Hinojos (Rosa), Juan Pablo Medina (Sergio), Ricardo Palacio (Fernando), David Galindo (Fabrizio)
México, 2005, 90 min
Cinefagia en Facebook
qiero ver esa peLicuLa,
me podrian mandar la pajina de donde La poedo ver?
¿De veras te gusta ver películas en la pantallita de la computadora? Es de todos sabido que el cine se ve mejor en pantalla grande, y por pantalla grande quiero decir plasma, LCD o LED. La Última Noche es fácil de encontrar en cualquier videoclub, no es ninguna rareza. Échale más ganitas.
comole ago para ver la pelicula esta muy padre pero no la he podido ver que pena les agradeceria mucho si me dicen porfa