Sex is Zero: ¡Sexo, drogas… y K-pop!

Por: Alberto Acuña Navarijo

No sé si sea cuestión de genética o el resultado de una afortunada coincidencia, pero eso es lo de menos. El hecho es que ante el descubrimiento hace algunos años del cine sudcoreano cada vez me sorprendo más de la capacidad que tienen sus jóvenes directores de realizar películas que se convierten en toda una experiencia por no parecerce a nada que se haya visto antes, contagiándonos y devolviéndonos ese gusto de dejarse llevar por las imágenes con asombro, siempre deseando media hora más de historia porque sentimos que esa dosis catártica de emociones no fue suficiente. ¡Uff, quién iba a decir que después de ver una cinta que se nos antojaba irrepetible, le sigue otra aún mejor y así sucesivamente! Pareciera que a estos tíos no se les acaba nunca la chispa. Por ello a la fecha no conozco a nadie que no se haya dejado seducir por esa peculiar forma de hacer cine romántico, comedia y cómo estos géneros se dan cita con el drama y la acción. Así que si escuchan a alguien quejándose de estas películas, algo es seguro: tienen al lado a un completo amargado.

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De esta manera afirmo que terminada de ver Sex is Zero (Yun Je-gyun,2002) lo primero que querrán hacer será jugar Pac-Man en su Atari, peinarse excesivamente tipo Cindy Lauper (las mujeres) y sacar del cajón las prendas más ridículas y de peor gusto que se tenían olvidadas (los hombres) para mover el bote a ritmo de new wave pidiendo que regrese el Medusas, hasta que pasadas una cuantas horas en medio de la euforia de escuchar los discos viejitos de Duran Duran y Joy Division quieran ponerle nuevamente Play a esta irreverente comedia. Y es que aunque la cinta no está ambientada en la década de los 80, Sex is Zero tiene esa esencia nostálgica donde el cine daba cabida a cualquier idea, imagen o sonido por más disparatado que pudiera a llegar a ser… bueno, aunque esto signifique ver testículos descomunalmente inflamados o penetraciones anales accidentales (¡!).

Sex is Zero se distingue por ser una comedia que combina la ingenuidad propia de los 80, los placeres culpables más irresistibles y la escatología más endemoniada, pero evitando sólo ser una curiosa version de ojos rasgados del cine teenager dando cabida a sexo, cerveza a raudales, bailes de graduación, competencias deportivas y mucha, mucha estupidez; o peor aún, caer en la tentación fácil de hacer la parodia de la parodia de la parodia de… bueno, ya me entendieron la idea. Y es que mientras en cualquier película que protagonizan Tom Green o Sean William Scott podemos encontrar masturbaciones en el peor momento, eyaculaciones en el lugar menos esperado, vómito en la cara, senos expuestos o intoxicaciones por gas, entre otras muestras de lo llamado políticamente incorrecto, estas sólo sirven como los momentos que todo el mundo espera. En Sex is Zero se dan de manera espontánea, siempre se nota que fluye con la trama sólo como complemento de esta atípica historia de amor con una tragedia de fondo.

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Jang Eun Shik (Lim Chang Jung, conocido por My Boss, My Hero -Yun Je-gyun, 2001-) es un pobre diablo que a sus 28 años sigue en la universidad en la carrera de Leyes y es mejor concido como un adicto a la pornografía y por hacer el ridículo constantemente en sus prácticas de artes marciales. Ah, se me olvidaba, en especial Jang Eun es conocido por sus amigos y por las chicas que desea conquistar por ser algo estúpido y ser literalmente atrapado con las manos en la masa. Lee Eun Hyo (Ha Ji Won, mejor conocida por ser la protagonista de El Teléfono -Ahn Byeong Ki, 2002-) es el sueño de cualquier hombre, es la chica más popular, guapa y estudiosa del colegio (pero sin ser todo un cliché con patas) y practica gimnasia, mientras que es la envidia de todas por salir con el infalible galán patán. ¿Podrá el eterno perdedor conquistar a la chica inalcanzable?

Antes que podamos contestar esta pregunta, Lee Eun termina embarazada, su novio que se hace el desentendido y la engaña con otra, y también es humillada por su madre, que la obliga a abortar. Es ahí donde Sex is Zero da un giro drástico, como si de repente estuviéramos viendo otra película muy distinta. Aunque este cambio hace que el espectador sienta por unos momentos que la película ha perdido su encanto inicial, el ver los esfuerzos de Jang Eun por ayudar a Lee Eun, metiendo la una y la otra, hace que esto se olvide rápidamente. Y es que este es uno de los atractivos de esta cinematografía, el romper cualquier paradigma. Habrá veces que la pareja protagónica no termine junta o que todo termine como una relación platónica. Esto definitivamente es lo que hace tan especial al cine de Corea del Sur.

Si todavía no se han acercado al cine sudcoreano, este es el momento. Sex is Zero, con sus chicos con las palmas de las manos llenas de pelos y sus chicas obsesas con los senos perfectos, demuestra que cualquier teoría intelectualoide acerca de por qué nos gusta el cine oriental se queda corta.

SEX IS ZERO
(Saekjeuk Shigong)
Dirección, Guión: Yun Je-gyun; Producción: Lee-Ho Seung; Fotografía: Kim Yeong Cheol; Música: ; Edición: Kim Seon Min; Compañía Productora: Tube Entertainment; Elenco: Ha Ji Won (Lee Eun Hyo), Lim Chang Jung (Jang Eun Shik), Jin Jae Yeong (Kim Ji Won), Yu Chae Yeong (Han Yoo Mi) y Choi Seong Guk
Corea del Sur, 2002, 96 min.
Premios y Nominaciones: Festival de Cine de Terror, Ciencia Ficción y Fantasía, FantAsia, Montreal, Quebec, Canada, 2004: Estuvo nominado a los Premios a Mejor Película Asiática y Mejor Película de la Audiencia, participando dentro de la Sección de Cine de Corea del Sur (Yun Je-gyun)

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