Constantine. Lo que Matrix se llevó.
Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.
En aras de la objetividad he decidido abordar esta película desde dos ángulos, el de lector y fanático de cómics y el de público casual.
1. La mirada del fanboy (*).
Todos los que alguna vez han abierto una historieta y conocen su potencial como alta literatura (aun y cuando no debería considerarse como tal, pues es una forma de expresión artística aparte) conocen el Nombre de Alan Moore. Para los que lo desconocen basta decir que junto con Frank Miller y Neil Gaiman es uno de los que lograron que el cómic trascendiera del estigma infantil y lo colocó a la cabeza de los movimientos culturales de finales del siglo XX.
El trabajo de Alan Moore no se ha limitado a la creación de historias de superhéroes. Su trabajo en la serie From Hell es considerado uno de los más sesudos análisis sobre la identidad de Jack el Destripador –situación que se omitió por completo en la infame película del mismo título-; su League of Extraordinary Gentlemen es una visión totalmente novedosa y humana de los íconos literarios –situación que se omitió por completo en la infame película del mismo título-; y trabajos como Promethea nos han hecho conocer otros puntos sobre la magia y la divinidad femenina –situación que se omit… no, ‘pérenme, de esta no hay película… por ahora-.
Es por lo anterior que todo lo que lleve la firma de Moore es reverenciado y respetado al máximo por los demás creadores, así que cuando el escritor decidió que no se le otorgaran créditos ni regalías por la película basada en una de sus más famosas creaciones ya se sabía que algo andaba mal.
John Constantine, Hellblazer, es un personaje bastante extraño, mezcla de mago y detective sobrenatural, basado físicamente en el cantante Sting, es el antihéroe por antonomasia, además de ser de esos personajes que imponen y que se han ganado al respetable debido a haber nacido con ángel.
En la película, que me imagino nomás nombraron Constantine por la situación antes mencionada del crédito autoral, el personaje central palidece debido a la pésima interpretación del pésimo actor Keanu “Inexpresivo” Reeves, quien desde que interpretó a Neo en The Matrix se ha quedado en el papel de el Único (¿dónde quedó la jovialidad del joven Einstein o de los viajes de Bill y Ted?) y está de un insoportable que, bueno.
Reducir el personaje de Constantine a un mero exorcista es menospreciarlo, además ponerlo como un pusilánime rogón es la peor bajeza que se le pudo ocurrir al guionista y al director, además de que al agringarlo le quitan esa aura de pedantería característica del original de Moore (además de quitarle la explicación a su vestimenta).
Alan Moore sabía lo que se traían entre manos y quizás por eso renunció a sus derechos y la verdad es que tuvo razón: la película es una más del montón y mejor, así el personaje no se seguirá mancillando en el celuloide.
2. ¡Qué guapo está Keanu!
Ahora que están tan de moda las precuelas, secuelas y las adaptaciones de cómics al cine me imagino que para los productores una de las mejores ideas que se les pudo haber ocurrido es combinar algunas de las anteriores propuestas y crear películas que según ellos satisfagan al espectador promedio. Lo que no entiendo es que si ya hay películas que se sabe son respetadas por el público, ¿por qué no seguirlas respetando, o mejor aún, dejarlas descansar e innovar? Si en los cómics hay tantas y tan variadas historias, ¿por qué no llevarlas tal como son? ¿Para qué queremos otra película en la serie del exorcista?
Constantine es una película rara, en el mal sentido de la palabra. No tiene pies ni cabeza y no llega a nada. Nunca se sabe si el personaje central es un superhéroe, un sacerdote, un vago o simplemente Keanu Reeves, quien no se veía tan tieso desde Matrix Revoluciones. La historia no explica lo mínimo para agarrarle gusto y aunque tiene un buen final, las dos horas de efectos sin sentido anteriores impiden que se disfrute.
Visualmente no es la gran maravilla, de hecho la representación de los demonios y el infierno es bastante convencional –falta de imaginación del director supongo- y los bosquejos de los personajes se pierden entre pésimas interpretaciones y un guión incompleto.
Pero con todo eso es quizás la cinta que acabará con la maldición de DC Comics (filial de Warner y dueña de personajes como Batman, Superman y la Liga Extraordinaria) en el celuloide porque una cosa es cierta, Constantine va dirigida a un público mayor (de edad) y por lo tanto mantiene el tono serio a lo largo de toda la película, aunque pudo haber estado mucho mejor.
* Término utilizado en el gabacho para referirse a aquellos que defienden al los cómics a ultranza aun cuando la calidad de éstos sea dudosa.
Sitio Oficial: constantinemovie.warnerbros.com
CONSTANTINE
Dirección: Francis Lawrence; Guión: Kevin Brodbin y Frank Cappello, basado en el cómic Hellblazer creado por Alan Moore… pero no le recuerden esto a Moore; Producción: Lorenzo Di Bonaventura, Akiva Goldsman, Benjamin Melniker, Lauren Shuler-Donner, Erwin Stoff, Michael E. Uslan; Fotografía: Philippe Rousselot; Música: Klaus Badelt, Brian Tyler; Edición: Wayne Wahrman; Elenco: Keanu Reeves (John Constantine), Rachel Weisz (Angela Dodson / Isabel Dodson), Shia LaBeouf (Chas), Djimon Hounsou (Midnite), Max Baker (Beeman), Pruitt Taylor Vince (Padre Hennessy), Gavin Rossdale (Balthazar), Tilda Swinton (Gabriel), Peter Stormare (Lucifer)
EE.UU., 2005, 120 min
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