Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Fantom Kiler

Por: Scott Ashlin

Versión original: www.1000misspenthours.com
Traducción: Marco González Ambriz

Ya que he sido un amante del cine basura desde que tengo memoria, podría pensarse que ya no hay nada que pueda sorprenderme. Sin embargo, lo curioso de este medio es que justo cuando empiezo a pensar eso me tropiezo con una película como Fantom Kiler, del realizador Roman Nowicki, que demuestra cuán equivocado estoy. ¿Un slasher/porno semi-hardcore hecho en Polonia? (Según otras fuentes, en realidad es una producción inglesa fingiendo ser polaca para burlar a la Board of Film Classification británica). ¡Nunca había encontrado algo semejante!

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Todo comienza cuando un par de policías encuentran el cadáver mutilado y desnudo de una hermosa chica -hermosa en términos porno- en un claro en el bosque. La identidad de la víctima es un misterio y la evidencia en la escena del crimen es escasa. Lo único que los policías pueden asegurar es que las circunstancias que rodean este hallazgo les recuerdan otro asesinato que investigaron sin éxito un año antes, aunque este nuevo caso está lejos de ser tan abominable. En un flashback vemos que la víctima anterior fue atada a dos automóviles por los tobillos y a continuación fue partida en dos. “Nunca encontramos la otra mitad”, recuerda uno de los detectives. Los gendarmes entregan el cuerpo a los peritos forenses y regresan al cuartel.

Mientras tanto, en una estación de tren en Varsovia, dos mozos de limpieza (a quienes llamaré “El Bigotón” y “El Idiota”, porque nunca me enteré del nombre de los personajes) se divierten mirando mujeres. Esta escena nos da nuestra primera pista de lo difícil que será separar la fantasía de la realidad en Fantom Kiler, tan pronto como los conserjes se fijan en una chica a la que encuentran particularmente atractiva ella aparece desnuda cada vez que la cámara la observa desde su punto de vista, pero vestida siempre que se le muestra desde un ángulo más “objetivo”. Es evidente que la mujer escucha a los dos sujetos hablando sobre ella, porque se aproxima a ellos para regañarlos tan pronto termina de comprar cerillos. A fin de cuentas, los conserjes ríen al último cuando ella se da la media vuelta para abandonar el lugar y resbala con un charco provocado por sus trapeadores. Mientras la chica y el Bigotón se insultan mutuamente, el Idiota aprovecha la distracciónpara apropiarse de las llaves de su auto, mismas que quedaron a su alcance cuando ella cayó al piso. Sin las llaves esta mujer no tiene forma de entrar en su Datsun 280ZX, por lo que se ve obligada a caminar por el bosque.

Como la heroína de cualquier película de terror sabe, esto es algo increíblemente estúpido. La mujer pronto se percata de que alguien la sigue, tras una extraña persecución a través de la vegetación y una cerca de alambre de púas que de alguna manera la obliga a quitarse toda la ropa, con excepción de sus zapatos de tacón (que en mi humilde opinión sería lo primero que ella desecharía), ella es acorralada por un hombre ataviado con gabardina negra y sombrero, cuyo rostro está completamente cubierto con gaza. El asesino -¿qué otra cosa podría ser?- la sujeta, y tras decirle de forma amenazante a su presa que debe estar deseosa de ser castigada, la corta de manera superficial pero repetitiva con un cuchillo. Cuando la mujer cae al suelo a causa del dolor y la pérdida de sangre, el tipo se hinca sobre ella como lo haría un amante y a continuación la apuñala unas cincuenta veces en los genitales. Lo más extraño es que la víctima parece disfrutar el asesinato tanto como el verdugo. Y aunque la policía vuelve a notar similitudes entre este asesinato y un caso previo sin resolver, este hecho no parece ayudarles para capturar al misterioso homicida.

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De vuelta en la estación ferroviaria encontramos dos acontecimientos interesantes. El Idiota recibe un permiso para ausentarse del trabajo porque sus superiores temen que se esté volviendo loco, lo que al parecer ya le ha sucedido en otras ocasiones. Como ya lo vimos robarse las llaves del auto en una escena previa, esta información nos obliga a considerarlo sospechoso de los asesinatos. Por otro lado, es el Bigotón el que ha estado imaginando al asesino del rostro vendado persiguiendo a una mujer en lencería a través de un cementerio, por lo que tal vez ambos conserjes tengan algo que ver con los crímenes. El reemplazo del Idiota para ayudar al Bigotón es una atlética rubia disfrazada de actriz porno que -les juro que no lo estoy inventando- es la más reciente ganadora del prestigioso certamen Señorita Culo Perfecto. Estamos a punto de abandonar el género de terror para entrar a Pornolandia, favor de tener listos sus pasaportes. Tras un largo y más bien aburrido montaje de labores de limpieza erotizadas, la Señorita Culo Perfecto decide mostrarle al Bigotón cómo hace para mantener su trasero en óptimo estado. Por alguna razón, para hacer esto primero debe desnudarse. Finalmente, nos muestra la clave de su régimen de ejercicio al pedirle al Bigotón que le saque una enorme cuchara de madera del fundillo. En serio, no lo estoy inventando.

Ahora regresamos a la película de terror que creíamos estar viendo, donde la policía arresta al Idiota para interrogarlo. Increíblemente, las autoridades deciden cuestionarlo porque uno de los detectives a cargo del caso es su hermano mayor. Sea como sea, parece el culpable más evidente: todas las víctimas fueron vistas por última vez en las cercanías de la estación de tren donde él trabaja, y además está el hecho del permiso que acaba de serle otorgado debido a sus problemas mentales. Durante el interrogatorio, el Idiota le dice a su hermano cómo él y el Bigotón se divierten mirando a las chicas que pasan por la estación y especulando sobre cómo se ven desnudas o sobre su desempeño en el catre. El Idiota también menciona algo que puede entenderse como la descripción de un incidente que condujo a un homicidio. Al menos, el flashback que acompaña su historia se fusiona con otra secuencia en la que el psicópata vuelve a matar. De nuevo la víctima es una chica que se ofende por los comentarios sexistas de los dos conserjes, y esta vez se encuentra con el asesino cuando solicita un taxi que éste conduce. No sólo eso, el incidente pronto se convierte en un doble crimen, ya que una segunda chica aparece de la nada e interrumpe al asesino mientras acecha a su víctima (cuando ésta trata de encontrar su ropa debajo del taxi averiado, no pregunten) con un martillo y un cincel…

Con un buen director, Fantom Kiler pudo ser una película capaz de hacer que incluso los espectadores más curtidos se sientan incómodos, y por momentos la cinta está así de cerca de cumplir con esta promesa. La idea de un misógino fracasado cuyo sádico id se materializa como un brutal violador-asesino para perseguir a las mujeres que rechazan sus atenciones podría ser la base de una excelente historia de horror, y filmar los asesinatos con una estética porno la convertiría en el tipo de película que obliga al espectador (al menos a los hombres heterosexuales) a confrontar los aspectos menos agradables de su propia psique. Desafortunadamente, aunque esa parece haber sido la intención del director, el resultado se queda por debajo de lo esperado. Roman Nowicki muestra las influencias más adecuadas -es obvio que ha visto muchos gialli, lo que en estas circunstancias es mucho mejor que haber visto muchas copias norteamericanas de Halloween- junto con un poco de talento en la creación y manipulación de imágenes, pero los aciertos de Fantom Killer nunca cuajan del todo.

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En primer lugar, la edición videoclipera de los asesinatos les roba su capacidad de ser chocantes. Parecen demasiado irreales para tener el impacto que el tema exige. Al mismo tiempo, Nowicki debe lidiar con un elenco que consiste en su mayor parte, o al menos eso parece, de pornstars rusas. Si bien el tono increíblemente sórdido que Nowikci intenta (todas las víctimas están completamente desnudas al momento de confrontar al asesino, y todos los homicidios incluyen mutilación genital o algún tipo de atrocidad sexual) seguramente haría que cualquier actriz con aspiraciones a participar en algo mejor que Butt Masters 58 huyera despavorida, Fantom Kiler acaba perjudicada por un cuadro de actores que serían rechazados en un infomercial de lo más rascuache. Las obvias raíces porno de Nowicki también acaban por estorbarle, tal parece que la absurda escena entre el Bigotón y la Señorita Culo Perfecto es lo que el director entiende por desarrollo de personajes. Esto es una pena, porque hay otros momentos en Fantom Kiler donde este bagaje se convierte en una virtud. Después de todo, es lógico pensar que las fantasías del Bigotón (y no siempre es fácil saber, incluso después de ver el final, cuáles son las escenas que realmente sucedieron y cuáles son imaginarias) se presentarían siguiendo el modelo de la pornografía. Es una lástima que no se aproveche mejor este aspecto de la trama. En términos generales, me parece que los creadores de Fantom Kiler no tuvieron el talento o la sofisticación para explotar mejor sus ideas buenas al mismo tiempo que desechaban las malas.

Sitio Oficial: www.fantomkiler.com

FANTOM KILER
Dirección: Roman Nowicki: Guión: ; Producción: ; Fotografía: ; Música: Frank Cossak; Edición: ; Compañía Productora: Amen Ra Films / Imaginary Forces; Elenco: Eliza Borecka, Andrej Jass, Magda Szymborska, Katarzyna Zelnik
Polonia (o Inglaterra), 1998, 90 min.

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