Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Tocando la Cima

Por: Marco González Ambriz

No me gusta usar frases hechas, pero… ¡Esta película lo mantendrá al borde del asiento! ¡Dos horas de emociones inolvidables! ¡No apta para cardíacos! ¡Una experiencia irrepetible! ¡Atrévase a verla! ¡Un himno al espíritu humano! ¡La tensión es insoportable! ¡Se va a comer las uñas esperando el desenlace! ¡Un drama de la vida real llevado a la pantalla grande! ¡Sin duda, uno de los mejores estrenos del año! ¡Y lo mejor es que es un documental sobre alpinismo!

Van a decir que ya enloquecí, pero todo lo anterior es cierto. Las objeciones son previsibles y están bien fundamentadas. ¿Quién en su sano juicio iría al cine para ver un documental sobre alpinismo cuando en el Discovery Channel los pasan todos los días? Lo más probable es que el público conocedor piense esto y prefiera obras de alto contenido cultural como Mente Siniestra o Espanglish. ¿Y si les dijera que Tocando la Cima es el más reciente documental dirigido por Kevin MacDonald, quien ganara el Oscar por One Day in September (1999), donde narraba el secuestro de los atletas israelíes en la Olimpiada de Munich de 1972 por parte de la organización palestina Septiembre Negro? ¿Tampoco les interesa? Me lo imaginaba.

Allá ustedes. Aunque el 2005 apenas empieza me atrevo a decir que Tocando la Cima será uno de las mejores estrenos de la cartelera comercial, sin importar que no pase del semanazo. La aventura real de Joe Simpson y Simon Yates, quienes estuvieron a punto de morir al intentar escalar el Siula Grande, una de las cumbres más peligrosas de los Andes, es más emocionante que cualquier guión filmado por Hollywood. Aquí no hay personajes falsos investidos de un heroísmo falso que corren riesgos falsos apoyados en un código de honor falso hasta sobreponerse a catástrofes naturales tan falsas como los efectos especiales que las recrean. La expedición que casi les cuesta la vida a estos dos británicos es algo que Jerry Bruckheimer no podría imaginar ni en su mejor orgía de cocaína y si lo hiciera acabaría por echarlo a perder con tal de meter villanos odiosos, galanes indestructibles, heroínas buenotas y chistes pésimos hasta en los momentos más aterradores. Tom Cruise se interesó por la historia, pero gracias a Jebús no encontró la forma de adaptarla a sus muy limitados recursos histriónicos y prefirió olvidarse del proyecto.

MacDonald utiliza el formato del documental para recrear lo sucedido a estos dos jóvenes británicos cuando intentaron escalar esta difícil cumbre peruana empleando una arriesgada técnica que habían empleado con éxito en los Alpes. Esta consiste en cargar ellos mismos todas las provisiones necesarias para llegar hasta la cima y emprender el descenso, unidos por una cuerda, y hacerlo de manera rápida para evitarse el trabajo de montar bases permanentes para efectuar las distintas etapas del ascenso. Nadie lo había intentado antes y esto era razón suficiente para que Simpson, de 25 años, y Yates, de 21, se jugaran la vida para lograrlo. Tengo entendido que desde entonces nadie ha igualado su hazaña.

Al principio, todo iba razonablemente bien. Ambos tenían experiencia, estaban en óptimas condiciones físicas, y aunque la nieve era más fina que la de los Andes, con lo que se hacía más difícil encontrar puntos de apoyo, y el clima los azotaba con ráfagas heladas, sólo se tardaron unas cuantas horas más de lo previsto en llegar hasta el punto más alto de la montaña. Sin embargo, como el mismo Simpson menciona en la cinta, el 80% de los accidentes de alpínismo ocurren en el descenso. Él tuvo la oportunidad de corroborar esto cuando a 6,000 mil metros de altura resbaló y se rompió una pierna. Con la rodilla destrozada, con la sola compañía de su amigo, era imposible pensar en que sería capaz de regresar al campamento donde un tercer compañero, un inglés sin conocimientos de alpinismo que habían encontrado en Perú, los esperaba.

El mismo Simpson reconoce que cuando Yates se le acercó él pensó que era para decirle que buscaría ayuda, aunque ambos sabían que esto era imposible y que su amigo tendría que dejarlo morir ahí. Yates lo sorprendió improvisando una técnica para llevar a su colega de vuelta al campamento. Usando la misma soga que los unía, Yates empezó a bajar a Simpson en tramos de 150 metros, el largo de la cuerda, y una vez que este último lograba afianzarse en la fina nieve del Siula Grande, descendía hasta llegar junto a él, reiniciando el proceso. Todo iba bien hasta que Joe se encontró colgando de una saliente, sin manera de hacerle saber a Yates que tenía que volverlo a subir para intentarlo en otro sitio. Mientras tanto, el peso de Joe hacía que Simon resbalara lentamente en la nieve, sin saber si su amigo estaba a salvo o si ya había muerto. Solamente le quedaban dos opciones: seguir sosteniendo a su compañero, arriesgándose así a ser arrastrado por la pendiente, o cortar la soga…

Esto es apenas el preludio de una de las historias más emocionantes que jamás haya consignado un documental, a pesar de que ambos alpinistas salieron vivos y se les ve a cuadro narrando lo que les ocurrió. Gracias a que Joe Simpson es un excelente narrador, autor de un libro donde narra sus experiencias que se ha convertido en un éxito de ventas, la historia que nos cuenta Tocando la Cima tiene el ritmo y el suspenso de las mejores novelas del género. Además, Simpson tiene la virtud de poder explicar de manera clara y sencilla los detalles técnicos que para los no iniciados necesariamente deben ser desconocidos. Yates no es tan interesante pero aquí tiene la oportunidad de defenderse de los ataques que ha recibido por parte de muchos montañistas. MacDonald le cede la palabra a los protagonistas de esta aventura real, pero adapta las necesidades del documental a las convenciones del cine de aventuras. Con su anterior trabajo ya había hecho algo parecido, acercando a One Day in September al thriller político. La decisión de MacDonald de emplear recreaciones, filmadas en los Alpes con la participación de actores profesionales, es un gran acierto. Gracias a esto Tocando la Cima pone al espectador en el lugar de los montañistas, con lo que la objetividad del documental y la subjetividad de la ficción se fusionan en una cinta que el espectador jamás podrá olvidar.

Sitio Oficial de la Película: www.touchingthevoid.co.uk/

Sitio Oficial de Joe Simpson: www.noordinaryjoe.co.uk/

TOCANDO LA CIMA
(Touching the Void)
Dirección Kevin MacDonald; Guión: basado en el libro autobiográfico de Joe Simpson; Producción: John Smithson; Fotografía: Mike Eley, Keith Partridge; Música: Alex Heffes; Edición: Justine Wright; Compañías Productoras: British Film Council / Channel 4 / Darlow Smithson Film and Television / FilmFour / PBS; Compañía Distribuidora: Gussi-Artecinema; Con: Brendan Mackey (Joe Simpson), Nicholas Aaron (Simon Yates), Joe Simpson, Simon Yates, Richard Hawking
Inglaterra, 2003, 106 min.

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