Taxi Driver: Conductor nocturno
Por: Espartaco C.V.
Lo que parece ser una solitaria calle en penumbra, deja de serlo cuando, de súbito, un automóvil que parece más que fantasmal rompe una nube de vapor emergida de la alcantarilla cubriendo casi por completo la pantalla. Sus potentes faros redondos no hacen más que acentuar su misteriosa silueta (no logramos conocer al conductor -los vidrios son oscuros-). Alcanzamos a notar el color de su carrocería: amarilla y, para satisfacer nuestra curiosidad sobre el extraño vehículo que viene hacia nosotros de manera lenta e intimidante, un pequeño letrero encendido -apenas legible- en el toldo ilumina su identificación: TAXI.

“Los animales salen de noche”
Pon mucha atención: si vas a salir por la noche, abre bien los ojos y alerta los demás sentidos. Revisa que el tanque tenga suficiente combustible. Los faros deben iluminar bien las calles de esa terrible selva de asfalto por las que circularás… ¿Los escenarios? Los mismos de hace tiempo: calles sucias, mal iluminadas y sin vigilancia, a contrapunto de marquesinas y letreros neón -de mal gusto- que anuncian el lugar en cuestión: cines con películas tres equis, restaurantes baratos, bares, cantinas, salones de baile, vinaterías… y pornografía por todos lados.
Los protagonistas: prostitutas, drogadictos, borrachos, delincuentes de poca monta, padrotes, narcotraficantes, viciosos, niños-adolescentes de la calle, policías… son la fauna que vas apreciar en toda su plenitud…
Si años atrás era inusual que alguien anduviera por las calles a altas horas de la noche, hoy parece que esas mismas calles fueron hechas especialmente para que algunos especimenes rondaran libremente por ellas e hicieran de las suyas.
Si te decides, un día, o mejor, una noche, podrías salir, digamos, de cacería….

Aparece un ángel
A pesar de todos esos rostros desagradables, de todas esas groserías y maldiciones que irremediablemente han de llegar a tus oídos, de toda esa inmundicia y podredumbre, de todos esos viejos y derruidos edificios que no hacen más que afear el de por sí feo paisaje urbano, de todos esos enormes y aplastantes anuncios comerciales que logran distraer tu atención del volante, de todas esas incontables e interminables calles…
…A pesar de toda la violencia que te encuentras al paso, si miras atentamente, sin prisa, despacio y con calma, por una de las calles de la gran ciudad verás aparecer… a Ella. Mira qué hermosa. Es elegante y se distingue de lo demás. Lo sabe, pero lo pretende disimular. Tiene una gracia que de verdad se agradece. Observa su cadencia al caminar. Tus ojos van y vienen con su andar. Es linda. Muy linda…
Piénsalo un poco. Uno de estos días te puedes encontrar por la calle… con un ángel.

“¿Me estás hablando a mí?”
Los días van y vienen. La monotonía empieza a consumirte. Tienes trabajo. Tienes dinero. No eres mal parecido. Realmente no tienes muchas necesidades. Eso sí: vives solo. Sí. Aunque ya empezaste a salir con una chica. ¿Amigos? Parece que no te hacen falta. A tus padres les escribes de vez en cuando. Pero algo falta…
Algo importante. Necesitas hacer algo importante. Algo que te de razón para seguir viviendo. Algo que te distinga de los demás. Algo que rompa el tedio que te tiene adormecido. Muy adormecido…
Te vas a poner en forma. Vas a hacer ejercicio. Vas a trabajar horas extras. Y vas a practicar tiro al blanco porque… te has armado, y tienes que saber cómo disparar. Uno nunca sabe… algún día puedes necesitarlo o… tal vez lo uses para algo importante…

“Si votan por mí…”
Qué bien hablan los políticos, ¿Verdad? ¿Les has puesto un poco de atención? Fíjate bien. Y qué conocedores son de las necesidades de la sociedad y del individuo. Cuando le hablan a las masas lo hacen de una manera tan, pero tan… directa y “personal”, que uno supondría que padecen las mismas carencias, porque… la conocen tan bien… Cuando se dirigen al individuo personalmente, hablan de los problemas de éste, como si vivieran los mismos problemas, porque… le conocen tan bien…
Lo más desagradable es que hemos oído una y otra y otra vez el mismo rollo, los mismos discursos, diferentes palabras, pero la misma mierda desde hace mucho tiempo. Y lo dicen una y otra y otra vez, que uno llega a creer que ellos se lo creen, pretendiendo con ello que uno se lo crea como se lo creen ellos mismos.
No queda más remedio que aplaudirles o… dispararles.

Pum-Pum-Pum
¿Podría ocurrir que después de haber transitado por el Infierno -con todos sus terribles demonios-, de haber tocado el Paraíso -con ángel incluido-, y de padecer el Purgatorio –recetándote tu propia purga- para regresar al Infierno de nueva cuenta -donde aplicarás tu propia Justicia salvando a una puta-, quedes redimido al final?
(Para la Sociedad quedarás como un lunático más. Para la Chica que no te hizo caso, serás “lo que pudo haber sido y no fue” -bah, que importa ya-. Para unos cuántos, eres el Héroe que salvó una vida. Y nunca dejarás de serlo).
Sí. Podría ocurrir…
TAXI DRIVER
Dirección: Martin Scorsese; Guión: Paul Schrader; Producción: Julia Phillips, Michael Phillips; Fotografía: Michael Chapman; Música: Bernard Herrmann; Edición: Tom Rolf, Melvin Shapiro; Elenco: Robert De Niro (Travis Bickle), Cybill Shepherd (Betsy), Peter Boyle (Wizard), Jodie Foster (Iris Steensma), Harvey Keitel (Sport Matthew), Leonard Harris (Senador Charles Palantine), Albert Brooks (Tom)
EE.UU., 1976, 113 min.
Premios y Nominaciones: Festival de Cine de Cannes (Palma de Oro a Mejor Película), Francia 1976; Premio Anthony Asquit a Mejor Música y Premios BAFTA a Mejor Actriz Debutante (J. Foster) y Mejor Actriz de Reparto (J. Foster), Academia Británica de Cien y Televisión, Gran Bretaña 1977; Premios a Mejor Director, Mejor Actor (R. De Niro) y Mejor Actriz de Reparto (J. Foster), Sociedad Nacional de Críticos Cinematográficos, Estados Unidos 1977.
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