Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Mi verdad

Por: Rodrigo Vidal Tamayo R.

Si de veras existiera un dios ahorita Juan Osorio tendría una mano seca o la boca hecha chicharrón, Niurka y Bobby Larios serían violados tumultariamente (pues eso es lo que quieren, ¿no?, por lo menos ella) y Televisa y TV Azteca se hundirían en las cloacas de esta gran ciudad (grande por el tamaño, no por otra cosa), dejando de malinformar, idiotizar y generar grandes expectativas para luego nomás darnos lo mismo de siempre.

Que no se me malentienda, sí, realmente tenía deseos de ver lo que Osorio denominó videohome –que acabó siendo otra de sus pésimas telenovelas (momento, telenovela y pésima me suena a pleonasmo)-, fue porque el morbo puede más que el buen gusto y también porque quería ver si el poco hombre ese (alguien que no le cumple a una mujer tan bien torneada merece siete veces siete ese calificativo) podía mantener su dignidad. ¿El resultado? Un cornudo ardido, una cabaretera redimida y un público encabronado.

No se que tenía Juan Osorio en la cabeza (ahh, para los que no sepan este fulano es el productor, escritor y director de este bodrio) cuando decidió retratar tan vergonzoso episodio de su vida, porque, digo, autodescribirse como salvador de las putas, defensor de la virtud y apóstol de la bondad aun y cuando se sabe que vivió sumido en las drogas y ha embrutecido al ya de por sí intelectualmente pobre pueblo mexicano con sus culebrones, es algo que ni Gloria Trevi se ha atrevido a hacer.

Para empezar, el guión de la pelÌcula no es tal, más bien es una colección de anécdotas narradas en forma de sketches que recuerdan a esos clásicos de la comedia mexicana que son Chistelandia y la Nueva Chistelandia, tanto en la forma como en el contenido. Ninguna de las escenas se encuentra conectada con la que le sigue y las lagunas dentro de la historia no sé si sean errores por descuido o reflejo de las mentales que ha de tener el susodicho productor.

Pero una cosa es la abominable calidad del guión en cuanto a material cinematográfico se refiere y otra la estupidez con la que está escrito. De hecho, el guión es tan ridículo que se vuelve bueno, le da la vuelta y vuelve a ser ridículo otra vez. Nomás imagínense a Osorio diciendo frases como “la amo, no me la tiré” o discutiendo la profundidad de su recto, perdón, de su relación con la cubana, con un actor de la talla de Rafael Rojas. Porque, eso sí, todo el “filme” está plagado con estrellados venidos a menos (bueno, siendo sinceros nunca fueron más) como Marcos Valdez, el ya mencionado Rojas o Raúl Araiza, quien da vida al interpelado de una manera infeliz pocas veces vista. El siempre bienvenido Sergio Jiménez ahora defrauda con su inverosímil representación de gato de Juan Osorio, dejando ver que sus escenas se filmaron en un solo día, pues a lo largo de la “película” siempre trae la misma ropa. A Jiménez hay que verlo en esa joya llamada Violencia a Domicilio, en donde podemos observar lo que hasta la fecha es su mejor sobreactuación.

Hasta Liz Vega resulta más creíble que estos actores dizque consagrados, lástima que el acento cubano le falle una sí y la otra también, pero bueno, ella no está en la “cinta” para verla actuar sino para poder apreciar su escultural cuerpecito, mucho mejor que el de la vedette a la que dice interpretar. Ovaciones para la cubana Marlene García quien sin duda es la que lleva el peso de la “película” al darle vida a la pérfida madre de Niurka. Quien haya visto el reality Lo Veremos Todo –que relataba las andanzas y calenturas de Niurka y Bobby- sabrá a lo que me refiero, pues no solo histrónicamente es idéntica sino que hasta físicamente nos recuerda a la isleña.

Siendo sinceros, la idea de cine para televisión no es nada mala, pero existe un gran problema: la gente que tiene la posibilidad de explotar esa mina no es la indicada para hacerlo, es decir, no queremos ver a González Iñárritu o a Ernesto Alonso produciendo (en el sentido amplio) cintas que a nadie le van a interesar. Y la gente que sí podría hacer algo –como algunos videohomeros profesionales- nunca va a ser aceptada por naca (ja, pus’ si todos lo somos).

Habrá quien diga que es una pérdida de tiempo hablar de cintas como Mi Verdad o que criticará lo superficial que soy o quien mencione lo atolondrado que me tienen el pan y circo que me dan. Con todos estoy de acuerdo, aunque en mi defensa quisiera decir que acepto el pan y el circo siempre y cuando el pan sea en abundancia y el circo de calidad.

MI VERDAD
Dirección, Guión, Producción: Juan Osorio; Con: Raúl Araiza (Juan Osorio), Liz Vega (Niurka Marcos), Rafael Rojas, Marcos Valdez, Marlene García, Sergio Jiménez, Carmen Salinas
México, 2004

Tagged as: , , , ,

Comments are closed.