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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Golpes del Destino

Por: César Amador

¡Qué vida!
La vida verdadera está en otra parte.
No estamos en el mundo.

A. Rimbaud

La desubicación como tela de unión de personajes. Frankie Dunn es un desubicado manager dueño de un gimnasio de boxeo de mala muerte. Jamás lleva a sus boxeadores a ninguna parte por miedo a perderlos, tal y como ha perdido a su hija y su fe en Dios. Maggie Fitzgerald es una desubicada treinta-ñera que se desloma como mesera de dos turnos y que en las noches se aferra a un costal de boxeo para no terminar como una white trash en un cámper a mitad de un camino que no va a ninguna parte. Eddie Dupris es un desubicado second que carga con su oficio a cuestas: jamás logró ser el primero y su destino fue sellado cuando perdió un ojo en una pelea que Frankie no fue capaz de detener. Hay desubicación en Danger Barch, quien no quiere entender que no pertenece en ningún lado, pero que sigue retando ficticiamente a un campeón retirado hace años; hay desubicación en Big Willie, quien abandona a Frankie por aprovechar su último año de buen boxeador y hay desubicación en el Padre Horvak, quien es incapaz de ofrecer respuestas útiles en momentos de crisis real.

Si algo define a la pieza como género teatral es que el personaje principal está desubicado respecto a su entorno. Tiene un problema, pero es incapaz de identificarlo, y durante el desarrollo del drama el espectador es testigo de esta búsqueda de una respuesta, la cual puede llegar con la toma de conciencia del personaje, o su hundimiento en una mayor desazón. Con Golpes del Destino (Million Dollar Baby, EUA-2004), el veterano actor/director/músico/productor Clint Eastwood ofrece de nuevo una pieza cinematográfica de una contundencia arrebatadora y de una limpieza dramática como pocas veces encontramos en los filmes de Hollywood. Con un estilo cada vez más depurado, deshaciéndose del estigma (pero no del estilo) de John Houston y acercándose (coqueteando, sería mejor decir) más a las formas de Buñuel y Chabrol, pero con un tratamiento que sigue apelando al público del Hollywood comercial, Eastwood se ha convertido en un autor de masas, en alguien con la estatura del estadounidense Capra, del mexicano Galindo, del japonés Kitano o del español Trueba. Eastwood hace películas para el público, pero en el camino seduce a la crítica y complace a los exquisitos. Y lo hace no por soberbia, sino porque esa es su manera de hacer cine. Al igual que Conrad en la literatura, Eastwood es un autor de autores, pero con un gran encanto para con el público.

Golpes del Destino no es una película sobre el triunfo del espíritu (la chica muere sin haber conquistado el título), o sobre la eutanasia (no hay solidez en su discurso), mucho menos un melodrama de reencuentro familiar (la hija jamás aparece) o de amor fraternal (Frankie abandona a su amigo sin decir palabra alguna). Sin embargo, la cinta es mucho más que un hombre viejo en busca del pastel de limón perfecto.

La historia crece a partir de sí misma, de sus personajes y de las acciones de éstos. Frankie se ve obligado a entrenar a una mujer porque ha dejado ir a su último gran boxeador; la testarudez de Maggie la hace darle la espalda a su oponente y Eddie es quien decide quedarse a limpiar escusados en el gimnasio en vez de acompañar a Frankie y a Maggie a Las Vegas. Los personajes son conscientes de sus decisiones y las aceptan como hechos concretos, no como destinos preconcebidos. No existe palabra divina en los eventos que se suceden en el filme, sino la dura realidad humana. Cada acto, cada palabra, es sopesada por la trama y tiene consecuencias en la historia. Incluso la narración del filme, en boca de Eddie, se desdobla en una magistral sorpresa hacia el final, brindándole una belleza lírica a un filme visualmente impecable.

De nuevo Clint Eastwood lidia con personajes sumidos en una problemática interna que parece fácil de sortear. Pero Eastwood conoce bien a sus personajes y tiene un profundo respeto por el cine (que equivale decir, por el espectador), por lo que lleva la cinta por el mejor de los caminos posibles: el de la veracidad cinematográfica.

Con 75 años a cuestas y más de una docena de filmes convertidos en clásicos, Clint Eastwood se perfila como el único director de su generación que puede jactarse de haber encontrado el pastel de limón perfecto.

Sitio Oficial: milliondollarbabymovie.warnerbros.com/

GOLPES DEL DESTINO
(Million Dollar Baby)
Dirección, Música: Clint Eastwood; Guión: Paul Haggis, basado en las historias de F.X. Toole; Producción: Clint Eastwood, Paul Haggis, Tom Rosenberg, Albert S. Ruddy; Fotografía: Thomas Stern; Edición: Joel Cox; Con: Hilary Swank (Maggie Fitzgerald), Clint Eastwood (Frankie Dunn), Morgan Freeman (Eddie Dupris), Anthony Mackie (Shawrelle Berry), Jay Baruchel (Danger Barch), Mike Colter (Big Willie Little),
EE.UU., 2004, 132 min

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