Miedo al futuro que nos espera. Aeon Flux.
La constante crítica que los muy sesudos intelectuales siempre están emanando hacia los cómics y las caricaturas, en el sentido de ser cultura barata/basura sin propuestas artísticas y/o sociales verdaderas, y de ser productos netamente infantiles -tanto por el público hacia el que se dirigen como por la calidad de sus contenido- queda demostrada de manera más que fehaciente con las producciones cinematográficas que, siendo adaptaciones de uno u otro de los productos previamente mencionados, rellenaron las pantallas comerciales durante el año pasado, y aunque terminaron siendo éxitos de taquilla, dejaron una sensación de vacío en las psiques de los aficionados que fervorosamente las esperamos desde el momento mismo en que se anunció su producción (además de no ser los éxitos que sus productores esperaban).

Es de suponer que los estudios de Hollywood, teniendo siempre muchísimo cuidado para con sus monedas y un poco menos para con su reputación, no permitirían la producción de bodrios que desde su concepción uno puede darse cuenta que van a apestar, pero cuando llegan al cine películas como Boogeyman (El Nombre del Miedo le pusieron aquí. A lo mejor si la hubieran llamado El Coco hubiera atraído más) uno se pregunta si no tendrán a algún retrasado mental en el cargo de productor ejecutivo.
En el caso de las adaptaciones la situación es todavía peor puesto que, y esto es una mera suposición, la razón por la elige hacerse la traslación de un medio a otro es la probada calidad de la obra artística que sirve de base, además de ya existir un posible guión en donde todo el trabajo literario ya está hecho. Teniendo en cuenta esto no logro imaginar en que pensaban los productores de Batman Inicia o de Los Cuatro Fantásticos cuando aprobaron los guiones (no me voy a meter con lo latoso que significa la aprobación de un guión, pero hay que tomar en cuenta que para que uno se filme necesita varias revisiones, condición que en las mencionadas cintas parece que se omitió), resultando en soberanas decepciones y un amargo despertar a la realidad para el público conocedor, pues de seguir la tendencia en unos años ya no podremos disfrutar a nuestros personajes bidimensionales favoritos siendo representados por personas de carne y hueso.
Un síntoma todavía peor, y que es un indicador más de la pobreza intelectual y la crisis creativa que está sufriendo la Babilonia del cine, es que los mercachifles gringolios no consideran a los creadores de las obras que están usufructando ni como consultores, ni como creativos. Lo que debe ser una estrategia para pagar las menores regalías posibles es, y de esto estoy seguro, lo que está aniquilando las conversiones a cine de ideas que funcionan bastante bien en su medio original. Cómo será la cerrazón de los productores que incluso personas como Alan Moore (proclamado dios de los cómics y creador de La Liga Extraordinaria, Constantine y V de Venganza, amén de ser el responsable del que se considera el mejor cómic de todos los tiempos, Watchmen, entre otros grandes logros) han preferido que no se les otorgue el crédito correspondiente en las películas, ni siquiera con la leyenda “basado en personajes creador por”, debido a la bajísima calidad del producto resultante y al desapego que tienen con la obra original.
El otro gran problema de la adaptación de cómics y programas televisivos es que, con el boom de la nostalgia kitsch, cualquier idiotez puede ser objeto de pugnas entre los estudios cinematográficos y muchas veces hemos atestiguado la competencia entre quién puede producir la adaptación más aberrante de todas (¡¿Scooby Doo?!, ¿Los Duques de Hazzard?, ¡¿Fat Albert?!, Nomás faltan películas de Wheel of Fortune o Jeopardy) de la manera más estúpida posible. Así, es posible conocer por qué muchas de esas cintas serán fracasos en taquilla desde antes de inicie su filmación, lo que mantiene la pregunta de por qué las productoras siguen empeñadas en llevarlas a cabo.

Y este año no parece ser la excepción, pues recién comenzado ya se nos está restregando en la cara el más reciente churro protagonizado por una de las “mejores” actrices a huevo, la, eso sí, muy hermosa Charlize Theron, pero que tiene una calidad histriónica digna de telenovela mexicana. Y no sólo eso, sino que, de origen, Aeon Flux es un producto que no goza de una calidad que digamos sería la mínima necesaria para hacerla acreedora a una adaptación cinematográfica. Tan es así, que la serie únicamente duró 10 capítulos más unos cuantos cortos previos, situación concebible por la pobreza argumental con que está realizada, además de un ritmo tediosamente insoportable que ni la generación mtv pudo aguantar.
Siendo sincero, los cortos con los que Aeon Flux se dio a conocer en el canal antes conocido como Music Televisión, sorprendieron por el estilo tan estilizado de dibujo con que están realizados y por el nivel de violencia que, para la época, manejaban, con escenas gore y la presencia de una femme fatale como no se había visto antes. El mérito que puede otorgársele a su creador, Peter Chung, es que junto con la aparición de su caricatura, comenzó la desmusicalización de mtv, dando paso al canal de telenovelas que es ahora.
Al convertirse en serie, Aeon Flux palideció por no encontrar un público que pudiera mantenerla al aire (al contrario de lo que sucedió con otra caricatura de la época, Beavis and Butthead, cuya estupidez resultó de los más encantador) pues los fanáticos de la ciencia ficción la encontraron más aburrida que la Battlestar Galactica original y la gente fiel a mtv la deshechó por sus pretensiones “comunistoides”. Con todo, es considerada una serie de culto por sus cinco fanáticos y esos cinco son tan ruidosos que lograron convencer a algún incauto ejecutivo cinematográfico de convertirla en película.
De entrada, la única mención que recibe Peter Chung es como creador de los personajes, lo que ya nos pone en aviso sobre la calidad de lo que vamos a ver, dicha calidad sigue de manifiesto al saber que los escritores del guión son los mismos que sepultaron la carrera hollywoodense de Jackie Chan con esa abominación llamada El Smoking (Phil Hay y Matt Manfredi). Pero sin duda alguna el punto más bajo es la inclusión de Theron como la partemadres y astutísima Aeon Flux, que en un mundo en donde existe una Kate Beckinsale (no porque sea buena actriz sino porque físicamente era la opción perfecta) o una Franka Potente (hasta su nombre hubiera levantado la película), resulta inconcebible. Los resultados quedan manifiestos en la cinta.

Con un ritmo todavía más lento que el de la serie original, lo que provoca, y no es exageración, pestañazos entre el respetable, la película se arrastra de una situación difícilmente creíble (para estándares cienciaficcioñeros) a una ridículamente apabullante, sin conexión lógica de por medio. Las soluciones a todos los nudos de la historia siempre están sacadas de la manga, revelando la pereza mental de los escritores y apoyándose de sobremanera en la suspensión de la incredulidad del público, a quien consideran imbécil.
Los personajes fueron diametralmente alterados y la relación sadomasoquista psicológica que mantienen los dos principales, Aeon Flux y el dictador Trevor Goodchild (Marton Csokas) se reduce a la muy típica y muy gringa relación de amor eterno, convirtiendo a la cinta en una más del montón, haciéndola parecer un chick flick (literalmente, película de viejas).
Ni siquiera la violencia característica de la caricatura fue respetada, y no lo digo por que sea un sádico que se solaza viendo destripamientos y madrizas, sino porque para fines comerciales una cinta provocativa siempre es más redituable. Además, la carga violenta está tan edulcorada que ni sangre ni obscenidades se aprecian en pantalla. De hecho, uno se pregunta contra qué se rebelan los insurrectos de la cinta si la sociedad en la que viven es idílica y bien buena onda, una verdadera utopía en la que no le falta nada a nadie y el gobernante es a todo dar. Realmente sorprende la manera tan insulsa en que se desarrolla la historia y la manera en que los guionistas se fusilaron el argumento de Matrix (que por cierto es producto de otro fusil y, ¡sorpresa!, de un cómic) para entregar una cátedra de lo no debe ser la ciencia ficción.
Pero el punto más bajo de toda la película es, sin duda alguna, el irrisorio diseño de producción, que nos permite conocer los malls más nacos de toda gringolia. Por supuesto que para los gringuitos rednecks será un placer descubrir que la película fue filmada cerca de su granja, pero para los que gozamos de buen gusto en la arquitectura tenemos que soportar una muestra tras otra de pésimo “arte” contemporáneo. Además de conocer los últimos gritos (de terror) de la moda, siendo el vestuario un reciclaje de los usados en Matrix, Blade, Dark City y Abajo el Amor. No me voy a clavar en el tema de la continuidad, tanto a nivel de escenografía como de historia, porque este texto se volvería infinitamente largo. Baste decir que las supuestas partes climáticas de la cinta no tienen repercusión alguna para el desarrollo posterior de la historia.

Sobre la dirección, lo único que voy a mencionar es que en una película de acción, los close-ups en las peleas únicamente demuestran el pobre nivel que tiene el director, que impide apreciar el -me imagino porque no se puede observar bien- buen desempeño de los dobles.
Como fanático del cine fantástico, siempre siento una inclinación a resaltar lo poco bueno de una cinta que nos muestre un mundo imposible, el problema con Aeon Flux es que resulta indefendible, con cada segundo siendo peor que el anterior, insultando de sobremanera a sus cinco fans y de refilón a los que, engañados por el aparato mercadológico, acudimos a ser testigos de un evento que confirma la posición crítica ya mencionada al inicio de este artículo.
Sitio Oficial: www.aeonflux.com
AEON FLUX
Dirección: Karyn Kusama; Guión: Phil Hay y Matt Manfredi, basado en la serie animada de Peter Chung; Producción: David Gale, Greg Goodman, Gale Anne Hurd, Gary Lucchesi; Fotografía: Stuart Dryburgh; Música: Reinhold Heil, Johnny Klimek, Graeme Revell; Edición: Peter Honess, Plummy Tucker; Elenco: Charlize Theron (Aeon Flux), Marton Csokas (Trevor Goodchild), Johnny Lee Miller (Oren Goodchild), Sophie Okonedo (Sithandra), Frances McDormand (The Handler)
EE.UU., 2005, 92 min.
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