Digna, hasta el último aliento
Por: Eduardo Sánchez Villagrán
La Muestra Internacional de Cine en México tiene como objetivo exhibir las obras más representativas del año de la cinematografía mundial. Cuando toca el turno a la producción nacional, la expectativa de admirar un trabajo trascendente siempre está latente, porque se espera una carta fuerte que despliegue en una golpeada industria cinematográfica.
Este año México estuvo representado por dos cintas, una de ellas dirigida por Felipe Cazals, artífice de respetables filmes nacionales. Su trabajo en Digna, hasta el último aliento es un manifiesto contestatario contra un aparato judicial corrupto que protege a los ya acostumbrados grupos de poder. El asesinato de la abogada y defensora de los derechos humanos Digna Ochoa se convierte en una de tantas injusticias que alimentan las estadísticas de casos que reciben carpetazo.
Digna es un documental realizado en formato digital que de entrada presenta más de 60 testimonios que estuvieron relacionados con la activista, opiniones de reconocidos periodistas y especialistas que ofrecen su muy particular punto de vista sobre este penoso suceso. Figuras como Emilio Álvarez Icaza (ombudsman de la CDHDF); Bernardo Bátiz, (procurador de justicia del DF); el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, extractos del noticiero CNI con Ciro Gómez Leyva y Denisse Maerker sustentan posturas, dudas, pormenores e hipótesis donde todo apunta hacia el homicidio consumado.
La dramatización del personaje principal, interpretado por Vanessa Bauche, bajo una sobria y aceptable actuación imprime los momentos más tensos de este filme durante las constantes amenazas recibidas, secuestros express, intimidaciones y persecuciones que sufriera hasta el 19 de octubre de 2001. Todo un conjunto de sucesos e incidentes que van de un lado a otro, pero sin ser un hilo conductor que guíe al espectador y determine a qué punto exactamente se quiere llegar. Una mera exposición del caso, hechos, circunstancias y gente que rodearon a la oriunda de Veracruz en su afán de reivindicar a los indígenas, tras exponer los abusos de los que son víctimas, pero tales tópicos distan de un aterrizaje profundo en la propuesta fílmica.
Es evidente que existió un trabajo serio por parte del autor, pero al vaciar la información esta no logró ser jerarquizada, se aprecia en la estructura del filme, porque los datos están aglutinados y un tanto desordenados. Los antecedentes biográficos de Digna Ochoa resultan tan escuetos que da lo mismo si aparecen al principio o al final, la saturación hace perder por momentos la coherencia de lo que se quiere decir. La forma en que son narrados los acontecimientos no resultan legibles, pues si partimos del hecho que el espectador cautivo no está familiarizado con el caso, difícilmente logrará engancharse con la temática expuesta.
Puede decirse que Felipe Cazals ha naufragado en su intento por generar una solvencia narrativa efectiva, sin llegar a ser un filme hilvanado de ideas contundentes que busquen llegar a una conclusión, al final todo queda disperso, a pesar de que Vanessa Bauche la ha defendido a capa y espada al argumentar que el público alemán del Festival de Berlín entendió a la perfección y quedaron asombrados por el veredicto final de la fiscalía que sustentó la versión del suicidio sustentándose en la personalidad psicótica de Ochoa.
Es importante destacar que esta no es la primera vez que el creador de El Apando se aventura dentro del género mencionado, Los que viven donde sopla el viento suave (1973) denuncia la problemática de un pueblo abandonado a su suerte sin albergar esperanza por ingresar a la modernidad; aun en sus mejores cartas, Canoa y Las Poquianchis (1975) emplea este juego del falso documental para crear una atmósfera intencionada entre lo real y la ficción y no es necesario conocer los temas a fondo para que el público logre entender su propuesta. Sin embargo, Cazals ya ha tenido tropiezos, casos como Kino (1991) y Su Alteza Serenísima (2001), pasaron desapercibidas en las salas comerciales, y eso es lo preocupante. Infumables propuestas que anuncian una posible… ¿decadencia?
Digna parece destinada a una limitada exhibición, ante la falta de un orden narrativo le augura un escaso éxito taquillero; aunque no podemos negar que tiene como punto a su favor la manifestación clara de la intransigencia militar, ya que desde su propia voz contemplan la suspensión de garantías individuales como lo permite la Constitución Política o confundir los hechos tras argumentar que no existió tortura sobre Digna Ochoa, estos son elementos que destacan y ponen en tela de juicio las funciones de aquellos servidores públicos incapaces de velar por los intereses el pueblo.
Sitio Oficial: www.dignahastaelultimoaliento.com
DIGNA, HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO
Dirección, Guión: Felipe Cazals; Producción: Luis Kelly, Vicente Silva; Fotografía: Hugo Díaz, Miguel Garzón; Edición: Felipe Cazals, Moisés Carrillo; Compañía Productora: Grupo de Comunicación Publicorp, CONACULTA-IMCINE / FOPROCINE, Academia Mexicana de Derechos Humanos; Compañía Distribuidora: Gussi-Artecinema; Con: Vanessa Bauche (Digna Ochoa)
México, 2003, 120 min
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