Una sola entrega (One Take Only)
Por: Ana Paula Steck
Tras el éxito comercial más que artístico de El Ojo, filmada al lado de su hermano Danny, el plurigenérico cineasta tailandés de origen hongkongués Oxide Pang dirige su atención a un tema tan cotidiano como devastador. Mediante el uso de técnicas visuales que irremediablemente remiten al videoclip, desde imágenes captadas por una hipótetica cámara de seguridad hasta los filtros que denotan la subjetividad de los personajes, con su respectiva edición en staccato y una banda sonora a base de música industrial, la realidad de los dos protagonistas principales es retratada de forma cruda y a la vez conmovedora. Se trata de individuos solitarios que no tienen nada que perder, que viven en la desolación sin más ambición que el hacer dinero a como dé lugar, uniendo la tragedia de sus vidas, viviendo al día y sin importarles las consecuencias. Detrás de Bank y Sum vemos la pobreza en todos los sentidos y la soledad que acecha a los adolescentes incrédulos en la violenta Tailandia contemporánea, quienes arrastran desde su nacimiento problemas de todos conocidos como el desamor, el abandono y la ruptura familiar.

Uno se preguntará, ¿qué hay de nuevo en todo esto? Pues es la dirección y el talento de Oxide Pang lo que nos transmite la jodidez citadina en la que viven la mayoría de las juventudes de otras latitudes. Más que el tema o la historia (pues ya sabemos que la escasez de referentes existenciales sí que está globalizada) es la cámara maestra del director la que nos lleva a reconocer cuando una película es de calidad, sin mayores pretensiones que recordarnos el día a día de una problemática que ya no provoca mas que indiferencia: el lumpen traficante callejero atracador y frustrado gángster madreador Bank (interpretado por Pawalit Monkolpisit) que se enrola con la pirujilla sentimentaloide amante de celulares sofisticados y sostenedora de una madre que sólo sabe pedir dinero, la menor de edad Sum (interpretada por Wanatchada Siwapornchai); personajes que sólo se tienen a ellos mismos y están dispuestos a todo para sobrevivir.
Bank vive en el piso de arriba y Sum nunca se había percatado de su existencia. Al inicio se ocultan mutuamente sus respectivas actividades y luego disfrutan de una buena racha de peligrosas entregas hasta descubrirse traicionados y desechables. Pero resulta irónico que Bank le pida a Sum que deje su seudochamba cuando él mismo no tiene ni qué comer y además lo hace a sus costillas, involucrándola después en una actividad igual o peor que la que osa pedirle que abandone (eso ustedes lo juzgarán). Bank y Sum (al igual que una infinidad de chavos más en el orbe) son personajes sin presente, mucho menos con futuro, pero llenos de ilusión al fantasear con la idea del matrimonio cuando “seamos ricos”.

En la película hay escenas intensas donde vemos a un Bank drogado que alucina imágenes en las que se ve a sí mismo como todo un violento justiciero vengativo (contra el padrastro y los auténticos gángsters a los que tiene que pagarles de inmediato), pero no puede realizarse y regresa a su realidad cotidiana de malogrado seudomafioso que sólo sabe malcontar chistes pésimos para ligar con chavitas. Posteriormente es el sentimiento hacia Sum lo que detona la traumatizada y reprimida personalidad de Bank con el consecuente sentimiento de culpabilidad por haberla llevado hasta la tragedia misma. En esta ocasión las imágenes con sus efectos óptico-narrativos son los que sustituyen eficazmente diálogos o desenlaces lugarcomunescos.
UNA SOLA ENTREGA
(One Take Only)
Dirección, Edición: Oxide Pang Chung; Guión: Oxide Pang Chun y Danny Pang; Producción: Oxide Pang Chun, Danny Pang, Leo Kittikorn, Udom Piboonlapudom; Fotografía: Krisorn Bumarasing, Decha Srimantra; Música: Orange Music; Elenco: Pawalit Monkolpisit (Bank), Chalermporn Paprach (Porn), Wanatchada Siwapornchai (Som)
Tailandia – Hong Kong, 2002, 90 min.
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