Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

El Apartamento y ¿Bailamos? Bienvenido a la tierra del remake

Por: Alberto Acuña Navarijo

Sería injusto juzgar a Hollywood, la segunda fuente de ingresos de Estados Unidos (sólo superada por la producción de armamento militar y seguida de la electrónica), por sus continuas decisiones de realizar remakes de éxitos probados provenientes del resto del mundo, ya que casi cualquier cinematografía en su historia ha hecho lo mismo: el segumiento al pie de la letra de fórmulas y convenciones para sus particulares versiones del cine de género, en pos de la aceptación popular. O sea, el que esté libre de culpas, que arroje la primera piedra. Es más, actualmente escuchamos covers de música de los 80, nos vestimos según las tendencias retro y vamos a lugares con ambientación y decorados minimalistas, corriente artística de los 60, y nadie dice nada, siendo esto señal de los cumplimientos de ciclos transformados por cada generación. En otras palabras, no hay nada nuevo bajo el Sol, o en todo caso muy poco.

Pero lo que ha provocado las amargas quejas por parte de miles de cinéfagos, por este saqueo de ideas y captación de talento proveniente del extranjero, así como el gusto de ver hacia atrás por parte de Hollywood, es el hecho de ver a una industria endeble, que prefiere convertir a su antojo dichas propuestas omitiendo la esencia de la cinta a revisitar, temiendo arriesgarse un poco y renovarse; evidenciando a un país que sólo asimila muy a su manera idiosincrasias ajenas, convirtiéndolas sólo en un producto de moda. Dos de los ejemplos más recientes para demostrarlo son El Apartamento (Paul McGuigan, 2004), basada en la cinta homónima francesa (L´Appartement, Gilles Mimouni, 1996), la cual pasa de ser un thriller a una almibarada cinta romántica con uno de los finales más cursis de la historia del cine. ¿Increíble?. Bueno, pues qué decir de ¿Bailamos? (Peter Chelsom, 2004), versión americana de la japonesa Shall We Dansu? (Masayuki Suo, 1996), la cual aun con la inocente idea de que cualquier problema que se tenga se soluciona aprendiendo a bailar, lo que, la verdad sea dicha, no afecta a nadie, sí es fastidiosa porque nunca se decide si es una comedia o una crítica al estilo de vida acelerado de la población en las grandes metrópolis, la cual necesita regresar a lo básico para recuperar la tranquilidad, y peor aún, para no perder la costumbre, todo el numerito lo hace a costa del cliché lastimero hacia latinos, negros y amanerados.

Como las cintas originales permanecen en el apartado de Cinéditos en México, y sería muy riesgoso basar mis comentarios en opiniones de otros sitios de internet, voy a hablar de ambas como productos independientes, y es que no es necesario ver de dónde se basaron para ver de qué pie cojean.

EL APARTAMENTO

Sinceramente, tratar de hablar de El Apartamento es complicado, debido a que toda la cinta está a expensas de giros de tuerca y toda la narración está cimentada a base de flashbacks ad infinitum, y cualquier comentario de más puede ser peligroso. Así que seré lo más conciso que pueda para no arruinarles las sorpresas.

Matthew (Josh Hartnett) es un exitoso y promisorio banquero, el hombre de confianza de Daniel (Christopher Cousins), su jefe y futuro cuñado, ya que está a unas cuantas semanas de casarse con la bella Rebeca (Jessica Parè), no sin antes hacer un viaje de negocios a China, Pero a unas cuantas horas de abordar el avión, en el baño de un restaurante, Matthew cree haber escuchado la voz de Lisa (Diane Kruger), una conocida actriz de teatro, la cual dos años atrás, despues de conocerse accidentalmente, fue el amor de su vida, pero cuya relación de la noche a la mañana se truncó por razones que ninguno de los dos comprende, dejándose simplemente de ver. Pero desde ese momento el joven ha estado atormentado por el recuerdo de Lisa y ahora que por fin tiene cierto rastro de ella dejará todo hasta descubrir qué es lo que realmente sucedió, sin sospechar que una coincidencia ha desencadenado una obsesión que puede llegar demasiado lejos, de la persona que menos se puede imaginar.

La cinta arranca, para los estándares de Hollywood, de manera sorpresiva. Sabe como mantener el suspenso, siendo cuidadosa de no mostrar nada comprometedor, así que por más que hagamos nuestras hipótesis de lo que sucederá a continuación, éstas no sirven de nada y cada giro en verdad pone en duda todo lo que hemos visto. El Apartamento hace uso de la misma narración que Obsesión (Matthew Parkhill, 2003); el flashback como vehículo para develarnos y explicarnos todos los cabos sueltos. Pero a diferencia de la primera, en donde cada giro era inverosímil, ya que se sacaba explicaciones de la manga, en este caso están bien embonados y son coherentes.

Los protagonistas, aun sin ser grandes actuaciones las que presentan, por lo menos se soportan. Entonces, ¿qué sucede con esta cinta? Lamentablemente le dio miedo ser un thriller con todas las de la ley y mejor se decide por ser una cinta que puede servir para suspirar por ese final, con “The Scientist” de Coldplay de fondo, y quedar bien con la novia.

EL APARTAMENTO
(Wicker Park)
Dirección Paul McGuigan; Guión: Brandon Boyce, basado en el guión de L´Appartement escrito por Gilles Mimouni; Producción: Andre Lamal, Gary Lucchesi, Tom Rosenberg y Marcus Viscidi; Fotografía: Peter Sova; Música: Michael A. Levine y Cliff Martinez; Edición: Andrew Hulme; Compañías Productoras Lakeshore Entertainment y Metro-Goldwyn-Mayer (MGM); Compañía Distribuidora: Gussi-Artecinema; Con: Josh Hartnett (Matthew), Diane Kruger (Lisa), Rose Byrne (Alex), Matthew Lillard (Luke) y Jessica Paré (Rebecca)
Estados Unidos, 2004, 114 min.
Premios y Nominaciones: Festival de Cine del Mundo de Montreal, Quebec, Canada, 2004: Estuvo nominada al Gran Prix de las Americas a Mejor Película (Paul McGuigan)

¿BAILAMOS?

Otra buena señal para demostrar la escasez educacional en Estados Unidos es su manía de englobar de manera arbitraria a la misma cultura, sólo porque no tienen la capacidad de diferenciar una cosa de la otra. Una de las expresiones y manifestaciones más afectadas por estos parámetros es la música internacional, la cual en Estados Unidos pasa por default a formar parte de un concepto tan absurdo como es el World Music. Vaya, para los oídos americanos, el hip hop de Asian Dub Fundation (Inglaterra/India), la remezcla de banda y electrónica del colectivo Nortec (de México) o la música tradicional de Cesaria Evora (Cabo Verde), es exactamente lo mismo. Esto viene a colación porque en ¿Bailamos? los latinos son los que por antonomasia deben de saber mover la patita con mucho sabor, mientras se escucha salsa, lambada o tango; los negros son los que tendrán el ritmo, y los europeos son los que dominan los bailes de salón; todo esto mientras el patético y aburrido abogado blanco de los suburbios John Clark (Richard Gere) trata de aprender a bailar para salir de su agobiante rutina en donde no recibe la atencion de su esposa Beverly (Susan Sarandon), su hija Tamara (Jena Clark) cree que es muy viejo y su trabajo, dando las noticias de las herencias a las familias, lo está obligando a cuestionarse qué es lo que se necesita para realmente ser feliz.

Lo malo es que para John cualquier baile es lo mismo, no aprendiendo de la verdadera pasión que significa estar en la pista de baile. Nuevamente sucede con esta cinta el miedo de no dar un buen paso doble hacia otras cosas. En este caso, la cinta durante gran parte nos da a entender que la necesidad de aprender baile por parte de John es para sentir un respiro y olvidarse de su familia, por lo que creemos que lo más conveniente es una rebelión de su parte. Pero al parecer para Hollywood no es muy correcto el rompimiento familiar y al fin y al cabo todo esto es una prueba de amor para su odiosa esposa. Inaudito o no, esto es algo que sólo en Hollywood puede suceder.

Sitio Oficial: http://www.mgm.com/wickerpark

¿BAILAMOS?
(Shall We Dance?)
Dirección Peter Chelsom; Guión: Audrey Wells, basado en Shall We Dansu? de Masayuki Suo; Producción: Simon Fields; Fotografía: John de Borman; Música: John Altman y Gabriel Yared; Edición: Charles Ireland; Compañías Productora Miramax; Compañía Distribuidora: Columbia Tristar Pictures; Con: Richard Gere (John Clark), Jennifer Lopez (Paulina), Stanley Tucci (Link Peterson), Lisa Ann Walter (Bobbie), Omar Benson Miller (Vern), Bobby Cannavale (Chic), Anita Gillette (Mitzi), Susan Sarandon (Beverly Clark) y Tamara Hope (Jenna Clark)
Estados Unidos, 2004, 106 min.

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