Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Temporada de Patos

Por: Marco González Ambriz

temporada01El desértico panorama actual del cine mexicano empieza a provocar alucinaciones entre los porristas oficiales del Imcine y anexas. Es tan apremiante la necesidad de encontrar al cineasta que saque del hoyo a la industria fílmica nacional que al menor indicio de que existe una cinta no tan mala como las demás, y que además ha corrido con suerte en algunos festivales, los expertos de todos conocidos se apresuran en proclamar su genio. Esto es lo que le está sucediendo a Fernando Eimbcke con su opera prima, una película sencilla, bien hecha, que logra lo que se propone, pero que de ninguna manera puede considerarse una nueva obra maestra.

Quienes estén al tanto de lo que se viene haciendo en el cine independiente gringo desde hace ya varios años reconocerán muchos elementos de éste en Temporada de Patos. La historia que cuenta Eimbcke en su doble tarea de director y guionista es la de Flama (Daniel Miranda) y Moko (Diego Cataño), dos chavitos de 14 años que tienen todo el domingo para jugar Halo, tragar pizzas y hacer lo que se les hinche la gana en el departamento que el primero comparte con su mamá en Tlatelolco. Gracias a que la señora está ausente, obligada a asistir a una reunión familiar, los dos amigos disponen de todo el tiempo y la libertad necesarios para aprovechar este fin de semana, que tal vez sea el último que puedan compartir si Flama se muda con su madre a otra ciudad, tras un divorcio que ha degenerado en continuas peleas entre sus progenitores.

temporada02

Lo que se perfila como una perfecta tarde de hueva se les complica a los protagonistas cuando la vecina Rita (Danny Perea), una adolescente dos años mayor que ellos, toca a la puerta y pregunta si puede usar el horno 15 minutos para preparar un pastel. Aunque Moko y Flama preferirían estar solos, aceptan que Rita haga uso de la cocina al tiempo que ellos juegan hasta que sucede lo impensable: se va la luz. Mientras esperan que vuelva se les ocurre pedir una pizza y esto se convierte en una nueva complicación cuando los chavos y el repartidor no logran ponerse de acuerdo, ellos dicen que la pizza llegó once segundos tarde mientras que el empleado insiste que fue puntual, por lo que este último decide no irse hasta que le paguen.

Desde el momento en que aparecen los créditos iniciales, acompañados de la música de Natalia Lafourcade, podemos ver que Eimbcke se mantiene fiel al estilo que ha venido practicando en sus cortometrajes (por ejemplo, La Suerte de la Fea a la Bonita no le Importa) y en los videos musicales que ha dirigido para Plastilina Mosh, El Gran Silencio, Molotov y la misma Lafourcade, donde suple la falta de recursos que enfrenta todo realizador mexicano con una muy apreciable dosis de ingenio y con un contagioso desenfado. Es uno de los pocos cineastas de nuestro país que no se toma las cosas demasiado en serio y por eso es lógico que para su primer largometraje haya decidido narrar las patoaventuras de dos chavitos adolescentes que en apariencia no tienen ninguna preocupación en la vida y que pasan gran parte de su tiempo discutiendo tonterías, como todos hacíamos a esa edad.

temporada-03

Sin embargo, tras la aparente banalidad de lo que se cuenta aparecen conflictos que no se resolverán esa misma tarde, a la usanza del cine hollywoodense, pero que obligarán a los personajes a tomar decisiones sobre su futuro. Flama asume una postura frente al divorcio de sus padres, Moko reconoce que se siente atraído por su amigo, el repartidor de pizzas evalúa lo que ha hecho de su vida y Rita prepara brownies con mariguana como autoregalo de cumpleaños. Aunque esto suene como algo muy serio y dramático, los cambios que sufren los protagonistas aparecen bajo la forma de conversaciones sin sentido, bailes bobos y bromas pesadas. Es el tipo de narración que los gringos dominan y que recientemente vimos en Descubriendo la Amistad y Momentos de Perdón, con sus temas de encuentros inesperados y flojera cotidiana.

En este sentido, Temporada de Patos es una adecuada adaptación del estilo norteamericano a la realidad de nuestro país, con sus multifamiliares y sus tradiciones propias, por mucho que la clase media mexicana quiera parecerse a su contraparte gringa. Esto no significa que la película de Eimbcke sea perfecta. Tiene serios problemas de ritmo, su corta duración no la exime de volverse aburrida en ciertos momentos y da la impresión que se le pudo suprimir media hora sin afectar la trama ni el desarrollo de los personajes. Hay varias secuencias -como la del repartidor de pizzas recorriendo las calles de la ciudad hasta llegar a su destino- que son innecesarias y que alargan la cinta sin que las referencias a los videojuegos o los guisos malogrados de Rita la hagan más soportable. A esto también contribuye la decisión de filmar en blanco y negro y no porque esto automáticamente convierta a una película en una imitación de Bergman, como dijo una vedette, sino porque literalmente le resta colorido a una historia que pudo beneficiarse de la influencia bien asimilada del pop art, algo que me parece que Eimbcke sabe hacer.

temporada04

Esto nos lleva al principal motivo para que Temporada de Patos no sea la obra maestra que algunos quieren y es que a lo largo de la película esta apuesta por el minimalismo se convierte en un lastre para los actores jóvenes, que por su inexperiencia no pueden librar este obstáculo, al mismo tiempo que Eimbcke sólo se permite una breve secuencia donde entra en juego su afición por el ridículo, que en otras ocasiones le permitió incluir a Lyn May en un video de rock y hacer hablar al sushi. De cualquier manera, esta es una obra que nos permite pensar que Eimbcke es un director con futuro, aunque tal como están las cosas en nuestro país es probable que el resto de su carrera se desarrolle en otra industria, como ya le ha sucedido a varios mexicanos talentosos.

TEMPORADA DE PATOS
Dirección y Guión: Fernando Eimbcke; Producción: Christian Valdelievre; Fotografía: Alexis Zabé; Música: Alejandro Rosso, Natalia Lafourcade; Edición: Mariana Rodríguez; Compañías Productoras: Cinepantera y Lulú Producciones; Compañía Distribuidora: Gussi-Artecinema; Con: Daniel Miranda (Flama), Diego Cataño (Moko), Danny Perea (Rita), Enrique Arreola (Ulises).

México, 2004, 85 min.

Premios y Nominaciones: XIX Muestra de Cine Mexicano e Iberoamericano, Guadalajara, México, 2004: Premios Mayahuel a la Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión, Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Diseño Sonoro, Mejor Música Original; Premio FIPRESCI, Premio JVC. Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cannes, Francia, 2004. 40 Mostra Internazionale del Nuovo Cinema, Pesaro, Italia, 2004: Cinema Avvenire Prize. Festival de Cine de München, Alemania, 2004. Festival Expresión en Corto, Guanajuato, México, 2004. Festival Internacional de Cine de Morelia, México, 2004.

Tagged as: , ,

Comments are closed.