Revista Cinefagia

revistacinefagia.com

En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Misteriosa Obsesión

Por: Alberto Acuña Navarijo

Entre los términos más importantes para darle forma al fanatismo cinéfago -aquel que provoca que se le entre sin recato ni prejuicio a cualquier propuesta fílmica, por más excéntrica, chafa o soporífera que esta sea- se encuentra el “placer culpable”. Entiéndase como placer culpable a toda aquella cinta que de primera instancia se antoja intrascendente, anodina o del montón, pero que tarde o temprano a uno como fanático le cambia la vida, viendo en ella algo especial, único, encontrando sus virtudes, aceptando sus defectos y aguantando las críticas de la que se es objeto por los supuestos malos gustos que se tiene, considerándola un baluarte de entretenimiento puro.

Esto se da por que se comprende que los creadores de este tipo de cintas en la mayoría de las veces no aspiran a mucho, al estar conscientes de sus debilidades creativas, artísticas, argumentales, narrativas y actorales; siendo esas mismas limitaciones y pocas pretensiones las que le otorgan un aire único para todo aquel que desde ese momento ha caído en las garras del fervor cinematográfico; convirtiéndose en un apartado donde en gustos se rompen géneros: desde joyitas incomprendidas hasta infamias de la peor ralea.

estreno078a

Dicha diversidad es la que le da un significado, una razón de ser, a esta pasión que conocemos como cinefagia. Por lo tanto, lo único que se le exige a una cinta convertida automáticamente en placer culpable, en esa cinta de la que te sientes hasta orgulloso de presumir como objeto de idolatría personal, es que sea divertida. Por lo tanto es curioso que una cinta que se pretende seria, como lo es Misteriosa Obsesión (Joseph Ruben, 2004) entre en el renglón de placer culpable. Digamos que lo hace de manera involuntaria. Calificada como la digna sucesora de El Sexto Sentido (M. Night Shyamalan, 1999), -criterio que no debe de tomarse tan en serio, si consideramos que este fue utilizado por los mismos críticos que se dejaron llevar por el efectismo de El Proyecto de la Bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), Mar Abierto (Chris Kentis, 2003) o el propio cine de Shyamalan, elevándolos por el cielo- Misteriosa Obsesión es una fallida cinta mediante cuya solemnidad y pretensión diluida transcurre la trama, con intenciones de provocar tensión y constantes saltos desde la butaca con una mezcla delirante en donde caben el thriller, las conspiraciones alienígenas, la tan traída y llevada premisa de “las cosas no son como aparentan” y hasta un absurdo homenaje a las santas madrecitas del mundo; con lo que se logra el efecto contrario al deseado: en vez de intrigarnos por los fenómenos y trastornos que debe enfrentar nuestra protagonista, gozamos en grande y nos prestamos a la chacota más irresistible con escenas presumiblemente shock, como aquel choque automovilístico, que desde ahora se perfila como uno de los mejores en la historia del cine, y son estos momentos lo que mantienen a flote la cinta.

En pocas palabras, bendito entretenimiento que nos hace poner el cuerpo flojito y el intelecto en neutral y de bajadita; aquel que no todos tienen el privilegio de ofrecer ni mucho menos presumir. Efectos especiales bien hechecitos, buen ritmo narrativo a pesar que desde el minuto 15 sepamos de qué va todo el asunto, uno que otro susto bien dado… ah, y Julianne Moore. ¿Qué más se puede pedir? Digo, es probable que el defender a Misteriosa Obsesión también se deba a que horas antes de ver esta película fui testigo de cómo el tiempo se dilataba con esa oda al tedio llamada Antes del Atardecer (Richard Linklater, 2004)

estreno078b

¿Qué pasaría si la realidad en la que se vive y como se conoce de la noche a la mañana se derrumba y nos encontramos que detrás de nuestras apacibles vidas se encuentra una gran mentira? Ya sea que se viva en un gran set televisivo protagonizando un hipnotizante reality show (The Truman Show, Peter Weir, 1998), o que se descubra que se está dentro de un compleja representación creada por ciertos seres con habilidades telequinéticas (Ciudad en Tinieblas, Alex Proyas, 1998), se está viviendo en un mundo virtual (The Matrix, Andy y Larry Wachowski, 1999), o que se es una creación computarizada (El Piso Trece, Josef Rusnak, 1999), el cine de los últimos años ha creado un nuevo temor omnipresente del cual no se puede estar a salvo, que se encuentra en donde menos nos lo imaginamos, poniendo en duda nuestra propia existencia.

Pero en el caso de Misteriosa Obsesión la trama va más allá. A diferencia de los protagonistas de las cintas citadas -fracasados que le dan un giro a su cotidianidad con inquietantes revelaciones- Telly (Julianne Moore) puede perder la cordura al enterarse que aparentemente todos los añorados y dolorosos recuerdos de su pequeño hijo de 9 años Sam (Christopher Kovaleski), fallecido un año atrás en un accidente aéreo, son producto de su esquizofrenia, ya que éste nunca nació. Así, fotos, videos y juguetes se trastocan de los objetos que Telly cuida y ve obsesivamente por su luto permanente en busca de la prueba de que algo anda mal. ¿Tendrá algo que ver esos halos que se forman en el cielo y de los cuales Telly ya se percató? ¿O será la clave el extraño sujeto que le sigue los pasos y que se le aparece insistentemente en sus recuerdos? Lo que es seguro es que Telly está convencida que su hijo sí existe, es más: no ha muerto. Y como buena madre hará lo imposible por recuperarlo.

No se diga más, es posible que aun con todas sus carencias y absurdos, Misteriosa Obsesión sea esa cinta que muchos necesitan para inciarse sin pena en el irresistible fanatismo cinéfago en su vertiente más ecléctica. Y tú, ¿ya encontraste tu placer culpable?

Sitio Oficial: www.sonypictures.com/movies/theforgotten

MISTERIOSA OBSESIÓN
(The Forgotten)
Dirección: Joseph Ruben; Guión: Gerald Di Pego; Producción: Bruce Cohen, Dan Jinks y Joe Roth; Fotografía: Anastas N. Michos; Música: James Horner; Edición: Richard Francis-Bruce; Elenco: Julianne Moore (Telly Paretta), Dominic West (Ash Correll), Anthony Edwards (Jim Paretta), Gary Sinise (Doctor Jack Munce), Alfre Woodard (Detective Anne Pope) y Christopher Kovaleski (Sam)
Estados Unidos, 2004, 96 min.

Comments are closed.