En lo Profundo del Bosque

Por: José Luis Ortega Torres

En Francia el desarrollo del cine fantástico, de terror y gore ha sido prácticamente nulo durante las décadas anteriores. Sin embargo, el resurgimiento del género vivido principalmente en los Estados Unidos, se ha encargado de corregir este faltante.

Si bien el nuevo gore francés es una síntesis de las constantes básicas del cine galo con todo y sus problemas existenciales, amour fou o desencanto por la vida en pareja como Trouble Every Day y Dans Ma Peau –significativamente dirigidas ambas por mujeres–, la veta impuesta por los realizadores yanquis y su horror tennager, es retomada y mejorada en la ciudad lux por Lionel Delplanque en Promenon-nois dans le Bois (En lo Profundo del Bosque).

Pero, ha diferencia de cintas que plagian el esquema “jóvenes indefensos a punto de ser masacrados”, gastado hasta lo innombrable, Delplanque echa mano de la premisa inicial para elaborar una (per)versión del clásico cuento Le Petit Chaperon Rouge, (aquella “Caperucita Roja” que los padres se empeñan en contar a sus hijos para dormirlos, sin darse cuenta de la bestialidad implícita en él y las consecuentes aberraciones mentales que puede producir en tan tiernas mentecitas -¡lobos antropófagos con cierto tufo pederasta!–), cuyos antecedentes se encuentran en el folklore francés del siglo XVII, impreso por vez primera en Histoires et contes du temps passé, avec des moralités. Contes de ma mère l’Oye, publicado por Charles Perrault en 1697.

La película abre con un prólogo bastante sobrio donde observamos como una mujer que cuenta la historia de la Caperucita a un infante a punto de dormir–aun no se sabe si es niño o niña– es estrangulada por unas manos enguantadas, dejando ver un hilillo de sangre correr por su cuello. A partir de este inicio, el público se da cuenta de que está ante una cinta que no es sólo una más de jóvenes acechados.

La estética y planificación de la escena –presentación del asesino misterioso, ejecución del crimen, policromías con prominente color rojo, diseño de producción de tintes barrocos, etc.– inmediatamente evocan el género italiano de giallo y, en específico, el realizado por el maestro Dario Argento. Pero cabe aclarar que no son simples tópicos argumentales los que traen a cuento la certificación, sino las características formales que presenta la cuidada creación de una atmósfera malsana dentro de un cuarto infantil, los preciosistas emplazamientos de cámara que alcanzan su máximo con el plano final de la mujer asesinada: fotografiada a ras de suelo y con la cámara recostada paralelamente a su rostro muerto. Sin dejar de lado la banda sonora que acompañará de este momento en adelante a la película, sospechosamente parecida a la que la banda progresiva de I Goblin ejecutaba para Argento, cuyo espíritu está presente en esta secuencia que en mucho recuerda a otro prólogo de antología en el cine del género: el de Rojo Profundo, obra del maestro romano y cuya escuela nos alcanza hasta nuestros días.

Sophie, Matthieu, Mathilde, Wilfried y Jeanne forman una compañía de teatro infantil que son contratados para representar la Caperucita Roja en el castillo de Axel de Farsen. El festejado es Nicolas, un niño autista que cumple años. El siniestro castillo, perdido en medio del bosque, da el tono necesariamente gótico para la reelaboración de un cuento siniestro con todo y lobo imaginario deambulando por el bosque, esta vez presentado como un sádico violador.

Pero las muertes no comienzan en lo profundo del bosque que se atreven a desafiar los jóvenes como un acto de diversión, sino paradójicamente en el fuerte que habría de servirles como refugio, pues el mal está dentro del castillo mismo. Así, los actores serán exterminados de forma sádica por el misterioso asesino que se aprovecha del traje de lobo utilizado por Matthieu para las funciones y así pasar desapercibido.

El tono de giallo no se pierde en ningún momento de la cinta, por el contrario, continúa asentándose con otro de los aspectos propios de la filmografía del subgénero italiano: la sexualidad que flota en el ambiente, presentada aquí con delicadas insinuaciones homosexuales y la puesta en escena de deliciosos momentos lésbicos, aquí sí en el mejor tono del fantástico sexy francés, el mismo que tan bien desarrolló Jean Rollin.

Lionel Delplanque presenta su respuesta al serial estadounidense de jóvenes asesinados y al mismo tiempo rinde culto al giallo italiano, con el que seguramente creció. Pero, a diferencia del fantástico americano pródigo en escenas de acción y rapidez de cámaras, y dejando de lado las exacerbaciones de violencia, sangre y vísceras propios de los italianos; le bon goût de Delplanque se decanta por movimientos de cámara a momentos casi imperceptibles, emplazamientos nada rebuscados que no sólo dan profundidad a los personajes, sino también a los espacios, que juegan su propio papel, como en cualquier elaboración gótica.

En resumen, con todo y que la historia no es novedosa en fondo (los jóvenes morirán a manos del típico psicópata con trauma psicológico a rastras), pero sí en forma (todo dentro del siniestro concepto de la Caperucita), la ópera prima de Lionel Delplanque es una cinta que nos lleva a disfrutar más de un trabajo de dirección de arte y de puesta en escena que de simples efectismos; elementos que en conjunto la acercan más a un elaborado clasicismo que a fugaces muestras de tennagers en peligro, películas maquiladas por la fiebre de moda y, sin ser propiamente una película gore, Promemon-nous dan le bois sí es una muestra del fantástico francés que retoma lo mejor que del género han mostrado estadounidenses e italianos, adaptándolos a su estilo de sutileza y elegancia para dejar en claro que, en Francia, también la sangre es bella.

EN LO PROFUNDO DEL BOSQUE
(Promenons-nous dans les bois)
Dirección: Lionel Delplanque; Guión: Lionel Delplanque, Annabelle Perrichon, basado libremente en Le Petit Chaperon Rouge de Charles Perrault; Producción: Olivier Delbosc, Marc Missonnier; Fotografía: Denis Rouden; Música: Jérôme Coullet; Edición: Alice Lary, Pomme Zhed; Con: Clotilde Courau (Sophie), Clément Sibony (Matthieu), Vincent Lecoeur (Wilfried), Alexia Stresi (Jeanne), Maud Buquet (Mathilde), François Berléand (Axel de Fersen), Denis Lavant (Stéphane), Thibault Truffert (Nicolas), Michel Muller (polícia)
Francia, 2000, 90 min.
Premios y Nominaciones: Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, Cataluña (Gran Premio de Plata al Cine Fantástico Europeo y Nominación a Mejor Película), España 2000; Festival Internacional de Cine Fantástico Fantasporto (Nominación al Premio de Oro al Cine Fantástico Europeo), Portugal 2001.

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