El Eterno Retorno del Cineclubismo Global
Posted by Revista Cinefagia on 9/01/04 • Categorized as Cinembargo Se Mueve
Por: Gabriel Rodríguez Álvarez
Dos aspectos caracterizan la naturaleza del cineclubismo: su vocación internacional y su condición editorial. Es posible hallar que ante el ideal de un modelo unívoco de cine club, desde sus orígenes hasta nuestros días, la diversidad que ha existido siempre desbordó incluso la propiedad del vocablo, y podemos confirmar, que a la fugacidad de una exhibición cinematográfica ha correspondido casi siempre la edición de una página impresa. Desde su origen, el cineclubismo debe considerarse otro fluido entre las arterias culturales internacionales y también es cierto que además de las pelÌculas, las páginas impresas popularizaron al cine entre las conciencias más avezadas que sin fines de lucro y rompiendo la pasividad de su condición de espectador, le confiaron al séptimo arte un destino universal.
Se trata de la memoria de la retroalimentación colectiva. En el reconocimiento de los espectadores contamos la historia del cine desde sus barricadas y trincheras más heroicas porque es el recuento de las capillas donde la resistencia al cine hegemónico ha encontrado y cultivado a sus seguidores y donde quizás también se han anclado dogmas que como tantos otros, hoy van a la deriva. Pero a la ingenuidad posmoderna le conviene enterarse de lo que han sido los espacios alternativos para el consumo de películas, y a la vieja guardia de cineclubistas les hace bien legar sus experiencias y revalorar lo que ha significado políticamente su desempeño en terrenos asociados frecuente y peyorativamente a la difusión cultural.
Sin importar fronteras, el activismo a favor de los círculos cinéfilos se ha mantenido por más de ochenta años ofreciendo un panorama más amplio al de los circuitos comerciales. En todo el mundo, los cine clubes han resistido y superado crisis sin dejar de servir a la comunidad mediante la programación de ciclos, retrospectivas y festivales, así como la publicación periódica de opiniones e informaciones internacionales que complementan el papel que desempeñan las cinetecas, las filmotecas y las salas especializadas. Sin embargo, en Latinoamérica persiste una visión reduccionista que no le ha dado al cineclubismo las facultades para popularizarse realmente. Por miopía institucional o autogestiva, las generaciones de cineclubistas apenas han trascendido su propia época y a diferencia de Europa en donde los barrios alojan a las salas especializadas, en América Latina son las universidades y las casa de cultura el principal centro de actividad de estos círculos de amantes de la cultura cinematográfica.
Hoy más que nunca, la historia tiene un enorme campo por explorar y la riqueza historiográfica que guardan los archivos es una puerta a las mentalidades del siglo veinte. Por su parte, el periodismo especializado tiene como opción dedicarse no a las películas sino a quienes se esmeran por exhibirlas colectivamente. El cine vive un periodo en el que la tecnología lo ha hecho más perdurable y asequible. Corresponde a los investigadores, espectadores y promotores de la cultura, organizarse para lograr una mayor retroalimentación colectiva.
En noviembre del aÒo 2002 nos propusimos editar desde la ciudad de México una revista electrónica que recogiera y profundizara en los perfiles del cineclubismo contemporáneo; que explorara y tradujera su dimensión organizativa y describiera sus actividades; también que conjugara la retroalimentación de sus reflexiones y nociones conceptuales y difundiera el carácter social y político de su naturaleza. No han sido poco los obstáculos, y los límites que nos hemos propuesto rebasar también han chocado con nuestras contradicciones como un colectivo.
Mundokino se elabora con la colaboración de entusiastas de todo el mundo. Es un escaparate mínimo para mostrar la riqueza de planteamientos, estilos y búsquedas a través del cineclubismo en varias épocas y distintas regiones de las aldeas planetarias. Nuestra curiosidad toca terrenos del diagnóstico, la historia y la perspectiva en lo que respecta a los espectadores activos y los promotores de la cultura audiovisual. Basta tener una pantalla que sirva de bandera. Sabemos que silenciosamente, las pulgas del circo lo llevan a todas partes, no importa si el león, el domador o el payaso están de acuerdo.
Comments are closed.
Cinefagia en Facebook