Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Diario de una pasión (The Notebook)

En el cine romántico gringo existen dos vertientes. La menos conocida, pero no por eso menos frecuente, es la que aparece en las películas de acción, terror y aventuras. En casi todas las producciones de estos géneros hay dos personajes que se odian a primera vista pero que después de sobrevivir un terremoto, una invasión extraterrestre y una guerra nuclear descubren que son la pareja ideal y viven muy felices para siempre. Algo así como Blanca Nieves Reloaded, con armas biológicas ocupando el lugar de la manzana envenenada y los Siete Enanos reemplazados por licántropos. Esto lo he visto tantas veces que ya estoy convencido que si no tengo novia es porque nunca me he peleado con seis ninjas para rescatar a una intrépida reportera.

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Por el otro lado, tenemos lo que a todos nos viene a la mente al oír hablar de cine romántico. Parejas separadas por las circunstancias, mucho llanto, promesas de amor. En pocas palabras, el terror de todos los novios y esposos que no tienen más remedio que llevar al cine a su domadora. Claro que de vez en cuando uno se encuentra con películas que pertenecen a este género pero que contienen la dosis justa de ironía (El Amor Cuesta Caro) o de encanto (Bajo el Sol de Toscana) para ser agradables hasta para el más troglodita de los espectadores. Sin embargo, esto es la excepción. La mayoría de las veces uno se tiene que soplar las idioteces de Reese Witherspoon o Hillary Duff, que son lo mismo de siempre con el agravante de que las protagonistas son un gancho al hígado.

Para entender por qué Diario de una Pasión resulta tan efectiva no sirve de mucho leer la sinopsis. La película cuenta el romance de Noah (Ryan Gosling) y Allie (Rachel McAdams) durante el verano de 1940 en el pueblito de Seabrook, North Carolina. Todo empieza en la feria del pueblo, cuando Noah se siente atraído por la chica desde el primer momento. Aunque ella va con un grupo de amigos, él no duda en correr un alto riesgo con tal de conseguir una cita. Allie acepta, aunque al día siguiente cuando él le recuerda lo acordado, ella por un momento intenta echarse para atrás. A pesar de que este inicio parece poco propicio, la química que existe entre los dos es evidente. El principal obstáculo que enfrenta la pareja es que él es un humilde leñador local mientras que ella proviene de una familia adinerada y sólo estará en el pueblo mientras dure el verano.

Contra lo que pudiera pensarse, los padres de Allie no se muestran intransigentes ante el nuevo novio de su hija. Ambos saben que la relación necesariamente debe ser fugaz, puesto que Allie está destinada a regresar a Nueva York y retomar su vida normal, por lo que aceptan que su hija se involucre con un muchacho humilde sin darle mayor importancia al tema. Sin embargo, para los muchachos se trata de algo más que un simple noviazgo de verano. Cuando se separan él promete escribirle diariamente y lo cumple a pesar de que la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial lo obliga a enrolarse en el ejército. Al mismo tiempo, Allie se desempeña como enfermera, atendiendo a los soldados heridos, y es así como conoce a Lon Hammond (James Marsden). Diversas circunstancias harán que Allie tenga que decidir entre Noah, que no ha podido olvidarla, y Lon, que parece ser el hombre ideal para ella.

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Todo lo anterior forma parte de una historia que Duke (James Garner), un amable caballero de edad avanzada, le narra a una mujer (Gena Rowlands) que está recluida en un asilo debido a que padece los efectos del Alzheimer. El relato está escrito en un cuaderno (el notebook del título original) y a medida que avanza la cinta el espectador comienza a sospechar que existe una relación entre este relato y la situación actual de la anciana. Tal vez “sospechar” no sea la palabra adecuada. Para cualquier persona con un poco de imaginación el nexo entre los dos planos de la narración debe ser evidente. Esto podría ser molesto si Diario de una Pasión no contara con varias virtudes, entre ellas me parece que la más importante es la convicción.

Diario de una Pasión comparte con las antiguas cintas románticas hollywoodenses esta cualidad, que para los modernos realizadores es algo inalcanzable. En estas películas, con algunas excepciones, era muy fácil adivinar cómo terminaría la historia, pero esto no era un problema porque el meollo del asunto estaba en la relación de los personajes, no es un final sorprendente. Los actores tenían una presencia admirable, los guionistas conocían su oficio y los directores se limitaban a aplicar una fórmula que no requería modificaciones para ser efectiva. Claro que no se abordaban los temas sociales, raciales o políticos que se vivían en aquella época, el cine en ese entonces era visto como un entretenimiento y no como una herramienta para combatir la inequidad. Las películas en esos años eran más inocentes pero también más sinceras. No tenían otra ambición que hacerle pasar un rato agradable a cualquiera que estuviera dispuesto a pagar su boleto.

Lo más irónico de esto es que el director Nick Cassavetes, que lleva esta historia mil veces contada con buena mano, es hijo del afamado John Cassavetes, que dedicó su vida a hacer un tipo de cine completamente opuesto al modelo hollywoodense, con muy pocos recursos y tramas que desmenuzaban las relaciones de pareja, en obras como Husbands (1970) y A Woman Under The Influence (1974). Nick se inició como actor en las películas de su padre antes mencionadas, siguió actuando en películas de serie B, incluyendo varios erotic thrillers donde compartía escena con Shannon Whirry y Brenda Bakke, en 1996 se convirtió en guionista con Unhook the Stars, que también dirigió, y después de colaborar con Denzel Washington en John Q (2002), ahora presenta una película totalmente comercial, sin ninguna pretensión artística o contestaria. Hijo de tigre, pintito, pues su padre también participó, como actor, en producciones comerciales, trabajos que le proporcionaban los fondos necesarios para dirigir obras más personales.

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En el caso de Nick dudo mucho que opte por seguir los pasos de su padre, y no tiene por qué hacerlo, mientras siga haciendo películas convencionales, predecibles, bien actuadas y filmadas como ésta. Normalmente los que nos dedicamos a esto siempre estamos pidiendo que los directores y guionistas tomen riesgos, propongan cosas nuevas y nos sorprendan con tramas insólitas o imágenes nunca antes vistas. Lo que muchas veces oldivamos es que para la mayoría del público no tiene nada de malo ver la misma historia una y otra vez. Menos cuando están tan bien hechas como Diario de una Pasión, que provocó un buen número de de sollozos entre los asistentes a la sala donde me tocó verla.

Sitio Oficial: www.thenotebookmovie.com

DIARIO DE UNA PASIÓN
(The Notebook)
Dirección: Nick Cassavetes; Guión: Jeremy Leve, Jan Sardi, basado en la novela de Nicholas Sparks; Producción: Lynn Harris, Mark Johnson; Fotografía: Robert Fraisse; Música: Aaron Zigman; Edición: Alan Heim; Elenco: Ryan Gosling (Noah Calhoun), Rachel McAdams (Allie), James Garner (Duke), Gena Rowlands (Allie Calhoun), James Marsden (Lon Hammond), Sam Shepard (Frank Calhoun), David Thornton (John Hamilton), Joan Allen (Anne Hamilton)
EE.UU., 2004, 115 min.

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2 Comments

  1. me facina ¡DIARIO DE UNA PASIÓN! es conmovedor ver el amor atraves de dos personas tan jovenes… a pesar de que esta sea tan solo una pelicula… te lleva a un viaje en donde se hace realidad. ¡ME ENCANTA!

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