Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

Después de atestiguar la bienvenida que el público y los medios de comunicación le dieron a Tom Cruise cuando el astro hollywoodense vino a México a promocionar su más reciente cinta, me pude hacer una idea de cómo deben haber recibido a los virreyes en la época colonial. Las muestras de agradecimiento fueron tan excesivas que era muy fácil ver en ellas resabios de nuestro pasado como sucursal de Europa, cuando la gente decente del país se desvivía por atender a los visitantes que llegaban del otro lado del mar y que les brindaban la oportunidad de sentirse civilizados al menos durante unos días, antes de que la rutina y las evidentes carencias los devolvieran a la realidad.

Tom Cruise en Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

Tom Cruise en Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

Lo que vimos hace unos días fue cómo nuestras clases medias hacían hasta lo imposible por agradar al actor y de esta forma saber qué se siente vivir en Los Angeles. Mientras los reporteros se peleaban por conseguir un guiño, una declaración, una foto, algunos de nosotros nos preguntábamos qué tan mala sería Colateral como para que Tom Cruise viniera en persona a publicitarla. Recordemos que en la premiere de Hombre en Llamas Denzel Washington jamás apareció. Hay excepciones, pero normalmente cuando las grandes estrellas de Hollywood vienen a promocionar alguna película es porque en Estados Unidos le fue bastante mal y se trata de un intento por salvar la ropa del naufragio. En el mejor de los casos significa que la productora no se siente muy confiada de que la cinta vaya a funcionar en taquilla.

El caso es que Tom Cruise llegó a nuestro país, atendió a algunos medios (no todos) en una conferencia de prensa y luego se fue a firmar autógrafos en la premiere hasta que le dolió el brazo. Todo esto es parte del show, nada más, pero de lo que se habló poco fue de la calidad de la cinta en cuestión. ¿Es tan buena como dice la crítica gringa o es mejor desconfiar? Leyendo a los críticos de Estados Unidos uno puede pensar que Colateral es un clásico instantáneo. Casi todos alabaron el trabajo de Tom Cruise y la dirección de Michael Mann. Otros se declararon fascinados por la historia y no faltó quien afirmara haber llegado al empíreo con la fotografía y la edición.

Al respecto puedo decir sin temor a equivocarme que lo más justo es decir: ni tan, tan, ni muy, muy. La neta es que el actor principal no es tan convincente como algunos han dicho. Es el precio de la fama. Hasta el espectador más imaginativo no puede evitar ver a TOM CRUISE haciéndole de malo, en lugar de aceptar al personaje. Cada vez que TOM CRUISE aparece en pantalla, sonríe como un Stepford Husband haciendo suspirar a todas las mujeres (al menos a las que ignoran los rumores) y luego dice sus diálogos o mata a alguien, todo lo demás pasa a un segundo plano. Aquí el actor intenta disfrazarse de asesino apareciendo con los cabellos tan blancos como los del cura Hidalgo, sin rasurar y soltando a la menor provocación alguna frase irónica, eso cuando no está perorando sobre el relativismo moral y la inmortalidad del cangrejo como maestro de la UAM Xochimilco. Es inútil. Al que vemos en pantalla es a TOM CRUISE y no a un asesino despiadado.

Jamie Foxx en Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

Jamie Foxx en Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

El que corre con mejor suerte en esto de demostrar que puede hacer algo completamente diferente a lo que le conocemos es Jamie Foxx, aunque lo más probable es que su trabajo pase desapercibido por la sencilla razón de que es negro. Foxx es más conocido por su participación como comediante en programas como “The Jamie Foxx Show” y en películas como Booty Call y Breakin´ All The Rules. Es por ello que su actuación en Colateral resulta sorprendentemente veraz y adecuada para el tono de la película. Foxx tenía la tarea de representar a un tipo ordinario, con varios problemas, pero capaz de despertar la simpatía del espectador, que de esta forma podría identificarse con lo que le sucedía a su personaje. La seriedad con la que Foxx asume este compromiso viene a confirmar la calidad de los actores negros, que en Hollywood deben conformarse con servir de comparsa a otros más famosos y de ojos claros.

En cuanto al director Michael Mann, que gusta de abordar el thriller y adaptarlo a su estilo personal, su trabajo en Colateral es adecuado. Al menos cuando se trata de retratar la ciudad de Los Angeles durante la noche en que transcurre la acción, transformando el lugar en un paraje desolado y solitario, lo hace bien. El uso de filtros para obtener una gama de colores donde predomina el azul, recurso muy de moda en las producciones gringas desde hace algunos años, está bien aprovechado para transmitir el aislamiento de los personajes, generando en el espectador esa sensación de ser la única persona en el mundo que se tiene al recorrer las calles de una ciudad en la madrugada. Para un ejemplo de una película donde el director abusó de esta técnica, usándola sólo porque se ve bien chido, favor de echarle un vistazo a Inframundo.

Pasemos a la historia, que es donde la puerca tuerce el rabo. Al principio todo parece demasiado cotidiano, con un ritmo lento en el que vemos al taxista Max (Jamie Foxx) mientras entabla una conversación con un cliente, en la que ambos confiesan sus temores y surge lo que podría convertirse en una amistad. El tono de la cinta cambia con la aparición de Vincent (TOM CRUISE), un sujeto que solicita los servicios de Max. Se trata de un tipo en apariencia normal que le ofrece a Max 600 dólares a cambio de ser su conductor durante toda la noche. Vincent le explica al taxista que se dedica al negocio de las bienes raíces y que debe visitar a cinco clientes esa misma noche para tomar su avión en la mañana. Muy pronto Max descubre que el verdadero negocio de Vincent es el asesinato, a medida que éste extermina a varias personas involucradas en el narcotráfico. Esto da pie a una tensa confrontación entre ambos personajes, que indudablemente tendrá un desenlace trágico.

Jada Pinkett en Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

Jada Pinkett en Colateral: Lugar y Tiempo Equivocado

Al menos esto es lo que debería suceder en teoría. En la práctica los tics de Hollywood aparecen para arruinar lo que pudo haber sido un buen thriller. Por principio de cuentas, no hay ninguna duda que al final el villano pagará muy caras todas sus fechorías y que el canonizable Max tendrá su recompensa por enfrentarse a tan despreciable sujeto. La recompensa es nada menos que Annie (Jada Pinkett Smith), quien es el pasajero con el que Max tiene una larga plática al inicio de la cinta. Haciendo caso omiso de las probabilidades de que en la vida real una exitosa abogada se fije en un chafirete jodido, el problema con esto es que desde los primeros cinco minutos un espectador atento puede adivinar lo que va a pasar al final. Aquí pasa algo similar a la presencia de TOM CRUISE en el papel del malo. Desde que vemos que el primer cliente de Max es nada menos que la esposa de Will Smith, es obvio que todo va a terminar en una pelea en la que el taxista se sobrepone a sus traumas y rescata a la abogada in extremis.

El resultado, sin ser catastrófico, sí provoca que el interés de la cinta sea menor al que se pudo haber logrado si el argumento se alejara de los clichés de este tipo de superproducciones. Hay varios momentos interesantes a lo largo de la película, mientras Max discute con su pasajero y trata de escapar o al menos alertar a sus víctimas. Una de las mejores escenas es aquella donde Vincent lleva a Max a un club de jazz, le explica la esencia de esta música y luego le presenta al dueño del local. Mientras Vincent y el dueño del bar hablan sobre Miles Davis, el personaje de Jamie Foxx se sorprende ante la amplia cultura musical del asesino al tiempo que el espectador agradece que se incluya un diálogo inteligente. Aquí tenemos un ejemplo de lo que la película pudo haber sido. Tristemente el final además de previsible es ridículo, con un Tom Cruise en plan de villano imparable al que sólo le falta que se le caiga la cara y resulte que es un robot llegado del futuro para aniquilar a las abogadas negritas de Los Angeles, algo que provoca las carcajadas del respetable.

Colateral se puede definir como una buena cinta independiente atrapada dentro de un mediocre blockbuster hollywodense. El concepto es interesante, con actores y un director al servicio de la idea y no de la megalomanía de Tom Cruise el resultado podría haber sido interesante. Pero ya se sabe que en Hollywood, donde la presencia de actores como Cruise o Schwarzenegger es el factor determinante para que los distribuidores aporten el dinero, es impensable oponerse a los caprichos de las superestrellas. Sólo nos queda pensar en lo que Colateral pudo haber sido con otro elenco y en otras circunstancias. Lo que vemos en pantalla entretiene pero no convence. Como diría mi tía Chuy: lástima de ropa.

Sitio Oficial: www.collateral-themovie.com

COLATERAL: LUGAR Y TIEMPO EQUIVOCADO
(Collateral)
Dirección: Michael Mann; Guión: Stuart Beattie; Producción: Michael Mann, Julie Richardson; Fotografía: Dion Beebe, Paul Cameron; Música: James Newton Howard, Tom Rothrock; Edición: Jim Miller, Paul Rubell; Elenco: Tom Cruise (Vincent), Jamie Foxx (Max), Jada Pinkett Smith (Annie), Mark Ruffalo (Fanning), Peter Berg (Richard Weidner), Bruce McGill (Pedrosa), Irma P. Hall (Ida), Barry Shabaka Henley (Daniel)
EE.UU., 2004, 120 min.

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