Te Doy Mis Ojos

En una noche de invierno Pilar (Laia Marull), harta de las golpizas que le propina su marido Antonio (Luis Tosar), huye de la casa llevándose consigo a su hijo y unos cuantos artículos personales para refugiarse con su hermana. A partir de entonces Pilar se debate entre oír los consejos de su madre, que le recuerda que una esposa debe estar al lado de su marido aunque la agarre de punching bag un día sí y otro también, y hacerle caso a su hermana, que opina que Pilar ya ha sufrido bastante a manos de Antonio y debe abandonarlo sin más ni más.

Laia Marull y Luis Tosar en Te Doy Mis Ojos

Laia Marull y Luis Tosar en Te Doy Mis Ojos

En manos de Silvia Pinal esta historia sería un episodio más de Mujer, Casos de la Vida Real (o en su defecto, Lo que Callamos las Mujeres), con la heroína en el papel de eterna mártir y su esposo como el rudo rudísimo que no tiene mayor diversión que tirarle los dientes a patadas a su media naranja. Entiendo que la intención de estos programas es buena, en un país tan machista como el nuestro es muy necesario que la televisión ayude a que las mujeres entiendan que no tiene nada de heroico aguantar a un borracho que las maltrata, pero su maniqueísmo, su deplorable nivel actoral y lo falso de los guiones hace que sea difícil tomarlos en serio. Ya era hora de que los productores mexicanos dejaran de promover el ideal de la esposa abnegada que todo lo sufre en silencio por el bien de sus hijos, pero es una lástima que para contribuir a la igualdad de las mujeres (nunca al “empoderamiento”, horrendo barbarismo que denota la incultura de las feministas) se recurra al mismo lenguaje melodramático de antes.

Para demostrar lo grosero y ramplón de estos programas nada mejor que Te Doy Mis Ojos, donde la realizadora Icíar Bollaín da una lección de cómo se debe abordar el tema de la violencia doméstica, con imparcialidad, inteligencia, serenidad y sin caer jamás en el chantaje emocional. Puede parecer extraño que al tratar este tema se intente dar una visión equilibrada donde el personaje masculino también tiene la oportunidad de explicar sus razones. Esto se debe a que estamos acostumbrados a historias revanchistas donde el único punto a discutir es en qué forma se debe castigar al malvado. Tomando como punto de partida su corto Amores que Matan, que recreaba la terapia de grupo entre esposos abusivos, Bollaín y su co-guionista Alicia Luna le dan voz al inseguro y celoso Antonio, que no encuentra una mejor manera de escapar a la frustración que le causa su trabajo como miserable vendedor de electrodomésticos que golpeando a su mujer.

Esto funciona al grado que el espectador logra entender las razones que tiene Pilar para soportar los malos tratos de Antonio. Lejos de ser un simple caso de “pégame, pero no me dejes”, podemos ver a través de Pilar los esfuerzos que hace Antonio por controlar su temperamento, siguiendo los consejos de un seráfico terapista que le enseña a reconocer y controlar su ira, incluso compartimos los momentos de felicidad de la pareja, cuando consiguen superar sus desavenencias y regresan al estado de gracia de su etapa de enamorados. Cuando Antonio le dice a Pilar que nadie lo conoce como ella, al espectador no le cabe ninguna duda de que es sincero. Es importante recalcar esto, porque si las guionistas no le hubieran dado igual peso a ambos personajes, sería incomprensible la decisión de ella de darle otra oportunidad a su verdugo, lo que llevaría a los más cínicos a pensar que la película debería llamarse Perro que Come Mierda, Aunque le Quemen el Hocico.

Luis Tosar y Laia Marull en Te Doy Mis Ojos

Luis Tosar y Laia Marull en Te Doy Mis Ojos

Tal vez lo único que se puede reprochar a la directora es que la cinta sea académica. Todos los encuadres y los movimientos de cámara son demasiado ortodoxos, sin que la realizadora se permita un poco de lirismo, posible a pesar del tema. El otro punto débil de la cinta es que es previsible. Uno sabe perfectamente que al final tiene que pasar una de dos cosas: él la mata o ella lo deja. En ese sentido no hay ninguna sorpresa. Por otro lado, Te Doy Mis Ojos no es una película de suspenso, así que esto no llega a ser molesto. En realidad estos dos detalles importan poco ante las magníficas actuaciones de Laia Marull y Luis Tosar, ejemplo de interpretación muy alejado de las fórmulas hollywoodenses, siempre al servicio del ego de los actores, y de los gestos ensayados y las lágrimas de glicerina del melodrama mexicanos, más preocupado por fingir que por sentir, y que conste que no soy muy afecto a las teorías de Stanislavski.

Por último, voy a sugerir un final alternativo a los creadores mexicanos que quieran tratar este mismo tema. Debo admitir que la idea no es mía, el mérito le pertenece a la señora Lorena Bobbitt, de Manassas, Virginia. En este final, la esposa resiste una última tunda, espera a que su marido se duerma, agarra un cuchillo cebollero y le corta a su mejor amigo. No hace falta que me den las gracias.

Sitio Oficial: www.la-iguana.com

TE DOY MIS OJOS
Dirección: Icíar Bollaín; Guión: Icíar Bollaín, Alicia Luna; Producción: Santiago García De Leaniz; Fotografía: Carles Gusi; Música: Alberto Iglesias; Edición: Víctor Molero; Elenco: Laia Marull (Pilar), Luis Tosar (Antonio), Candela Peña (Ana), Rosa María Sardá (Aurora), Kiti Manver (Rosa), Sergi Calleja (terapista)
España, 2003, 116 min.
Premios y Nominaciones: Premios Goya, 2004: Mejor Director, Mejor Película, Mejor Actor Principal (Luis Tosar), Mejor Actriz Principal (Laia Marull), Mejor Guión Original, Mejor Sonido, Mejor Actriz de Reparto (Candela Peña), nominada al Premio Goya por Mejor Actriz Revelación (Elizabet Gelabert); Premio del Círculo Escritores de Cine Español, 2004: Mejor Actor (Luis Tosar), Mejor Actriz (Laia Marull), Mejor Director, Mejor Película, Mejor Música Original, Mejor Guión, nominada al premio CEC por la Mejor Fotografía, Mejor Montaje y Mejor Actriz Secundaria; Premio Film de Ondas, 2003: Mejor Actriz (Candela Peña) y Mejor Película Española; Festival Internacional de San Sebastián, 2003: Premio CEC Award- Special Mention, Premio Silver Seasbel, Premio Silver Golgen Sdeshell; Premio Sant Jordi, 2004: Mejor Actriz Española (Laia Marull); Premio Academia Española de Actores, 2004: Laia Marull

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