Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Nos miran. Hollywood en cinco pasos.

Por: Alberto Acuña Navarijo

Pésele a quien le pese, Pedro Almodóvar y su cine resultaron una revolución para una industria sumida en la tradición y acostumbrada a lo “políticamente correcto” como era la española. Así, desde Pepi, Luci, Bom y Otras Chicas del Montón (1980) hasta Kika (1993), la primera etapa de Almodóvar representó a una nueva generación de cineastas ibéricos que, influenciados con el cine de género, la televisión, el comic y la cultura pop, intentaban realizar un cine más apegado a las épocas que se presentaban para poder llegarle a un público al que no le quedaba más remedio hasta ese momento que seguir la invasión de las producciones provenientes de Hollywood.

Por ende, a los azotes eróticos de Bigas Luna o al folclorismo de Fernando y David Trueba, en los 90 se impusieron directores tan insólitos como Alex de la Iglesia y su estrambótica filmografía (Mirindas Asesinas -1991-, Acción Mutante -1993-, El Día de la Bestia -1995-, Muertos de Risa -1999-, La Comundidad -2000-, 800 Balas -2002- y Crimen Perfecto -2004-), Alejandro Amenábar (Himenóptero -1991-, Luna -1995-, Tesis -1996-, Abre los Ojos -1999- y Mar Adentro -2004-) o el actor fetiche de De la Iglesia, Santiago Segura, con su cine guarro y escatológico (con trabajos como sus exitosas Torrente: El Brazo Tonto de la Ley -1998- y Torrente 2: Misión en Marbella -2001-), que resultan los responsables del boom del cine español de género.

A estos nombres se suman otros no tan conocidos pero, eso sí, bastante talentosos, como Juan Miñón (con cintas como Supernova -1992- y La Leyenda de Balthasar el Castrado -1995-), Juanma Bajo Ulloa (Airbag -1997), Oscar Airbar (Atolladero -1995), Íñigo Vallejo-Nájera (Katuwira -1996-), Javier Fesser (El Secdleto de la Tlompeta -1995-, Aquel Ritmillo -1995-, El Milagro de P. Tinto -1998-, La Gran Aventura de Mortadelo y Filemón -2003-) y Jaume Balagueró (Los Sin Nombre -1999, mejor conocida en México como La Secta-). Es más, hasta la industria porno española se erigió como una opción emergente con nombres como Nacho Vidal, Max Cortes y José María Ponce. Esta generación resulto tan sorpresiva que rápidamente fueron captados del otro lado del charco: De la Iglesia (Perdita Durango -1997), Amenábar (Los Otros -2001) o Balagueró (La Séptima Víctima -2002-). Hasta Nacho Vidal estuvo trabajando durante varios años en el Hollywood porno: el San Fernando Valley, centro de la producción XXX norteamericana.

Era un cine incipiente que aspiraba a ponerse al tú por tú con Estados Unidos en géneros como el thriller, la ciencia ficción, el terror y la comedia más excesiva. Aunque indiscutiblemente resultaron una fresca alternativa también resultó contraproducente y hasta cierto punto constituyó el principio del fin, ya que el afán de hacer cine de fórmula al estilo ibérico sólo dio como resultado copias y remedos que a la larga no aportaban nada. Sucedió algo parecido en Francia con las producciones de Luc Besson, que creyó haber inventado el hilo negro en el cine de acción cuando éste ya estaba caduco desde hace mucho tiempo.

Es por ello que no resulta tan extraño que ése sea el principal y gran defecto de una cinta tan fallida como Nos Miran (Norberto López Amado, 2002), tan predecible que la mejor manera de hablar y despotricar contra ella es con cinco sencillos paso, que son los que aprendieron y siguieron los guionistas de la fórmula que ha enseñado Hollywood a través de los años. A saber:

1.- Nuestro heroe siempre será un personaje atormentado por su pasado y por ello su presente es un infierno: Juan García (Carmelo Gómez), es un respetado inspector del Departamento de Policía de Madrid. Juan es conocido por todos sus compañeros y amigos como un verdadero profesional y alguien entregado a su trabajo. Pero Juan vive con el trauma de la misteriosa desaparición de su hermana cuando ambos eran niños. Esto le trajo consigo maltratos físicos y psicológicos por parte de sus padres y hasta fue considerado un niño con problemas por afirmar que podía ver a su hermana y hasta hablar con ella. De adulto, dicho trauma ha provocado que aun estando casado con Julia (Icíar Bollaín) y tenga dos hijos: Alex y Laura (Manuel Lozano y Carolina Petterson, respectivamente), no tenga una conducta estable, su familia lo considere un loco y en cualquier momento pueda estallar.

2.- A nuestro héroe se le asigna o se le ofrece un caso que le cambiará la vida para siempre, o lo que es lo mismo “las cosas no son lo que parecen”: A Juan se pide que investigue la desparición de Barreiros, un importante magnate que se esfumó hace varios años. Para Juan este caso es bastante importante, ya que años atrás por la negligencia e indiferencia de sus superiores no pudo concluir la investigación. Pero lo que Juan no sospecha es que esta nueva pesquisa lo adentrará en una realidad intangible, lo enfrentará a su pasado y pondrá en riesgo su integridad mental, llevándolo al borde de la locura.

3.- Existe sólo un personaje que sabe la verdad acerca del dilema en que se encuentra nuestro héroe, pero… : Ya metido de lleno en el caso, Juan se encuentra con un increíble trabajo documentado por parte de Medina (Karra Elejalde), ex- miembro del departamento que fue confinado a un manicomio porque aparentemente vio más de lo que debía. El trabajo consiste en un complejo archivo con la gente desparecida desde hace varias décadas. Juan empieza a descubrir que tras la supuesta locura de Medina existe un motivo de peso y que la única frase que Medina puede articular -”nos miran”- es el resultado de su investigación y no el producto de su mente desquiciada. Obviamente Juan estará perdido, confundiendo objetividad y subjetividad dentro del caso asignado, sin poder evitar que la locura de Medina, la desparición de su hermana y los juegos infantiles de su pequeña hija se conviertan en una amenaza para su propia familia.

4.- El misterio poco a poco se revela y la debacle de nuestro personaje inicia: Sin darse cuenta, Juan ha caído en la misma obsesión que Medina. Ahora se ha vuelto todo un peligro para su familia. Pero las preocupaciones de Juan tienen bases. Probablemente su pasado haya regresado en forma de amigos imaginarios.

5.- Todas las piezas embonan: Para Juan sólo existe una salida, aceptar su destino. Posiblemente así estaba escrito y el ciclo se ha cumplido. De lo contrario se arrepentirá por amagar a sus hijos con su arma de cargo provocado por su obsesión. Para los que a estas alturas ya están mentándome la madre y escribiendo un mail con amenazas de muerte por haber contado la trama casi en su totalidad -algo que no acostumbro hacer-, déjenme defenderme diciendo que el resultado sería el mismo si gastaran su tiempo y dinero en ver los primeros 15 minutos de la cinta. Hasta el cinéfago menos perspicaz podrá predecir el desarrollo de esta insípida trama. La única forma de sorprenderse viendo Nos Miran es si por algún milagro no han podido encontrar cualquier otra cinta de fantasmas o aparecidos.

Nos Miran es una cinta fallida en cualquier género que se propone tocar. Como cinta de terror lo único que causa sorpresa es que a la fecha se sigan los mismos lugares comunes del género: escenas shock, ambientes tensos, los personajes de siempre y una resolución que se supone intensa pero es por demás anticlimática y para colmo un fusil de la interesante cinta argentina Moebius (Gustavo Mosquera R., 1996). Como thriller es bastante aburrida y como drama sobrenatural carece de chispa. ¿Ven cómo no es tan malo que haya hablado de más respecto a esta cinta del montón?

Ahora que si lo que en verdad quieren es un buen susto y sentir “meyo” entonces dirijan su mirada a Asia con cintas como El Ojo 1 y 2 (Oxide Pang Chun y Danny Pang, 2002 y 2004), de Hong Kong, El Teléfono y Tijeras (Byeong-ki Ahn, 2002 y 2002), de Corea del Sur, o la saga de Ju On (Takashi Shimizu, 2000 y 2003) de Japón. Porque, ¿para qué perder el tiempo con una cinta como de plano no provoca que nos comamos las uñas, ni un retortijón por los nervios, ni que se ponga la piel chinita o ya de perdida un buen salto del asiento? Sólo produce sueño (ZZZ…) y eso en una cinta del género es un crimen.

NOS MIRAN
Dirección: Norberto López Amado; Guión: Jorge Guerricaechevarría, basado en la novela de Javier García Sánchez; Producción: César Benítez; Fotografía: Néstor Calvo; Música: Bingen Mendizábal, Borja Ramos; Edición: María Elena Sainz de Rozas; Elenco: Carmelo Gómez (Juan), Icíar Bollaín (Julia), Carolina Petterson (Laura García), Manuel Lozano (Alex), Roberto Álvarez (sacerdote), Massimo Ghini (José), Margarita Lozano (Luisa), Karra Elejalde (Medina)
España, 2002, 105 min.
Premios y Nominaciones: Premios Goya, 2003: Néstor Calvo, nominado por la mejor fotografía; Fantasporto, 2003: Norberto López Amado, premio de la crítica, nominada al International Fantasy Film Award; Festival de Cine Hispano de Miami, 2003: Norberto López Amado, nominado por mejor película

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