Yo, Robot (I, Robot). Lo que la matrix nos dejó.
Una de dos, o Isaac Asimov está en momentos retorciéndose en su tumba y arañando el féretro para salir y matar a Alex Proyas, Jeff Vintar y Akiva Goldsman (director y escritores) o está reposando el sueño de los justos, feliz porque por primera vez la tecnología de efectos especiales permitió que los robots se asemejaran a lo que él siempre imaginó, aunque sean esos mismos efectos lo que reducen a la cinta a una más del género veraniego.

Digan lo que digan los muy sesudos teóricos de la ciencia ficción (que por lo menos en México resultan ser todos los que alguna vez han leído al buen doctor) los cuentos de Isaac Asimov son lo suficientemente entretenidos como para ser los que inicien en uno la exploración de ese género literario tan vilipendiado y denostado, pero del que todo mundo sabe algo.
A Asimov se le atribuyen la invención de la palabra robótica y su posterior desarrollo en las letras, incluyendo las ya míticas tres leyes –que algunos historiadores le atribuyen en realidad a John W. Campbell, cólega y cofrade del doc- y aunque pueda decirse que sus relatos son simplones, sin profundidad y con personajes acartonados, uno nunca deja de pensar en ellos al terminarlos. El manejo que algunas veces llega a hacer de la ironía es todo un clásico –aunque nunca al nivel que la llevó Fredric Brown- y su muy raro humor ha sido tratado de ser clonado por escritores mucho peores, la mayoría de las veces con no muy buenos resultados.
En esta ocasión la película no está basada directamente en una sola obra del, según palabras de él mismo, más guapo e inteligente de los escritores de ciencia ficción, sino que es un batidillo de varias de sus historias de robots, algunas de ellas pertenecientes a la antología Yo, Robot. Algunos de los personajes de esta cinta, como Susan Calvin o Alfred Lanning, aparecen en esos cuentos, aunque no son tan unidimensionales ni secundarios como los hacen aparecer aquí.
Y como mencionaba algunos párrafos arriba, ahora que la tecnología permite que puedan verse robots en masa y haciendo cualquier malabar como que ya va siendo tiempo de que se adapten obras que antes se creían imposibles de trasladar al celuloide… aunque pensándolo bien, después de ver El Pago o esta misma Yo, Robot quizás sea preferible que se queden guardadas en ese gratísimo lugar que es la memoria.

Siendo sinceros, no se le puede culpar al director de El Cuervo o Ciudad en Tinieblas en su totalidad lo malogrado de la cinta, gran parte de esa culpa debe recaer en los escritores que ya antes han echado al traste proyectos medianamente interesantes: Vintar participó en el super bodrio Final Fantasy: The Spirits Within y Goldsman lo hizo con Lost In Space (gran premisa, pésimo desarrollo). Uno pensaría que la gente aprende de sus errores pero aquí no fue el caso. Los errores de Proyas fueron no intervenir en la historia y dejarse seducir por la millonada que tuvo a su disposición para dirigir el proyecto, además de querer copiar fórmulas previamente establecidas del cine de acción (¿o fueron homenajes a John Woo?) en lugar de utilizar las fórmulas previamente establecidas del cine de Proyas.
Yo, Robot es una película que nunca se decide a abandonar su cuna hollywoodense en pos del paraíso del cine de culto a pesar de tener todo para llegar a ocupar un lugar cercano a The Matrix, tan cercano como que parece su precuela. Tanto la historia como los diseños de los robots recuerdan a ese capítulo de los Animatrix llamado “Segundo Génesis”, lo cual no es raro si tomamos en cuenta la fascinación de Proyas por las distopías y las atmósferas oscuras y macabras. Aquí podemos observar algo de desesperanza disfrazada de heroísmo y una ideología progresista antiprejuicio que se diluyen bajo un mar de efectos especiales bastante mal hechos (si quiero ver únicamente gráficos por computadora mejor veo las de Pixar) y en muchos de los casos innecesarios, tanto como los comerciales que se incluyen, que aparte de ser tan obvios están aderezados con chistes malísimos.
Sin duda alguna Proyas se dejó marear por el dinero y quiso sacarle el mejor provecho posible, el problema es que confundió calidad con cantidad y en lugar de apantallar a la audiencia lo único que logra es desviar la atención del mensaje de la película, que haciendo a un lado sentimentalismos grilleros es bastante bueno.
El otro gran problema de la cinta se llama Will Smith, quien una vez más interpreta a su alter ego inteligente, macho y gracioso al que ya nos tiene acostumbrados. Es claro que no esperaba una actuación diferente, pero aquí da la impresión de haber hecho lo que quiso sin preocuparse nunca por ser congruente con la historia, además de mostrar un hastío a la hora de soltar sus no muy graciosos chistes.

Otro caso de personaje mal llevado es cometido por Bridget Moynahan, quien realiza un cliché bastante soso de una persona robotizada (¡chin, ya les conté una de las metáforas de la película!) y que para variar es la típica mujer tonta e inútil de las películas de CF de los años cincuenta. Quiero pensar que fue un error de omisión y no un homenaje a esas cintas.
Pero aun con todo lo anterior la película tiene puntos rescatables. El manejo de una sociedad floja, aislada y deshumanizada es bastante notorio, la crítica hacia la tecnocracia y el internet resultan tan irónicas como al buen Asimov le hubieran gustado y la idea de que la raza humana necesita una correa para que le eviten irse al carajo es de lo más lindo y lo es más en un mundo asexual pero perfectamente moral como el que pinta Proyas en su filme.
La ironía más amarga de la película es la contradicción que plantea el criticar el avance tecnológico sin ética pero abusando de la tecnología para plastificar el producto final, creo que al divulgador científico Asimov se le han de estar revolviendo los gusanos en su caja torácica. Eso si no está disfrutando de ella comiendo abundantes cantidades de palomitas, para lo cual Yo, Robot resulta perfecta.
Sitio Oficial: www.irobotmovie.com
YO, ROBOT
(I, Robot)
Dirección: Alex Proyas; Guión: Akiva Goldsman, Jeff Vintar, no inspirado por el libro de Isaac Asimov; Producción: Wyck Godfrey, James Lassiter, Anthony Romano, Michel Shane, Will Smith; Fotografía: Simon Duggan; Música: Marco Beltrami; Edición: Richard Learoyd; Elenco: Will Smith (Del Spooner), Bridget Moynahan (Dra. Susan Calvin), Alan Tudyk (Sonny), Bruce Greenwood (Lawrence Robertson), Chi McBride (Teniente John Bergin), Shia LaBeouf (Farber), James Cromwell (Dr. Alfred Lansing)
EE.UU., 2004, 110 min.
Cinefagia en Facebook