Revista Cinefagia

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En el país de los cinéfilos, el cinéfago es rey

Festival Erótico de la Ciudad de México. Crónica de un fraude anunciado.

Por: Alberto Acuña Navarijo

Ironías de la vida: mientras todos los medios de comunicación conocidos fueron invitados y registrados para un presuntuoso festival dedicado al erotismo y a la pornografía, sin que éstos supieran ni una pizca del tema; el único medio -independiente pero medio al fin y al cabo- que habla, conoce y gusta del cine XXX, es ignorado por los organizadores dejándolo chiflando en la loma. Con esta queja, inicio una pequeña reseña/crítica del Primer Festival Erótico de la Ciudad de México, evento que despertó toda clase de expectativas debido a la deslumbrante campaña publicitaria que lo acompañó y que prometía que ya se estaba a la altura del primermundismo, pero que terminó siendo una decepción, un fraude y, sobre todo, el pretexto perfecto para despertar del sueño guajiro: todavía no estamos listos ni preparados para albergar una feria de esta naturaleza en el país, no vaya a ser que se falte a la moral. Mejor vamos a darnos golpes de pecho y baños de pureza.

Cualquiera que se haya quedado con las ganas de asistir y sólo vió, oyó o leyó las noticias acerca de las actividades, habrá pensado que lo que se perdió fue único e irrepetible. Pero es un secreto a voces que los medios de comunicación con tal de quedar bien -total, fueron invitados- hablan maravillas de la organización, del ambiente, de la respuesta del público o de lo exitoso que fue, omitiendo cualquuier desperfecto que suceda, por más grande que sea éste. Ahí está el Festival de Cine Francés 2003, en donde todos se expresaron muy bien de las películas que se exhibieron y del recinto donde se realizó pero nadie habló del despotismo de los encargados y de la obvia preferencia al jet set francés frente a los pobres mexicanos muertos de hambre.

¿O qué tal el pasado Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México? Todos alabaron las películas con las que roncaron, aplaudieron a Mike Figgis y le auguraron futuro al certamen. Por el contrario, nadie dijo nada acerca de los cientos de fallas que se tuvieron en tan pocos días ¡Carajo, pero si se estuvo a punto de romper una marca esa semana! Pero como en Revista Cinefagia no queremos ni necesitamos caerle bien a los involucrados en nuestras críticas y ni por haberle visto las tetas a las actrices porno voy a hablar bien, me dispongo a comentar lo que en verdad sucedió.

En la página de internet se anunciaba que este evento traería lo mejor de su homónimo de Barcelona y por ende la fantasía de miles de mexicanos estaba a punto de hacerse realidad: una oferta desmesurada de productos y shows, ver de cerca a gran cantidad de estrellas de la industria porno, un festival de cine alterno en donde todo estaba permitido. Al parecer $150 eran bastante aceptables para todo lo que uno podría ver. Poco les faltó para presumir que por $50 más, te podías llevar a una stripper a tu casa.

Pero, ¡oh, triste realidad! De las 15 estrellas internacionales que se anunciaron y prometieron -entre actrices, actores y directores- sólo llegaron 6. Y eso era el principio del desastre. ¿Dónde quedaron las miles de marcas que iban a estar ante nuestros ojos? Sólo 31 stands estuvieron presentes, entre sex shops, sellos de video, librerías, revistas, condonerías, hot lines, piercings y tatuajes. ¿Y saben lo peor? No se presentó nada nuevo: el mismo título genérico de siempre, el nuevo libro de temática gay o la muñeca inflable vestida de enfermera que todos veían atónitos y morbosamente. Sí, es cierto, los botaderos de la compañía Negro y Azul estaban a reventar, varios se animaron a comprar dos ejemplares de Playboy por sólo $50 -chance serían firmadas por Sabrina de La Hora Pico- y todos se detenían aunque fuera un momento para verle las nalgas a la edecán de Telephone Line, pero eso no era suficiente. Todavía no pasaba nada.

Mientras uno se paseaba por las desiertas salas en donde se presentaban conferencias o libros, y por la aburrida sala de exhibición de arte erótico, uno podía toparse con un cartel que anunciaba que se estaban efectuando luchas en lodo. Estas eran patéticas. Mujeres que lo único que querían eran cobrar y largarse lo más pronto que se pudiera, ofrecieron sólo una embarradita de lodo y risas nerviosas. Esto sólo despertaba la sed pero no dejaba conforme a nadie. Era momento de ponerse un poco cachondo y entrar al Festival de Cine, que tenía como principal atractivo una cinta española que al estilo hardcore rinde homenaje al cine de luchadores llamada 616 Df (Sandra Uve, 2003). Era un trabajo sucio pero alguien debía hacerlo pero, nueva decepción, la sala era demasiado pequeña por lo que más que disfrutar la cinta uno tenía que estar cuidando la retaguardia y es que nunca se sabe.

Por cierto, el festival también fue otro desperdicio, 35 cintas rutinarias y hasta la mencionada cinta española es una más del monton, sólo que, eso sí, con enmascarados. Entre la desesperación por no encontrar nada para satisfacer las necesidades personales -con chuscos strip tease y mediocres shows fetichistas- y el hambre imposible de controlar por los elevados precios de los alimentos, se escuchó una voz que anunciaba que en el escenario principal darían inicio las actividades. En un instante la mitad del público asistente estaba atenta de lo que podría suceder.

De las cinco modelos/bailarinas que se presentaron en dicho escenario, debo de reconocer que tres tenían lo suyo: una hermosa chica llamada Karla fue la sensación del respetable, aunque otra llamada Marlene no cantó mal las rancheras. Por su parte, Angie fue la encargada de arrancar los primeros e irresistibles gritos misóginos de la tarde. Angie se entregó por completo, ofreciendo toda clase de shows -lésbico incluido- y hubo un momento en que quedó completamente desnuda, pero fue notorio que no estaba muy cómoda que digamos. Acto seguido, Penélope y Renee lograron que no se escuchara ni un aplauso y los ánimos se enfriaran, la primera pintada de dorado y portando una horrible peluca y la segunda con estrías y celulitis, brindaron un grotesco espectáculo.

Después de toda clase de variantes en el show con estas chicas, los animadores ya no encontraban el modo de que la gente estuviera interesada. Entre anunciar que por módicos $100 uno se podía tomar una foto con ellas o por la misma cantidad comprar una playera con el estampado de la pornstar favorira para así hacer literalmente su agosto, los ánimos subieron pero eso no fue suficiente para calmar las ansias. Y es que la opinión era unánime: era momento de que se presentaran las actrices porno. Estas no aparecieron hasta una hora después de lo previsto, pero la espera valió la pena. Estaban ante nosotros y con muy poca ropa la húngara Rita Faltoyano, la franco vietnamita Katsumi, la checa Claudia Claire y la americana Jane Darling. En el momento menos pensado todos estábamos unidos por un fin en común. ¡Queríamos pelos!

Así, cada una se presentaba con provocadores atuendos, poses sensuales y ejecutaban su rutina. Más tarde invitaban a un suertudo al escenario, mientras todos gritábamos al unísono ¡quítale la tanga! o ¡agárrale la nalga! Hubo aventados que en verdad se agasajaron y había quien de plano se cohibía, quedando en total ridículo con el público, bajando cabizbajo no sin antes recibir un caluroso ¡puto! o ¡culero! Después de ello, cada una procedía ya casi sin nada que las cubriera a regalar souvenirs con el generoso extra de estar mojados por su sudor y fluidos. Probablemente lo único que molestó a más de uno -incluyéndome- fue que las mujeres tenían cubiertos los pezones con molestos parches y que difícilmente se podían quitar los diminutos hilos dentales.

Habría que aclarar que esto no fue culpa de ellas. Es mas, las actrices deseaban enseñar lo que todos pedíamos, pero rápidamente eran reprimidas por los organizadores. Todavía Nacho Vidal, que se encargó de hacer acto de presencia y de grabar toda la acción, valiéndole cualquier regaño incitaba a las chicas a que se despojaran de todo, cumplieran con el público y es que para eso vinieron. Afortunadamente al final las chicas sin ningún pudor de por medio quedaron bien con los asistentes, demostrando que son gente que sí sabe su trabajo. Definitivamente la que se llevó la noche fue la bellísima Katsumi. Desde que se paró en el escenario, todos nos quedamos paralizados por su exótica belleza y manera de moverse, para después corearla y hasta pedirle frenéticamente un autografo después de su presentación. Es seguro que esta hermosa mujer haya pasado de ser una completa desconocida a ser la protagonista de los sueños hémedos de varios.

Claudia Claire por su lado se presentó como el fetiche de muchos de los presentes: como una colegiala cachonda. Claire dió una cátedra de como explotar la sensualidad y ser provocativa sin muchos aspavientos. Rita Faltoyano fue la más atrevida a la hora de quitarse la ropita y aunque se hacía la inocente era notorio que le encanta provocar al que se deje. De Jane Darling poco se puede decir, no provocó paros cardíacos ni sudoraciones constantes y es que no mostró mucho, pero, ¡ah, qué buena está! Al final, entre aplausos, gritos, silbidos, flashes fotográficos, cámaras de video, celulares atentos a cualquier movimiento, venta de fotos que ofrecían la ilusión de estar unos segundos bastante cerca de la actriz de su preferencia, firma de autógrafos y opiniones encontradas, llegaba a su fin el evento.

En conclusión sólo fueron momentos aislados los que dieron sabor a un desangelado y frío festival que quedó a deber. Probablemente la gente que asistió aun con todo deberá sentirse afortunada, porque seguramente éste fue el primero y el último evento con estas características que se hace en la ciudad. Y es que el fin de semana el sueño se resquebrajó y la falta de cultura, tolerancia, educación y la influencia de organizaciones mochas y mojigatas que existen en el país nuevamente hicieron de las suyas, esta vez dejando una vergonzosa imagen hacia el extranjero. Terminado el show el viernes, las cuatro actrices junto con Vidal eran detenidos por agentes de Migración para ser extorsionados, retenidos, maltratados y deportados del país, por una causa que a la fecha sigue siendo inexplicable.

¿Habrá sido el gobierno, Marthita, la Vela Perpetua o alguna asociación moralista? Lo cierto es que, como bien afirma Salvador Diago, presidente de FIN Group -compañía encargada del evento y de traer a las estrellas-, el más afectado en este escándalo no es él, ni ellas, ni nadie allegado, sino el país, que una vez más demostró su incapacidad cultural e ignorancia. Además, esto también significa que FIN Group haya optado abandonar cualquier negociación en Mexico para abrir sucursales y Sandra Uve haya decidido cancelar la filmación de dos cintas que tenía pensado hacer aqui. Esto es la culminación de cuatro dias en donde efectivamente la respuesta del público superó cualquier pronóstico, demostrando que a la gente sí le interesa y le gusta este género y no lo ve con miedo ni con pena; pero en donde los organizadores hicieron que pasáramos de las fantasías más libidinosas a una buena cubetada de agua helada.

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