El Protegido
Por: Arturo Rojas
¿Cuántos de ustedes se levantan cada mañana, sobresaltados por la alarma del despertador, seguros de que nacieron para algo más en el mundo? Bienvenidos a otro día en la vida de David Dunn, un hombre cuyo trabajo como agente de seguridad en el estadio de una universidad de Filadelfia sólo le recuerda todo aquello que no fue. Además su matrimonio está en crisis, a pesar de los esfuerzos de su pequeño hijo por lograr que él y su esposa se reconcilien. Pero todo eso cambia el día que, de regreso de una entrevista de trabajo en Nueva York, el tren en que viaja sufre un terrible accidente. Dunn no sólo es el único sobreviviente, sino que, milagrosamente (como le explicará el médico que lo atendió), no sufre herida alguna… ni siquiera un raspón.

Después del incidente, un sujeto llamado Elijah Price, quien padece una extraña enfermedad que hace sus huesos increíblemente frágiles, por lo que le llaman el “Señor Vidrio” desde su infancia, aparece en la vida de David y su familia. Debido a su especial condición, los mejores amigos de Elijah fueron las historietas (o cómics, si lo prefieren) que su madre le compraba para matar el tiempo en la cama de algún hospital. En esas viñetas el “Señor Vidrio” concibió un par de teorías, uno: las historietas son una Piedra de Rosetta, jeroglíficos modernos en los que se han exagerado esos hechos increíbles que la gente no puede explicarse. Dos: si esto es cierto, es probable que exista alguien que sea como un superhéroe, una persona cuyos huesos (su organismo en general) sea inquebrantable. Alguien tan resistente cuyo propósito en la vida sea proteger a aquellos que no pueden cuidarse solos…
El Protegido (Unbreakable, 2000) es el cuarto largometraje de M. Night Shyamalan y con él marca el inicio de trabajos más personales (después vendría la magnífica Señales) en los que el director-guionista nos deja ver de lleno aquellos elementos que, seguramente, poblarán sus trabajos por venir (no sé ustedes, pero yo no puedo esperar a ver The Village): personas dotadas de extraños poderes, marcados por la tragedia (normalmente un accidente de auto) y que, ya sea por esta u otra razón, parecen alejarse de su destino. La especial atención de Shyamalan sobre este último tema es lo que le da su singular fuerza a la cinta.

El Protegido es el retrato de un hombre cuya vida está hueca a pesar de tener amor, trabajo y salud (“mientras haya trabajo…” o “mientras haya salud…” son de esas frases recurrentes que todos hemos escuchado, o usado, más de una vez, ¿no es así?) siempre hay esa sensación de que algo falta, de que la vida no está completa. Una existencia gris que Shyamalan retrata a la perfección con una fotografía ausente de colorismo, con un ritmo lento (a veces demasiado) apoyado en la interpretación de Bruce Willis como un David Dunn apocado, siempre con los brazos colgando a los costados, cuya mirada perdida refleja el vacío que hay en su interior, incapaz de descubrir de dónde viene ese sentimiento, sin darse cuenta que él mismo es la causa de su infortunio.
En esa línea, el personaje interpretado por Samuel L. Jackson (Elijah Price) actúa como una verdadera contraparte de Dunn, no sólo en lo colorido de su vestimenta, sino en su papel dentro de la historia: un hombre con una misión, hiperactivo si consideramos lo delicado de su salud, que no se detendrá ante nada para lograr su objetivo (“no hay nada peor que…”). La correcta interacción entre ambos personajes y un interesante manejo de la mitología creada alrededor de los cómics, le brinda a Shyamalan ese desenlace con giro de tuerca que busca en cada una de sus producciones (aún no me recupero totalmente de El Sexto Sentido) y, aunque parezca extraño, que parece restarle fuerza al complemento de la historia, en un final aparentemente flojo y forzado.

Sin embargo, me parece que es precisamente ahí donde uno puede sentir el golpe de un mazo justo en la parte trasera de la cabeza, cuando el guionista-director remata con fuerza su verdadero punto: ¿Cuántas personas deben pagar el precio de que no vivamos al máximo de nuestras posibilidades? ¿Cuánto deben sufrir aquellos a nuestro alrededor por no asumir todo nuestro potencial sin importar lo loable de nuestra excusa (como lo hizo David por Audrey, por amor)? A fin de cuentas, lo que Shyamalan trata de exponer a su auditorio, es el hecho de que las decisiones que cualquiera de nosotros toma tiene repercusiones directas no sólo en nuestras vidas, sino en la de aquellos que nos rodean.
Es fácil pasar por alto las cualidades de esta cinta. Esto quizá se deba a que, a primera vista, El Protegido no cuenta con un remate espeluznante como el que nos entregó en El Sexto Sentido (The Sixth Sense, 1998), pero lo cierto es que Shyamalan refina su trabajo con cada nueva entrega y la fuerza del cierre de esta producción puede ser equiparable, o acaso mejor, que el de su anterior largometraje. Sin embargo, una vez que las habilidades especiales con que cuenta el protagonista de la cinta son descubiertas, el público parece esperar un mayor despliegue de ellas, como haría el superhéroe de cualquier número de las casas editoriales de cómics más famosas de los Estados Unidos, pero es necesario ponerse un momento en los zapatos de Elijah Price y leer entre líneas.
EL PROTEGIDO
(Unbreakable)
Dirección, Guión: M. Night Shyamalan; Producción: M. Night Shyamalan, Barry Mendel, Sam Mercer; Fotografía: Eduardo Serra; Música: James Newton Howard; Edición: Dylan Tichenor; Elenco: Bruce Willis (David Dunn), Samuel L. Jackson (Elijah Price), Robin Wright Penn (Audrey Dunn), Spencer Treat Clark (Joseph Dunn), Charlayne Woodard (madre de Elijah)
Estados Unidos, 2000, 106 min.

En lo personal, me encantó esta película porque muestra otra forma de ver a los héroes y los villanos sin todo esos super efectos especiales.
Tal vez ya la conoces pero en un estilo similar al de la película de Shyamalan está la serie de televisión Heroes en Universal Channel, sobre todo en su primera temporada (la segunda es pésima).