Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)

eternal-sunshine-of-the-spotless-mind-posterPor: Alberto Acuña Navarijo

Original, divertido, extravagante, complejo, profundo, inspirado, surrealista. Cualquier adjetivo queda corto para un autor como Charlie Kaufman al cual tan sólo le han bastado cinco guiones fílmicos para convertirse en la bocanada de aire fresco que necesitaba una industria en plena debacle por falta de ideas como lo es Hollywood. Desde su debut cinematográfico -previo trabajos en series de muy poco prestigio como Get a Life 1990-1992, Ned y Stacy 1995-1997 o The Dana Carvey Show, 1996 - Kaufman alcanzó notoriedad al presentar guiones únicos en su especie, con premisas por demás estrambóticas y que llevan el absurdo a su máxima expresión, confundiendo al espectador que no sabe si lo que está viendo es vigilia o un retorcido sueño, pero que al mismo tiempo tiene como objetivo principal decir algo acerca de una sociedad sumida en la obsesión de ser y de escapar de una vida monótona, así como de la importancia de amar algo para sentirse vivo y no perder la cordura.

Si a eso le sumamos que sus guiones han sido dirigidos por los enfants terribles del nuevo siglo y que éstos han sabido manejar trabajos de estas magnitudes, entonces estamos hablando de un revolucionario, que prefiere sacrificar todo con tal de no caer en las garras de la industria más influyente del mundo. Tan es así que en cada una de las películas que ha escrito la atención recae en Kaufman y su nuevo y brillante chispazo, relegando a segundo puesto al realizador y a los protagonistas. Y es que Kaufman es la verdadera estrella y es la figura principal de una nueva generación de autores que le han dado la espalda al mainstream y se han dado cuenta que hay otros caminos que tomar en donde no se les coarte su genialidad e inquietud artística.

Por ende, ¿Quieres ser John Malkovich? (Spike Jonze, 1999) es un intrigante viaje literalmente a la cabeza de John Malkovich para combinar situaciones por demás disparatadas, como es el hecho de que se a través de un portal ubicado en el piso 7 y medio de un edificio neoyorquino se pueda acceder a la mente del actor para 15 minutos después ser expulsado y caer a un lado de la carretera, con algunas meditaciones sobre temas más serios, como la locura colectiva de tratar de cambiar nuestras agobiantes rutinas, ya sea la de un perdedor compulsivo o un anciano que ante todo quiere seguir viviendo una ajetreada existencia. Mientras tanto, en El ladrón de orquídeas (Spike Jonze, 2002), Kaufman nos da una verdadra clase de cómo se hace un gran guión, dándose el lujo de adaptar muy a su manera -por no decir transformarlo por completo- un libro para mostrarnos lo difícil que es el proceso creativo, inventando un hermano gemelo que se convierte en su alter ego y guía para ayudarlo a terminar un trabajo aparantemente imposible, criticando a Hollywood y su conformismo y de paso preguntándose: ¿tú eres lo que amas o lo que te ama?

Kate Winslet y Jim Carrey en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Kate Winslet y Jim Carrey en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Los otros dos guiones, anteriores a la película a reseñar, son las menos conocidas Human nature (Michel Gondry, 2001) y Confesiones de una mente peligrosa (George Clooney, 2002). La primera -que en México aún pertenece a los Cinéditos- es una comedia que antecede a El ladrón de orquídeas en la idea de que todos de alguna manera debemos o por lo menos tratamos de adaptarnos a las circunstancias que se nos presentan; mientras que el debut trás las cámaras del actor George Clooney es una inclasificable comedia de humor negro en donde se critica la fascinación que tiene la sociedad con los medios de comunicación y en donde entre más estúpidos sean éstos, mejor.

Dicho lo cual, y demostrando por qué Charlie Kaufman es hoy por hoy el autor más importante en la escena independiente, es hora de hablar de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (Michel Gondry, 2004), un excesivo pero brillante “debraye” que se convierte poco a poco en la comedia romántica más atípica desde esa obra maestra que es Hechizo en el tiempo (Harold Ramis, 1993). Su protagonista, Joel Barish (Jim Carrey, quien ya había demostrado que sabe actuar en esa joyita incomprendida llamada The Truman Show) es un pobre diablo sumido en una terrible depresión que ha llegado demasiado lejos. Como buen personaje “kaufmaniano”, Barish está totalmente bloqueado existencialmente, es antisocial, es un fracaso en el amor, es aburrido, se queja de todo lo que lo rodea, aunque busca la felicidad. Es un sujeto que está atormentado por su patética vida y sus recuerdos más dolorosos lo limitan moral y creativamente. Sólo es cuestión de tiempo para que Barish llegue irremediablemente a tocar fondo.

Y el momento llega después de que accidentalmente se entera que el amor de su vida, por la que él ha luchado y sacrificado todo, ha querido literalmente borrarlo de su mente por ser demasiado irritante. Barish nos invita a adentrarnos en su laberíntica mente y sus recuerdos más profundos para que nos enteremos cómo conoció a su esquizofrénica novia Clementine Kruczynski (sorprendentemente bien interpretada por Kate Winslet) en una fiesta en la playa, cómo era su enfermiza relacion y cómo ésta terminó precipitadamente sin ninguna explicación al respecto. Barish, desconsolado y desconcertado, se percata que por más increíble que parezca, de la noche a la mañana Clementine no sólo lo ignora sino que lo ha olvidado. Y es que la chica de cabellos multicolores se practicó un “lavado de cerebro” en la clínica Lacuna Inc., borrando de su mente cualquier momento con Joel, por lo que éste, sin nada que perder, decide ponerse a disposición de cuatro especialistas (interpretados por Tom Wilkinson, Mark Ruffalo, Elijah Wood y Kirsten Dunst) para practicarse la misma operación.

Kirsten Dunst y Tom Wilkinson en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Kirsten Dunst y Tom Wilkinson en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Lo que Joel no prevee es que cada recuerdo -bueno o malo- con Clementine, tiene un valor especial y sería estúpido y lamentable separarse de parte de su vida de esa manera. Es por ello de que el subconsciente de Joel tratará de escapar de la destrucción junto con Clementine, ya que ante todo, Joel ha aprendido que todos necesitamos algo en qué pensar, creer, recordar, querer y valorar, sean momentos que nos hicieron madurar, vergonzosos episodios que odiamos o etapas que siempre anhelamos que regresen, ya que eso es parte vital en nuestra formación y en nuestra vida. Lo que viene a continuación es un inenarrable viaje fantastico, un verdadero tour de force catártico en donde podremos presenciar desplazamientos temporales continuos hasta los recovecos más pequeños en la mente a punto de estallar de Joel, flashbacks dentro de una serie de retrocesos, especies de sueños en donde nuestro protagonista es transportado en el mismo espacio a otros puntos mentales en donde igual podrá verse en su patética infancia o l momento de conocer a Clementine. También podrá ser la oportunidad para redimirse y controlar lo incontrolable ante una segunda oportunidad en una noche romántica y para darse cuenta qué es lo que ha fallado consigo, todo con tal de conservar lo más preciado para él, porque recordemos que por más exótica que sea esta es una bella cinta romántica.

No lo pienso dos veces y afirmo que Eterno resplandor… es una obra maestra del género, Kaufman ha realizado un guión maduro a la altura de las expectativas, nuevamente sin concesiones ni medias tintas. Por su parte, el realizador francés Michel Gondry se ha ganado a pulso pertenecer a la lista de los directores del futuro junto a realizadores como Spike Jonze, Sofia Coppola, Paul Thomas Anderson, Terry Zwigoff o Christopher Nolan. Gondry intenta una cinta compleja y sale bien librado, aun siendo una cinta romántica nunca cae en chantajismos o en sacarina desbordada. Ya Gondry había demostrado ser todo un prodigio al realizar algunos de los mejores videoclips de la historia, como lo son “Around the World” para Daft Punk, “Protection” para Massive Attack, “Star Guitar” y “Let Forever Be” para Chemical Brothers, “Sugar Water” para Cibo Matto o al ser el director de cabecera de Björk con obras como “Human Behaviour”, “Jòga” y “Army of Me”. Además, alcanzó celebridad con sus cortometrajes Vingt p’tites tours (1989, co-dirigida por Philippe Truffault), La lettre (1998), One day… (2001), The work of director Michel Gondry (2003, co-dirigido por Lance Bangs) y Pecan pie (2003).

Afortunadamente Gondry no se quedó en el conformismo barato y el estilo “videoclipero” como lo hizo Jonas Akerlund con Adicción (2002), sino que se puso a la par de personas como Spike Jonze o Chris Cunningham y mezcló todo lo aprendido a través de los años para hacer una cinta que nadie querrá que le borren de la mente. Tal ha sido la importancia de Gondry que ya mereció un documental llamado I’ve been twelve forever (2003, dirigido por varios realizadores, entre ellos Lance Bangs y Jeff Buchanan) y se encuentra entre los 18 directores que realizarán el largometraje colectivo Paris, je t’aime (2005).

Kate Winslet y Jim Carrey en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Kate Winslet y Jim Carrey en Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos

Aun siendo una gran cinta, tambien puedo afirmar que más de uno terminara preguntándose “¿qué demonios acabo de ver?”, mientras muchos otros se quejaran de lo poco accesible que resulta la cinta. Así como en Amnesia (Christoher Nolan, 2000) o Reconstrucción (Christoffer Boe, 2003), la narración no es lineal y se convierten en tremendos rompecabezas; cintas que inician con el final, cintas que terminan a la mitad o que llevan el flashback ad infinitum. Por otra parte, y al igual que El ladrón de orquídeas, en el momento menos pensado existe un desdoblamiento, un parteaguas imperceptible por lo que queda la duda, en este caso, ¿qué tanto de lo que vemos está dentro y fuera de la mente de Joel? ¿Todo ha sido un ciclo o un círculo vicioso? Ni hablar, Kaufman la ha vuelto a hacer.

Habría también que mencionar que lo más probable es que los que vayan a ver la cinta por Jim Carrey, Elijah Wood o Kirsten Dunst, se pueden llevar un chasco. Aquí Carrey se olvida por completo de las exageradas gesticulaciones que lo han caracterizado y la cinta no es precisamente para aquellos que disfrutaron El hombre araña 1 y 2 (Sam Raimi, 2001 y 2004) o la trilogía de El señor de los anillos (Peter Jackson, 2001 al 2003). Eterno resplandor… sufrirá las mismas quejas y rechiflas de cintas como Embriagado de amor (Paul Thomas Anderson, 2002) o Perdidos en Tokio (Sofia Coppola, 2003), en donde para la mayoría del público a primera instancia no ocurre nada, sólo transcurre el tiempo -en este caso muy acelerado-, que se anuncia como una comedia pero no causa gracia o que se publicita como romántica pero no convence a todos por no ser convencional.

Pero es ahí donde radica la grandeza en este tipo de cintas; que en donde se supone que sólo existen tiempos muertos se están llevando a cabo bellos ensayos de la vida, el amor, la pasión, la obsesión y el miedo a la soledad, entre otros tópicos Así como en la secuencia final de Perdidos en Tokio, en donde Bob Harris (Bill Murray) le dice algo que nosotros no escuchamos a Charlotte (Scarlett Johansson) y nuestra única reacción es que se nos ponga la piel de gallina por lo emotiva que es la escena, aquí en la última secuencia, en donde se habla del valor del tiempo y cómo afecta nuestro destino el amor, no nos queda mas que maravillarnos por lo hermoso que ha sido este viaje. Sólo me resta recomendarles, más que cualquier otra, esta cinta para que sean testigos del eterno respandor de una mente brillante… la de Charlie Kaufman. Créanme, muchas cintas podrán agolparse continuamente en nuestro cerebro sin causar efecto alguno, pero pocas como ésta podrán anidarse en el hemisferio derecho para siempre.

Sitio Oficial: www.eternalsunshine.com

ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS
(Eternal Sunshine of the Spotless Mind)
Dirección: Michel Gondry; Guión: Charlie Kaufman, Michel Gondry y Pierre Bismuth; Producción: Anthony Bregman y Steve Golin; Fotografía: Ellen Kuras; Música: Jon Brion; Edición: Valdís Óskarsdóttir; Compañía Productora: Blue Ruin, Anonymous Content, Focus Features y This Is That Productions; Elenco: Jim Carrey (Joel Barish), Kate Winslet (Clementine Kruczynski), Elijah Wood (Patrick), Mark Ruffalo (Stan), Kirsten Dunst (Mary), Tom Wilkinson (Doctor Howard Mierzwiak)
Estados Unidos, 2004, 108 min.
Premios y Nominaciones: Premios Golden Trailer, Nueva York, Estados Unidos, 2004: Estuvo nominada al Premio Golden Trailer al Trailer Más Original (Focus Features y Mojo)

Etiquetas: , , , , , , , ,

1 Comentario

  1. yo no entiendo nada de la peli :S

Escribe una respuesta